En muchos aspectos, Inglaterra SÍ es fenomenal.
Hoy mismo, el 5 de Abril de 2017, El Confidencial publicó un artículo titulado “¿Inglaterra es fenomenal? ¡Y una leche!”. A día de hoy hace casi cinco años que resido en Oxford, Reino Unido, y me siento insultado por la tergiversación tan burda que se ha hecho de la realidad en un medio, supuestamente, periodístico.
Lo que es más, en el mejor de los casos los datos que se dan son erróneos cuando no abiertamente falaces. En el resto de los casos recoge el testimonio -comprensible- de emigrantes que no han tenido una buena experiencia, plantándolo como si fuera la realidad que todos vivimos. Hay mucha gente que no se adapta a la vida en Inglaterra (o en cualquier otro país), pero al mismo tiempo una gran parte de los que vinimos entre 2010 y 2014, como menciona el artículo, todavía seguimos aquí. Quizá a los redactores de El Confidencial les sorprenda saber que hay españoles que incluso han decidido formar su familia aquí.
Permitidme que responda a los principales puntos del artículo:
“Casi una cuarta parte de los que se marcharon entre 2010 y 2014 ha regresado en el último año. "Y los que aún no lo han hecho es porque no pueden, pero están apuntados a todas las bolsas de trabajo españolas", precisa Pedro Soriano, uno de estos enfermeros que se volvieron en 2016, el gran año del retorno.”
Tengo el placer de haber conocido personalmente a Pedro Soriano; ambos fuimos parte del grupo de treinta españoles que llegó en 2012 que él mismo menciona más adelante en el artículo. Si bien pienso que es un excelente profesional, y que hace una labor fantástica en su proyecto Blogs Sanitarios, siempre he discrepado con las opiniones que ha manifestado respecto a Inglaterra.
Cierto es que hay enfermeros que desean volver y no pueden por las condiciones laborales. Y sin embargo hay muchos españoles que nos quedamos aquí de gusto propio. Yo mismo soy un ejemplo, ya que ni siquiera estoy apuntado a ninguna bolsa de trabajo española.
En otra parte del artículo se menciona que “solo se quedan los que tienen hijos o se casan con un inglés”. Casualmente, ya conozco a dos parejas de españoles que han decidido asentarse en Inglaterra.
“María también desmonta uno de los tópicos de ese 'sueño inglés', el de los sueldos: "El salario te sale lo comido por lo servido y si vives en Londres, pierdes dinero". Los enfermeros cobran en torno a las 1.300 libras.”
El salario de una enfermera cualificada en el NHS va desde las 1800 a las 2300 libras brutas al mes (que, reduciendo costes, se queda en torno a 1600-2200), según la experiencia de la misma. Por supuesto existen otras situaciones: Puestos como quirófano pueden tener menor salario debido a que no trabajan tantas noches ni festivos como un enfermero de planta.
Por otro lado, en sectores privados (como residencias de ancianos) el salario puede rondar a lo que dicen arriba. Pero hay un hecho que no cuentan tampoco en el artículo: un enfermero con buen nivel de inglés encontrará trabajo con bastante facilidad en el nhs o en una agencia de enfermeros.
El NHS te ofrece una gran estabilidad y salarios como los que he mencionado arriba. La enfermería autónoma (a través de una agencia) puede ofrecer salarios todavía mayores, incluso a un enfermero con poca experiencia. María, si estás leyendo esto, deberías haber cambiado de trabajo, o haber venido con un mejor nivel de inglés. Y sí, vivir en Londres u Oxford es caro, y acabas compartiendo piso. Pero si tan mal lo lleva un emigrante, podría mudarse a otra ciudad como Manchester o Birmingham, mucho más asequibles.
“Entramos en avalancha, como 30 españoles de golpe, con muchas ganas y mucha ilusión, pero poco a poco se pierde la fuerza. A los tres años todos nos habíamos ido. No son capaces de mantener al personal y esa es también la clave de que siempre necesiten gente y sea tan tentador marcharse para allá”
Me encantaría recordarle a Pedro Soriano que muchos de los que vinimos con él hace casi cinco años seguimos en Inglaterra, y que si un día se pasa por Oxford estaremos encantados de quedar todos para cenar. Es más, quizá así podrá conocer a los nuevos miembros de las familias que ya se han asentado en Oxford.
