LA GUERRA FRÍA Y EL HOMBRE CONTEMPORÁNEO
Se conoce como Guerra Fría a la época precedida por la Segunda Guerra Mundial en la que se desató, como muestra de los intereses por el liderazgo mundial y el deseo expansión por parte de dos de los grandes ganadores de la guerra –Estados Unidos de América y Unión soviética-, el enfrentamiento ideológico, político, militar, informativo, económico y social entre los bloques Capitalista y Social-comunista. Dichos conflictos dividieron al mundo, razón por la que se referencia a ésta etapa como “el mundo bipolar”, el nombre guerra fría hace referencia a la inexistencia de ataques directos entre los dos bloques, aunque sí existían zonas calientes en las que se producían altercados entre partidarios de dichos movimientos. La guerra fría acaba con la disolución de la Unión Soviética en 1991 y el prevalecimiento del sistema capitalista en el mundo.
La Guerra Fría suele ser uno de los temas más sencillos de aprender y entender, o por lo menos lo fue para mí, y en este texto, en vez de hacer el típico recorrido histórico acerca del tema que naturalmente haría, pretendo explicar el porqué de dicha facilidad; porqué cualquiera podría muy fácilmente vivir su propia pequeña reproducción de la guerra fría.
Es difícil sentirse relacionado con los grandes hechos del pasado cuando nuestra realidad cercana no nos permite conectar con dicho pasado, sí, los tiempos cambian y claro que existen muchas secuelas que permiten evocar sentimientos de cercanía con el pasado como: visitar museos o sitios históricos, leer registros/ libros biográficos o hasta ver un buen film histórico *que de ésos hay muy pocos bien producidos*. Pero, hablando desde mi cotidianidad, no creo que exista ningún hecho en la Cartagena-Colombia actual que en realidad me haga tener un flash-back de los grandes momentos de historia global que se nos imparten académicamente.
Desde un punto de vista crítico, los parangones y contrastes de hechos actuales en relación con hechos históricos globales como las grandes guerras, conquistas e independencias sí son posibles. Por ejemplo, el irracional deseo del Acalde de Cartagena de Indias, Dionisio Velez, por recrear de manera muy patética los tiempos de la colonia española en las naciones latinoamericanas. (Leer más: http://www.eluniversal.com.co/opinion/columna/los-cuadros-del-alcalde-7522), infortunadamente esto no se acerca lo suficiente a aquellos tiempos en los que reinaba la esclavitud y la corona española. O por otro lado, tomar las fiestas de independencia de Cartagena para rememorar a los antepasados que lucharon por la emancipación en los procesos de descolonización , pero claramente este es un espacio carece por sobretodo de conciencia o memoria histórica y (leer más en: http://www.eluniversal.com.co/opinion/columna/el-valor-de-las-fiestas-7596).
Entender la Guerra fría como la madre de todos los bipartidismos es sencillo porque el hombre –naturalmente- está en estado de conflicto dual entre los extremos, el camino del bien y el mal, creer o no creer, vivir o morir. Ahora bien, la dualidad sucede en todos los ámbitos, el arte, la música, las letras; pero en Colombia el bipartidismo social y político se ve tan marcado que es en realidad sencillo para un colombiano imaginar su situación en una magnitud global tal como sucedió en la Guerra fría. En Colombia si hablamos de política, por mencionar un ejemplo, los partidos políticos son rojos o azules (porque el blanco, verde, amarillo no son más que variantes del rojo o el azul) y así mismo se reproduce la dualidad en la economía y los medios de comunicación *La radio, la prensa y la televisión: http://estrelladanzante.tumblr.com/post/103691145263/bipartidismo-televisivo-en-colombia * . Entender la Guerra fría es sencillo porque de uno u otro modo, el mundo, las naciones, el hombre siempre se encuentra en un estado bipolar.