007. O fantasma da bicicleta
“Estar juntos es el amor,
la muerte, la palabra, dormir.
Era inútil esperar su canto, unas veces risueño, a veces triste, a veces taciturno.
De un vuelo, se ha vuelto a convertir en el pájaro que yo había conocido
en los campos.
Es un hombre muy hermoso que quiere morir antes de haber
sido seducido por la muerte.
¿Lo amas?
Más que eso.
La belleza de sus manos, eso es, sí.
Sus manos que avanzan con la colina -convertida en imagen
distinta, clara, tan luminosa como la magia de un niño-.
Lo beso.
Lo espero como espero a quien destruirá esta magia deshecha,
dulce y todavía cálida.
Que entera te di, con todo mi cuerpo, esta magia."
Marguerite Duras ESTO ES TODO
Armação dos Búzios, Rio de Janeiro, Brasil
Bruno, es seropositivo y recorre una aventura en bicicleta que tiene por finalidad luchar contra los prejuicios en el Brasil. A la vez, hace una promesa a Nossa Senhora Aparecida, que es la versión sincretizada de Iemanjá, diosa africana que reina en las aguas. Al final del viaje lo espera su madre, quien acaba de despertar de un coma. Me dijo “vou fazer magia com vocé” y lo hizo porque nuestro encuentro fue de un gran afecto, me inspiró a seguir viviendo, lo amé. De él tengo unas fotos, unas palabras que son conjuros, lo vi una noche y desapareció diría la Duras, como el agua del mar en la arena.
Me gustaría hablar de este hombre haciendo un comunicado tipo gente que busca gente, saber si alguien lo conoce, si alguien lo vio pasar con su bicicleta. Quiero saber si está bien, y quiero saber si fue verdad, quiero saber de mí, corroborar que efectivamente sucedió, preciso colaboración porque para hacer memoria se necesita no estar solo, se precisan los recuerdos de los demás. Un amigo me hace dudar cuando le cuento, dice pero entonces es como un fantasma que se cruzó en tu camino. FANTASMAS TODXS! Acostumbrados al plano de los sueños de la gente, a las interacciones plagadas de verdades que se van cayendo como cabellos, o delirios de grandeza que se desactualizan tan rápido, cuando conozco a alguien tiendo a pensar que, en principio, todo es mentira, Y lo es, y a veces me gustan tanto esas autopercepciones. ¿Cómo podría entonces simplemente creer en las historias que me contó mientras tomábamos vino con unos hippies franceses? ¿Voy a acreditar otra vez en la palabra de alguien que conozco una noche cálida de invierno mientras fumamos porro? Y una foto, siendo que la historia de los medios demuestra que con una foto se han contado las mayores mentiras ¿voy a fiarme de ese sofisticado daguerrotipo?
Lo encontré hace unas noches con los hippies tomando vino, nos acercamos con unos amigos gays y hasta lo leímos como un hetero homofóbico, pero de repente en la charla comencé a sentir su ternura, la conversación se tornaba extraña, él dijo ‘Eu sou igual a voces, só que as pessoas não acreditam’ ¿Igual a nosotros en qué sentido? Él tiene la piel mestiza, nariz de preto, magro, dueño de una juventud de la que no se podía adivinar edad alguna y una masculinidad rústica que atrae. Me atrajo, aunque mis amigos por lo bajo me anunciaban que su belleza no era muy hegemónica, la belleza o la fealdad está en la mirada ¿no? Me atrajo su falta de hostilidad, sus palabras que nos contaban de a poco lo que hacía ahí en la rua sin mas pertenencia que esa bicicleta y ese bolso leve, que partió de la ciudad de São Paulo y que iba de parando aquí y allá, con dirección a Salvador de Bahía, es decir que atravesando tres estados, en total estaría pedaleando unos 2000 km.
Su historia no la encontramos en los periódicos. Ni hacía falta preguntar, no tiene blog ni Facebook, sólo un celular que recibe llamadas. Esa noche me conquistó con sus relatos, después de encontrarme con tanta gente que ejercita el cuerpo para producir durezas, que son consideradas bellas, fue una bocanada de aire fresco encontrarme su ejercicio vital para ser mas leve, leve como un fantasma cuyo ejercicio espiritual produce dulzura. Fumamos mas, y lo observo... debajo de su piel mestiza hay poca carne, y se puede descubrir fácilmente su estructura ósea de reptiliano, es difícil ver a Bruno a los ojos, porque de repente le nacen muchos que se mueven y me reflejan a mí mismo, y me veo solo. Por momentos lo miro y es un vicho que habla en lenguas, yo muero de terror y lo beso, lo beso como besaría algo que estará presente sólo un momento.
Le invité una hamburguesa porque notaba que estaba muerto de hambre, pero que no se quejaría. Era evidente su falta de sueño, que precisaba un buen descanso reparador, así que me lo llevé a casa. Mientras caminábamos con su bici al lado pasamos frente al mar oscuro de la noche y ahí se espantó, dijo algo así como MI SEÑORA NO QUIERE VERME AQUÍ y si bien no entendí fuimos rápido para otros caminos (Iemanjá conoce su serología y lo está cuidando de no exponerse a los vientos frescos del mar de la noche, Iemanjá tiene unos cuidados antirretrovirales que ningún dios cristiano te lo hace) Andando… ya no fueron las aguas oscuras sino la policía la que nos detuvo, preguntando donde teníamos las drogas, intuí en seguida que esa misma situación la enfrenta cada dos cuadras. Llegamos a casa y después de unos besos durmió profundamente, pero yo no conseguía dormir, pensaba en ese vicho tirado ahí tan lleno de vida y aún así con cuanta gracia desaparecería de un momento a otro de mi vista, como en la serie American Horror Story, hay fantasmas con tanta potencia que están mas vivos que los mismos vivos, fumé muchos cigarrillos alrededor suyo como una fogata, o como un ritual indio de curaciones, en uno de sus zapatos encontré escondido una receta de antirretroviral. Cuando el sol dejaba todo claro abri los ojos y ya no estaba, recordé que entre sueños me dijo ya vuelvo, pero no he vuelto a saber de él, y así lo quiero. Le mando un beso a ese pájaro rebelde que voló a los campos donde lo había encontrado.
En el camino de Bruno, todo se fue produciendo, mezclando, y me encantó descubrir como su promesa a Yemanyá por la salud de su madre se fue convirtiendo en militancia por la diversidad ¿y es que acaso no era eso, ir de puerto en puerto, mostrando su fuerza, su magia, portando HIV, siendo detenido por la policía diariamente por la portación de su rostro preto, enamorando locas con su carisma, no es acaso ese un activismo creativo y vital pocas veces visto? De él aprendí que un virus destructor puede tornarse fuente de fortaleza, el virus en él era un don, un poder, una magia poderosa que lejos de inmovilizarlo le había permitido desplazarse, era una fuerza movilizadora, reterritorializante. De aquí en adelante sería así, no paro de cruzarme con personas que experimentaron una explosión de vida al contacto con el vicho, gente que no para de moverse, de amar, que goza todavía mas, gente que queda mas linda, adorables seres que se oponen desde la práctica cotidiana a los diagnósticos paralizantes, gente que es su propia cura, adivinas, cartomantes, fantasmas que enseñan a vivir intempestivamente el presente.
mucho vicholove para todxs!