Una carta sobre el Encuentro
Mahahual, 31 de agosto de 2017
Estoy frente al mar. Es un instante de calma entre tormentas. Acá decir "lluvia tropical" y "ciclón" significa otra cosa. Es real. Te moja y te da miedo.
Escribo todo esto en un diario que cosí con mis manos hace unos meses. Escribo sobre coser y tejer. Sobre redes. ¿Dónde más, si no?
Las lagartijas se mueven a mi lado. Para los mayas son símbolo de protección. Para mí, mensajeras.
Este primer Encuentro de Mujeres y Escritura nace así: como un círculo que une distintas geografías.
En mi caso, empezó con un viaje que me mostró la importancia que tiene para mí la escritura. Quería (y quiero, porque sigo en él) recordar, entender, encontrar y ser todo lo que estaba viviendo.
También empecé a buscar cómo hacerlo. En eso, abrí un blog y comencé a leer otros. No me salía eso de dar recomendaciones prácticas sobre viajar, qué ver, comer, etc. Necesitaba hablar de mi proceso interior. Sentía que de alguna forma no era sólo mío. Era también de mi amiga con la que viajo, de mi madre, mis abuelas, mi sobrina y tantas otras mujeres que no conocía. Había algo de elegir este camino de libertad que me conectaba con todas ellas y nos potenciaba.
En esa búsqueda y gracias a Isabel, cuyo blog estaba siguiendo, me enteré de la existencia de un curso virtual de escritura de viajes. Me anoté pensando en mejorar mi escritura, en nuevas formas y ejemplos para hacer de esto (viajar y escribir) un modo de vida. Pero fue mucho más.
"Norte de Papel" resignificó por completo mi escritura. Me hizo hacer foco en mi escritura cotidiana, en lo que pasaba a mi alrededor y también lo que ocurría dentro de mí. Entendí que lo que escribía en mi diario también podía considerarse "producción literaria" y podía ser algo con interés para ser leído. No como consecuencia de esa necesidad posmoderna de saber todo de todos, sino desde el entendido que nuestro mundo interior también es poesía.
Me conectó, además, con otras mujeres que en sus casas, carpas, montañas y mares, también escriben para ser. Porque Marina, además de llevar adelante el taller de escritura de viajes, construyó un "Hogar de escritura”, el cual habitamos y cuidamos entre todas.
De esta forma, conocí a mi primera "amiga de la escritura", con quien compartí mates y charlas en plazas y playas mexicanas.
También me hice mis primeras "amigas por carta", donde aparecieron como espejos mis preocupaciones y sentires.
Fui consciente de que mi intimidad es mía y también de todas. Y que cuando nos compartíamos, movíamos cosas profundas.
Aparecieron sueños, que de manera aislada podían ser vistos como locuras, pero que cuando nos los apropiábamos todas, eran una realidad potente. Como este Encuentro, que es un paso más en este proceso. Porque si de manera virtual nacieron libros, revistas y grandes cómplices, imagínense todo lo que puede suceder si compartimos una semana (4 días, lo que dure el encuentro) juntas. Si construimos un encuentro que es un viaje, que son talleres, cenas y música.
Necesitábamos una primera locación. En Montevideo, una ciudad pequeña y costera del sur de Sudamérica, hay un apartamento que nos llama. Es "la casa de la abuela Chiche", que ya no cuenta con su presencia física pero sí con su esencia. Hasta donde sé, Chiche no escribía diarios, pero sí muchas cartas. Una de las cosas que más disfrutaba hacer era leer. Leía mucho y muy variado. Su escritora favorita era Virginia Woolf, de quién siempre nos recomendaba leer con especial énfasis "Un cuarto propio".
Lo leí recién luego de su muerte el año pasado y me impresionó cómo su tesis fundamental (la imperiosa necesidad de las mujeres de contar con un espacio físico y un ingreso propios para poder desarrollarse) sigue tan vigente.
Por eso este encuentro también es un homenaje: a Chiche, Virginia y todas las mujeres que nos abrieron el camino para juntarnos hoy acá. Que nos mostraron que está bien hacer lo que sentimos, ocupar los lugares por nosotras mismas, construir desde la fuerza y el cariño.
Les abrimos las puertas también a Uds. para que nos acompañen y ocupen su cuarto propio.
Nos vemos en Montevideo la próxima Semana Santa. Que para nosotras será la Semana de las Mujeres que escriben fuerte.