Formentor, el Finisterre mallorquín
Formentor, perteneciente al municipio de Pollença, es una estrecha península que llega hasta el cabo Formentor, un espectacular acantilado situado en el punto más septentrional de la isla de Mallorca. Los mallorquines también lo denominan “El punto de encuentro de los vientos”. Está compuesto por acantilados de más de 100 metros desde los que podremos disfrutar de unas espectaculares vistas. Además de los diferentes miradores y las maravillosas calas (la Cala Formentor, la Cala Figuera y la Cala Murta) hay que visitar el Faro Formentor y la Atalaya de Albercuix.
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Historia de Formentor
La historia de Formentor va íntimamente ligada a la historia de Pollença y de su puerto. Hay datos de la romanización de la región, como la existencia de un poblado, que se certifica con el hallazgo de monedas fechadas a partir del siglo II d. C. La presencia de topónimos latinos que aún se mantienen vivos (Colonya, Formentor y Santuïri entre otros) también es muestra de esta ocupación.
A pesar de las dificultades para cultivar la tierra, a las que se añadía el problema de la piratería, desde la Edad Media contó con una de las propiedades más extensas de Mallorca. Prueba de ello es el edificio de la vieja casa de Formentor, que presenta características de una auténtica fortificación.
Uno de los rasgos importantes del siglo XIX fue la construcción del faro. Las obras comenzaron en 1857 con la creación de un camino desde la cala Murta, pues antes no había posibilidad de comunicación. En 1860 se aprobó el proyecto, para el que hicieron falta 200 hombres y dos años y medio de trabajo incesante. Fue una edificación complicada debido al entorno, y los obreros llegaron incluso a trabajar los domingos y festivos. Esto llegó a los oídos del obispo de Mallorca, quien mandó levantar un altar para que los trabajadores pudiesen oír misa y seguir trabajando después. Se inauguró finalmente en 1863, pero fue objeto de diversas reformas hasta llegar a lo que es hoy. Actualmente, es el faro con el plano focal a mayor altura sobre el nivel del mar de todas las Baleares.
En 1928, un miembro de una adinerada familia argentina, Adan Diehl, compró varias tierras de Formentor y construyó, junto a su mujer, una residencia de lujo que se convertiría en el Hotel Formentor, inaugurado un año después. Numerosos escritores y personalidades de renombre como Winston Churchill, Edward Windsor, el príncipe de Gales, Niceto Alcalá Zamora, el duque de Alba y el Marajá de Kapurtala, entre otros, pasaron por lo aposentos de este gran hotel.
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Estas visitas de categoría se vieron interrumpidas por la guerra civil española y no se retomarían hasta los años cincuenta. Entonces fue sede de las famosas “Conversaciones Poéticas”, impulsadas por Camilo José Cela en 1959, a raíz de las cuales, en 1960, se creó el Premio Internacional Formentor de Novela, el mejor dotado de la época, con 10 000 dólares. Los primeros ministros europeos de los años noventa escogieron también este emplazamiento como lugar para celebrar una de sus reuniones. En la actualidad sigue siendo un hotel exclusivo.
Hoy en día, con su cabo y su faro, Formentor es uno de los enclaves turísticos más visitados de la isla de Mallorca.
Royal Hideaway Playacar, un hotel 5 estrellas en Formentor
El hotel Formentor, a Royal Hideaway Hotel***** (hotel perteneciente a Barceló Hotel Group y antes Barceló Formentor) forma parte de la historia de Mallorca. Ubicado en uno de los enclaves más importantes de la isla, frente a la idílica playa de Formentor, es el lugar perfecto para disfrutar de unos días de relax. Refugio de novelistas, poetas y músicos en busca de inspiración para sus obras, este hotel boutique ha ido estrechando lazos con la cultura a lo largo de los años.
En sus habitaciones y villas predominan la elegancia, luminosidad y confort, además de unas exclusivas vistas al mar o a la montaña. Sin renunciar a la esencia tradicional mallorquina, destacan por su diseño clásico y selecto.
Gracias a su entorno único, el hotel ofrece numerosas actividades deportivas para disfrutar de la naturaleza como esnórquel, buceo, vela, paddle surf, kayak o un paseo en barco por la inconfundible costa norte mallorquina.
Formentor, a Royal Hideaway Hotel dispone de una exclusiva oferta gastronómica. Se pueden degustar platos tradicionales e internacionales en diferentes ambientes, desde la elegancia y privacidad del restaurante principal, a un entorno más desenfadado como el del snack bar a pie de playa.
El paisaje que rodea al hotel es parte esencial de su particular encanto. Además del bosque mediterráneo, cuenta también con unos cuidados jardines salpicados de color, a través de los cuales podrá acceder directamente a una playa de aguas cristalinas y fina arena, única en la isla. El paraíso tiene un nombre y se llama Formentor, a Royal Hideaway Hotel.












