Vamos por un té.
Lunes 12 de marzo de 2018, volvemos a ir a Tea Conecction, un lugar que conocimos hace ya unos 5 años y del cual siempre nos ha gustado su comida, el lugar y sobre todo los tés.
Debo confesar que yo no soy muy fan del té, pero mi novia sí, a ella le encantan esos sabores que son un poco intensos y llenos de especies. La verdad el que ella disfrutara de un té ahí fue la principal razón por la que nos acercamos a ese lugar.
Tenía mucho tiempo que no lo visitábamos, hacíamos cuentas y yo creo que tenía como dos años. La última vez que fuimos estaba situado en otro lugar, justo frente al mercado Michoacán, o mejor conocido como el mercado de la Condesa, casi en la esquina de Av. Tamaulipas y Av. Vicente Suárez.
Hoy está sobre avenida México esquina con Iztaccíhuatl y aunque es un lugar más pequeño, eso lo convirtió en un lugar más acogedor, más personal y más íntimo; con una iluminación tenue que también le da un toque de misticismo y calidez.
Pedimos dos tés lattes de su nueva carta, uno llamado “africana” y otro el tradicional chai, los dos muy buenos, aunque hay que confesar que el chai fue el mejor, ya que tiene un toque más dulce y al mismo tiempo una consistencia más cremosa.
Ya que estábamos en el lugar y con el pretexto de acompañar los tés, pedimos un “crepón”, que para ser sinceros sí era un crepón, pues era una crepa llena de fresas, plátano, moras, cajeta y granola, algo rico, sabrosón.
Pero más allá de la comida, fue una gran experiencia. Porque siempre es padre volver a lugares que conociste hace tiempo y de los cuales tienes gratos recuerdos, además de compartir el momento, de platicar, de degustar y de pasar una noche agradable en la cual hay risas, anécdotas, y muchos detalles que la hacen especial y que por sencilla que parezca te hace sentir bien y disfrutar del momento.
Escribo esto porque a veces estamos tan ensimismados que nos cuesta trabajo disfrutar del momento que estamos viviendo, de nuestro presente pues. Y muchas otras veces queremos que las cosas sean perfectas que si algo se sale de su lugar dejamos de disfrutarlas, aunque quizá la podamos seguir pasando bien.
Dejémonos envolver por las atmosferas que nos encontramos en el camino, por los lugares, por la gente, por los sonidos, los colores, por todo lo que tenemos a nuestro alrededor. Hagámoslo y aprendamos a disfrutar todo, sea lo que sea, porque por lo que sabemos, vida sólo hay una.
Saludos.














