Antes de nada quiero hacer públicas mis disculpas hacia mis amigos, familiares de mis amigos y cercanos a los que le ha salpicado toda esta situación. Posiblemente este sea mi último texto hasta nuevo aviso y tengo la necesidad de dar explicaciones. He pasado los últimos 15 días bajo vigilancia, pero me lo he ganado a pulso. Nunca me había gustado celebrar las navidades, pero este año era feliz. Tenía un grupo de amigos con los cuales escribíamos textos absurdos y los publicábamos aquí. Nos iba bien. Sacamos un fanzine que duró 2 días y nos llamó Canada para una pequeña serie online. Empezábamos a notar la fama. Compramos una impresora de puta madre que nos grapaba los fanzines incluso, muy top todo. Todo esto había pasado en unos tres meses aproximadamente, pero iba viento en popa. Decidimos quedar el domingo 23 de Diciembre para hacer un poco de francachela en casa, una pequeña cena de "empresa" en plan bien, nada de pizzas, ni tortillas de microondas. Bueno, cenamos muy bien, el alcohol no faltó y como era domingo habíamos decidido alargar la sobremesa en plan buen rollo, unas partidas a La herencia de la tía Agatha, unas cervezas de mercadona y así hasta que abriera el metro. Todo bien hasta que uno de nosotros (el cual no revelaré para evitar problemas) sacó unos terrones de azúcar impregnados de LSD adelantándonos la visita de Papá Noel. Al rato de estar de risas tuve la necesidad de ir al baño y ahí estaba él mientras sus ojos se disparaban hacia mi cara. El "caga tió" que tenía puesto cerca del recibidor para que mi sobrino le diera con el bastón en unas horas. Asocié conceptos rápidos; comer bien-palo en el tronco-regalos. A la vuelta y bajo el efecto de substancias químicas cogí con fuerza el bastón y entré en el comedor dando palos al aire hasta que por desgracia alcancé a mis compañeros. Rompí alguna ilustración que tenía en la pared y la tele, pero lo mas importante y lo que peor me sienta es el estado en el cual quedaron mis compañeros. Puntos de sutura, alguna costilla rota para rematarlo robándoles todo lo que llevaban en los bolsillos y saliendo corriendo. La vecina alertó a la policía al escuchar el estruendo y al día siguiente me cazaron a mi. Me arrepiento de haber llegado a esta situación. Mi familia no sabía nada sobre que consumía drogas y mis amigos me han querido dejar bajo vigilancia policial hasta que he admitido mi problema y he aceptado internarme en rehabilitación. Así que con esto me despido y espero que mis compañeros sepan llevar este barco a buen puerto.