“Las condiciones mejoran cuando llevas ocho años, pero esos ocho años hay que pasarlos... La mayoría hemos regresado a España[...]".
Esto es mentira. Podría mencionar que Pedro Soriano estuvo en Oxford algo más de tres años (muy lejos de los ocho que menciona) y que, como voz importante de la enfermería española a través de las redes, debería vigilar un poco las afirmaciones que hace.
En el tiempo que llevo aquí: Estuve menos de un año como enfermero autónomo, luego pasé a enfermero de planta donde estuve dos años. En ese tiempo ayudé a formar a muchos españoles que llegaron después de mi (con varios de los cuales formo equipo hoy día en cuidados intensivos) y, cuando decidí cambiar de unidad ya me estaban dando roles de coordinación.
Hoy llevo dos años en Cuidados Intensivos, estoy finalizando un máster y ya estoy hablando con mis superiores sobre ascender a una banda seis. ¿Esperar ocho años para que mejoren las cosas? ¡Y una leche!
“El sistema es muy diferente al español. Como asegura Laura, una sevillana de 27 años ya instalada en Cádiz, "allí necesitas hacer cursillos para todo, si no, pierdes tu número de colegiado. Las tareas son las que en España hace un auxiliar. Y te pasas todo el día haciendo papeleos y mandando faxes"”
Es cierto: el sistema aquí es muy diferente al español, y los recién llegados necesitan un tiempo para adaptarse al mismo. Entrenamientos para todo tipo de técnicas que los españoles hacemos antes de abandonar la universidad, supervisión, papeleo...
Pero vamos a hablar verdades aquí: la enfermería es mucho más que poner sondas o sacar sangre. Y en muchísimos aspectos, la enfermería británica es muy superior a la española. Hablo de aspectos como el trabajo psicosocial, la visión integral del paciente y su familia, el trabajo multidisciplinar o la rehabilitación. La enfermera en planta acaba actuando como una suerte de coordinadora, trabajando con todos los equipos de salud (fisioterapéutas, médicos, farmacéuticos, trabajadores sociales, terapia ocupacional...) para conseguir el mejor resultado para con sus pacientes. Siempre que se menciona la “horrible” enfermería británica se dice que no dejan a los enfermeros españoles sacara sangre ni ná. Pero, curiosamente, nadie parece reparar en todas las cosas que las enfermería española debería aprender de Gran Bretaña.
“"La burocracia es horrible", apuntala Pedro, que ejemplifica: "Está todo tan reglado, que cuando firmas el contrato tienes que decir tu orientación sexual. En teoría es por si alguien te acosa sexualmente o te insulta".”
Otra verdad a medias: en ningún contrato debes responder respecto a tu orientación sexual, ya que siempre está la opción de “prefiero no responder”. En Inglaterra hay leyes contra la discriminación, y este tipo de preguntas (orientación sexual, creencias, religión, etnia, etc) son parte de las mismas, y siempre son opcionales.
“"La enfermería española está bien vista allí, pero los españoles estamos mal vistos, y eso cansa porque luego no te dan las mismas oportunidades de trabajo", asegura. "No digo que haya racismo", matiza, "pero no te tratan igual que si fueras de allí".”
Esto es mentira. Hay exactamente las mismas oportunidades de trabajo. Por supuesto que habrá excepciones (racistas hay en todos lados), pero asegurar esto como si fuera la norma general es una generalización injusta y arbitraria.
Cuando hablamos de personal sanitario, aproximadamente el 22% es inmigrante. Cuando nos referimos a lugares de migración masiva, como Oxford, este porcentaje se incrementa dramáticamente. Solo en mi actual unidad, hay turnos en los que a duras penas hay uno o dos enfermeros ingleses presentes.
