irina.
Los mosquitos estaban ¡matándola! Así que sin pensarlo mucho se dirigió a su habitación por un suéter y regreso al restaurante del hotel, pues bien pudo haberse quedado ya en la cama y dormir, quizá mañana sería otro día más o menos ajetreado, no se sabía realmente. Sentada en una de las mesas cerca de la terraza, total, sus brazos ya estaban protegidos, a una distancia prudente como para escucharla, se encontraba un rostro conocido que al parecer intentaba salvar la vida de un felino ⊰ Vaya… al menos no estoy loca, lo había escuchado hace rato pero me pareció imposible encontrar un animal aquí… ⊱ se acercó al árbol tornando un gesto de ternura, causado evidentemente por aquel animal ⊰ Uhm… ¿llamarlo con comida? Solo así bajara, aun cuando le parezca peligro… esos animales son mañosos, encontrara la manera de salir de allí sin lastimarse ¿no crees? ⊱
“Es extraño encontrarse con animales vagabundos,” o eso la parecía a la escocesa, nunca se había encontrado más que alguna ardilla o algunos perros, pero nunca en exceso. Ahora se le antojaba una situación decadente para el país, pero bien podía ser un gato extraviado. “Tal vez... Sí, quizá sólo se aproveche de nuestra amabilidad,” sus ojos se entrecerraron ante la idea, los felinos eran astutos y eso no era una sorpresa para nadie. “Espera aquí para que lo vigiles, yo iré por algo de carne o atún,” pausó, no creía que otra clase de alimento podía ayudar a que el minino bajase. Poco tardó en dirigirse al restaurante del hotel y volver con una lata de jurel abierta, era lo que había encontrado. “¿Crees que funcione?” cuestionó, poniéndose de puntillas para alzar la lata hacia el animal, de esa manera podría oler el bocadillo que tendrían para él una vez que descendiera.













