Nuestra primera lectura, que tuvo lugar el pasado 23 de noviembre de 2024, culminó con un diálogo sobre las experiencias comunes de las poblaciones migrantes: ya sea migrantes hacia un país extranjero, como los primeros chinos y japoneses en Perú, o migrantes al interior de un país, como en el caso de las migraciones peruanas del campo a la ciudad - o de provincias a la capital - a lo largo del siglo XX .
Conversamos sobre el desprecio al "otro" por parte de las clases dominantes, pero también a la construcción de un "otro" al interior de las propias comunidades migrantes a partir del colorismo o del desprecio al "mezclado", aquellos nacidos de los miembros de la comunidad que se unieron a los pobladores locales.
Como señala el narrador de "Eso de ser ainoko":
"La palabra ainoko era usada como insulto, aunque hubo quienes quisieron resignificarla como fruto del amor verdadero".
Si bien el término "ainoko" sugiere una mezcla racial, y en su uso peyorativo subyace una mirada supremacista de la "pureza", esa posterior búsqueda de cierto sector de la comunidad nikkei por resignificar un término peyorativo en uno celebratorio me hizo pensar en la defensa que hace Edmond, el villano del Rey Lear de Shakespeare, de los hijos "ilegítimos", "naturales" o "bastardos", a quienes considera, inclusive, espiritual y físicamente superiores a los hijos nacidos dentro de un matrimonio (arreglado):
"Por qué "innoble" o "bastardo" [...] ¿Por qué se nos señala como innobles o viles? ¿Por qué... como bastardos; por qué como ilegítimos a quienes obtuvimos de la furtiva lascivia de la naturaleza más gallardía e ímpetu que el que, en un lecho insípido, tedioso y duro, sirve para procrear una tribu de necios engendrados entre sueño y vigilia?"
Cabe mencionar que Shakespeare escribió este texto en un tiempo donde la legitimidad estaba intrínsecamente relacionada con la posibilidad de acceder a la aristocracia, era asociada a la moralidad, y en el que inclusive vestirse como miembro de otra clase social era un delito - salvo para los actores dentro del escenario. Es decir que la defensa de Edmond de los bastardos es prueba de su inmoralidad innata, de que él es el villano de la historia.
Volviendo a la obra y las realidades que explora. Inclusive en tiempo de nuestros abuelos (o bisabuelos, si uno nació en el s. XXI), el haber nacido "ilegítimo", es decir, "de la furtiva lascivia de la naturaleza" o "del amor verdadero" seguía siendo motivo de estigma social, de vergüenza. Inclusive las partidas de nacimiento incluían un acápite sobre el origen del recién nacido, sea "natural" o "legítimo".
"Eso de ser ainoko" se mueve en esas historias, la de los orígenes de nuestros abuelos y bisabuelos; indaga en los estigmas sociales que tuvieron que enfrentar por su clase social, su origen racial y también, si fueron concebidos, o no, con sortijas de por medio.
Renzo García Chiok - Director