Cronología (24 de mayo, 2024)
1989. En Alemania cae el muro de Berlín. Un domingo de luna llena, en el trópico centroamericano, nazco yo.
1993. 120 países se reúnen en París para prohibir las armas químicas. Yo, después de tragar por accidente una espina de pescado, recuerdo las advertencias fulminantes de mi abuela y prefiero irme a la cama resignada a morir antes que pedirle ayuda. A la mañana siguiente, me sorprendo al amanecer con vida.
1994. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional se levanta en Chiapas, México. En Desamparados, Costa Rica, mi madre llega en la noche a la casa en la que vivíamos con la familia de mi tío y abuela a anunciar que nos vamos a vivir con un señor que dice que es mi papá. Lloro y grito al ver llorar y gritar a mi abuela.
1998. El papa Juan Pablo II pide perdón desde el Vaticano por el silencio guardado durante el holocausto judío. En Costa Rica, el sistema educativo todavía goza de buena salud y en la escuela nos regalan uniformes y útiles el primer día de clases. Un día incluso nos regalan una caja de leche Borden que mis compañeros revientan en la acera al salir. Cuando llego a casa, veo y entiendo que Edwin, mi papá, llevó a perder a mi gato Salem. El silencio de la casa se duplica.
2000. Al cambiar la fecha al año nuevo, un par de alarmas nucleares se activan en Japón, pero no se reportan mayores riesgos. Mi vecina testigo de Jehová no tiene respuestas para mis preguntas sobre el atraso en el horario del fin del mundo. Escribo mi primer cuento al que titulo “La maquinita” y gano el concurso de escritura de mi escuela. En casa nadie le da bola al libro nuevo que traigo como premio.
2001. El mundo entero mira atónito las imágenes del avión que desmiembra las Torres Gemelas. Yo no me acuerdo de dónde me entero, pero me recuerdo mirando en silencio el asombro de los periodistas en la tele. Mi maestra de escuela me invita a ver los desfiles de la Independencia a Desampa centro y luego me lleva a comer pollo frito del lugar más famoso de Desamparados, donde pruebo por primera vez el ceviche de banano verde. Es uno de los días más felices de la primaria.
2003. En todo el mundo miles de personas se presentan a las manifestaciones y vigilias más grandes del mundo hasta ese momento reportadas para expresar su rechazo a la invasión de Estados Unidos a Irak. Un domingo después de misa, mi papá me recibe con fajazos por haber llegado tarde a casa. De mí no sale ni una lágrima para no darle gusto. De mi madre no sale una palabra.
2004.Los Juegos Olímpicos se celebran en Atenas, Grecia, donde nacieron. Un domingo intervengo en una pelea entre mi madre y mi padre, él me toma por el cuello y me empieza a ahorcar. Buscando en los cajones de mi mente alguna palabra que lo haga salir de su trance diabólico, balbuceo algo sobre la virgen o la religión y él me suelta. A la mañana siguiente, me sorprendo al ver que la vida continúa como si nada.
2006.En Estados Unidos, millones de personas latinas inmigrantes se alzan en huelga para exigir que se les reconozca como personas de derecho con acceso a la educación, la salud y el trabajo. En la sala de mi casa, mientras le tiño el pelo a mi amiga del frente, mi papá cierra el cuarto en el que está con mi mamá y escucho gritos y golpes. Llamo a la policía y cuando llegan, les doy una lista de la violencia sistemática que se ha guardado en las paredes sin pintar de la casa. Mi mamá sale a decir que todo es mentira. Uno de los policías me cuenta que puedo poner medidas de restricción contra mi padre por ser menor de edad y así lo hago. Él se va al día siguiente aconsejado por mi madre.
2009. En Uruguay José Mujica gana las elecciones presidenciales en segunda ronda. Malpaís hace conciertos gratis por todo Costa Rica y San José se llena de festivales de arte. Yo cumplo un año de ser la primera persona de mi familia en estudiar a una universidad pública. Dejo de ir a la iglesia después de mi primera clase de literatura latinoamericana y leer el poema sobre los últimos días de Tenochtitlan. Para navidad, Edwin llama borracho a pedir perdón.
2014. Se firma en Europa la ley de derecho al olvido, que permite que se borren de internet los datos de quien lo solicite. Yo me paso a vivir a Montes de Oca con quien me casaré unos años después. Inician siete años de paz en mi vida amorosa y creo que es para siempre.
2022. En todo el mundo, diferentes países reportan más de cien mil casos activos de COVID pero ya no suena tan alarmante como en el 2020. Unos meses después de firmar mi divorcio, mi abuela materna muere de un paro cardíaco. En su funeral, vuelvo a ver a Edwin en persona, no llevo la cuenta de los años que tengo sin verlo, pero sé que son más de 10. Me da paz contarle que soy profesora, no digo que escritora. Le da risa escuchar que no tengo hijes, pero que vivo con mi perrita. Le abrazo y noto su sorpresa y su entrega luego. Me voy en paz y removida al mismo tiempo. No me busca ni lo busco luego.
Foto: Finca La Flor, Cartago, junio 2022.