“La sonrisa del padre de mi hijo”
En mi sueño, nuestro hijo, cuando niño, decía
de su padre, 'me ríe' –como hacia
existir, hacia la familia construida en torno a
las vidas jóvenes que brotaron de los ramilletes
emotivos, el oasis denso. Esa sonrisa,
esos años, qué puede decir un cuerpo. Tuve
el don absoluto de una fragante
ignorancia. Y vivir en esas habitaciones,
en las que sus sonrisas podían surgir, casi como
de criaturas, fue sentirme bendecida y
sostenerme en el misterio, y un poco
en el duelo. Lo delgado de sus labios lo hacían
sencillo como la sonrisa de un trazo
infantil—un puente para cruzar a pie, volverse, o ver
desde abajo, en agua—y el arco
del flechero le daba una simetría
curva e infalible, un tiro al corazón. Vuelvo a ese rostro
diáfano a pesar de estar hecho de nubes,
y a esa luna en cuarto menguante, a esa mirada
de profunda, casi triste, alegría, y sé que tuve
suerte, que terminé completa
la noche de media vida en esa arcaica
hamaca, en un cielo cuya oscuridad desaparece, aquel
primer sueño, del que ahora despierto.
Sharon Olds. 2014. _Stag’s Leap. Poems_. Nueva York: Alfred A. Knopf. p.47