Reino Unido ha reclutado enfermeras a través del mundo durante décadas: India, Filipinas, España... Es un país muy acostumbrado a la inmigración, y eso se nota en las formaciones y ayudas que dan al personal nuevo. Si el enfermero en cuestión es bueno en su trabajo y se adapta al estilo laboral de Inglaterra, es cuestión de tiempo que le surjan nuevas oportunidades laborales o formativas. Eso por no señalar que la discriminación en el puesto de trabajo es inmediatamente investigada si un trabajador levanta la voz de alarma. Cada año todo el personal de los Hospitales Universitarios de Oxford debe completar una formación al respecto que culmina con una mensaje muy claro: Si ves o sufres una injusticia no te calles. Por supuesto que existe el racismo, como en cualquier lugar del mundo, pero desde la administración se ponen medidas para evitarlo.
“"Al final, los españoles vivimos con españoles y vamos a las fiestas de españoles, que siempre hay alguna. Es todo muy endogámico"”
Bueno, quizá sea hora de hablaros de mi experiencia en Francia: los españoles somos muy endogámicos. Los Ingleses tienen una cultura mucho más distante que la española, y a veces cuesta relacionarse con ellos; las bromas españolas en voz alta suelen incomodar a muchos anglosajones, y la constante forma de evitar las confrontaciones de los británicos acaban enervando a los españoles que aseguran en falso que “los ingleses son unos falsos”.
Y sí, los españoles acabamos juntándonos con más españoles. Soy el primero que lo hace... pero esto ocurre en todo el mundo, os lo aseguro. El problema no es en su totalidad del país receptor, los emigrantes tienen igual o más culpa. ¿O acaso vosotros no os alegráis cuando conocéis a otro español en el extrajero, aunque estuvierais solo de vacaciones?
“Si buscan empleo en el sistema público de salud británico (NHS), se encontrarán pésimas condiciones de trabajo, una categoría muy distinta a la acostumbrada en España y "sitios un poco cochambrosos en los que no se cambia a un anciano el pañal más que una vez al día", pero acumularán puntos para luego optar a una plaza en España.”
Por supuesto TODAS las residencias de ancianos en España brillan por su eficiencia. Sí, estoy siendo sarcástico. Malos profesionales hay en todas las profesiones, desde luego, pero encuentro insultante y vergonzoso que se mencione este tema si fuera la norma.
Las condiciones pésimas de trabajo: Señores de El Confidencial, vergüenza debería darles (si es que son capaces de sentirla) presentar una información tan terriblemente tergiversada. Siempre habrá puestos de trabajo precarios en cualquier país del mundo, pero es periodísticamente incorrecto usar un único testimonio para implicar que esto es la realidad inglesa.
La realidad en el Reino Unido es que, al igual que puede haber malos puestos de trabajo, con un poco de formación y conocimientos de inglés se puede optar a puestos de trabajo fantásticos tanto a nivel profesional como formativo. El Nursing and Midwifery Council (NMC, el colegio de enfermería británico) obliga a todos los enfermeros a demostrar trianualmente que han seguido formándose de forma continuada. Por ello, el NHS ofrece cursos gratuitos de distintas ramas para asegurarse que estos objetivos son cumplidos (ya que no hacerlo les supondría perder profesionales sanitarios de sus filas). En la gran mayoría de ocasiones, basta con mostrar interés por una formación para que el propio hospital pague todos los gastos asociados a la misma.
Actualmente, me hallo cursando un máster en cuidados intensivos en la Universidad de Brookes, completamente pagado por el NHS. Acompañado por otros cinco enfermeros españoles de mi unidad. Un máster que cuesta normalmente miles de libras al alumno, financiado completamente a trabajadores del NHS.
¿No te tratan igual por ser español? ¡Y una leche!
“"El día a día es horrible, te alargan las jornadas, no te pagan las horas extra y sales de noche. Además, siempre está lloviendo". Una razón atmosférica a la que también se apunta Pedro: "Me cansé de la lluvia y el cielo gris"”
Primero: Si alargan la horas laborales deben pagarlas. Si María no denunció su situación eso es culpa suya y, con la cantidad de demanda que hay de enfermeros cualificados en Reino Unido, habría encontrado otro trabajo mejor con facilidad.
Respecto al clima, es cierto, en Inglaterra llueve mucho. Supongo que en este dato El Confidencial sí que ha estado bastante acertado. Toda una sorpresa.