Desde que estaba en segundo año de secundaria nació en mi la inquietud de querer estudiar alguna ciencia de tipo biológica, recuerdo que en una ocasión estaba viendo la televisión y en un comercial de una aseguradora de gastos médicos salía un grupo de niños que aseguraba saber a lo que se querían dedicar y salían desarrollándose en cada uno de los campos que mencionaban. El punto del comercial se me hizo evidente en ese entonces, que era necesario de gozar de buena salud para poder desarrollarse en cualquier ámbito y ser una persona plena. Dentro del grupo de aquellos niños había uno que quería ser ingeniero en genética transformacional; yo tenía una vaga idea de lo que se trataba, pensaba en genética y venía a mi mente: ciencia, ADN, biología, vida, laboratorio y un sin fin de aparatos de la más alta tecnología. En aquel entonces esa fue una inspiración para mi, quizá algo tonta, para querer ser científico. Después de eso recuerdo que comencé a leer todos mis libros de biología y química pero no conforme con eso iba al cafe internet para buscar más información al respecto de aquella carrera. En ese entonces no encontré información suficiente e incluso llegue a creer que no existía esa carrera; debo reconocer que me desilusiono pero mientras la inquietud ya estaba en mi... Meses después, mi hermana que estudiaba gastronomía se encontró un libro de primeros auxilios en los pasillos de su escuela y lo llevó a casa; con lo chismoso que soy tome aquel libro y lo comencé a hojear. Vi que tenía muchas imágenes del cuerpo humano en distintas situaciones que en ese momento fueron algo complejas de comprender al igual que los términos que usaba. Ese fue el primer acercamiento que generó en mi las ganas de estudiar medicina. Posteriormente, cuando tuve el tiempo, leí aquel libro que jamás nadie reclamó y que se quedó en casa. Pero realmente era difícil de leer, usaba términos que no comprendía realmente y que para entender tenía que ir a un diccionario pero que no ayudaba mucho porque cada palabra estaba formado por otros tantos conceptos que te llevaban a otra duda. Era realmente frustrante. Con el paso de los días me di cuenta que esos conocimientos que adquiría eran muy parecidos a los que pretendía adquirir estudiando esa ingeniería de nombre raro, pero que en lugar de ser únicamente conocimiento acumulado en textos, experimentos y laboratorios, era aplicados para procurar el bien de una personas y que además me dejaban conocer el funcionamiento del cuerpo humano. Fue entonces que me di cuenta que en realidad es mucha información para comprender y que se necesita demasiado tiempo para aprenderla y la solución que llegó a mi mente fue la de estudiar medicina. Recuerdo que en ese entonces sonaba algo totalmente imposible para mí porque para empezar esa carrera no existía en Cancún, mucho menos en el estado y la verdad mi autoestima no me dejaba pensarlo, pensaba que para ser médico se tenía que ser una persona con excelentes calificaciones y ser muy sobresaliente cosa que la verdad yo no era, además mi papá solía decir que esa carrera es cara y no podría ayudarme a pagarla muchos menos sino estaba en la ciudad... Pase a tercer año de secundaria y el final era inminente junto a ello, la elección de una preparatoria que se acercase a la elección vocacional que yo quería. La verdad yo no sabía que hacer porque mi papá me decía que estudiara turismo o gastronomía como mis hermanos. Pero busque información al respecto y la verdad nunca me llamó la atención el ser una persona servicial y sabia que para serlo requería de una personalidad extrovertida que al menos aparentara ser amable, pero nada más no funcionaba en mi. Ante la falta de una figura materna recuerdo que le comente a mi hermana esta inquietud y conté con su apoyo desde el primer momento. Ella me dio ese empujón y dijo que contaba con ella para poder estudiar medicina que no me preocupase por cosas como el dinero, que no valían la pena y que ella cuando se graduara trabajaría y me ayudaría. Mi hermana me recomendó la preparatoria donde estudió porque allí existía la capacitación para el trabajo de laboratorista clínico y que para poder cumplir el perfil de estudiar medicina era perfecto. Presente el examen de admisión, fui admitido y allí estuve 3 años, la verdad de los 3 mejores años de mi vida, al menos para mí ñoñes, porque aprendí mucho, la calidad de los profesores era buena, bastante exigente el sistema de evaluación e hice excelentes amigos. Para ese entonces mi papá ya había aceptado mi decisión de estudiar medicina el verdadero problema se presentó en sexto semestre cuando tenía que elegir universidades para hacer el proceso de admisión, ya sabía que era difícil y que tenía que estudiar. Al final las opciones que tuve para medicina fue la universidad pública de Yucatán, la del estado que en ese entonces tenía 2 años de haber abierto su escuela de medicina y una universidad en Cancún que había abierto un semestre antes con la ingeniera en biotecnología. Ese fue el orden de prioridad que le di a mis opciones. Los exámenes de admisión de las dos escuelas de medicina eran el mismo día y pues opte por ir a Yucatán. Dejando el proceso de admisión de la universidad del estado inconcluso. Al final en la única universidad donde quede fue en Cancún, tuve tristemente que aceptar que no estudiaría medicina... Fue un verano muy triste, estaba resignado a quedarme en Cancún, posiblemente a trabajar y estudiar ingeniería en biotecnología. Al final del verano comencé a ir a la universidad pero no me gusto, quizá por el hecho de ser nueva, no tener instalaciones y no recibir la calidad de educación a la que estaba acostumbrado, otro hecho es que tuve que buscar empleo y la verdad me deje deslumbrar por el dinero que ganaba (pueden revisar las publicaciones de 2012) y me di de baja. Por un año solo trabaje de ayudante de mesero en lo que decidía que hacer con mi vida, el dejar de estudiar nunca fue una opción para mí. Fue cuando conocí a mi jefe y su historia me deslumbró, la de un joven estudiante de gastronomía que trabajaba y estudiaba para salir adelante y que con esfuerzo llego a ocupar un puesto alto en un hotel. Pensé si el pudo, por que yo no? Así que decidí estudiar gastronomía sin saber realmente a que me enfrentaba. Mi hermana se opuso en un principio porque ella estudio lo mismo y no le gustó dijo que intentará de nuevo hacer el examen de admisión para medicina pero no quise. Mi hermano, dijo lo mismo. El fue quien creyó en mi inteligencia y capacidad desde muy pequeño, decía que turismo y sus ramas no eran para mí, que yo era un poco más reflexivo y analítico, que yo debía ser médico, que tenía todas las cualidades; pero hice caso omiso, presente mi examen de admisión en la Universidad del Caribe, quedé y el resto de la historia se cuenta por sí sola con este blog. De verdad yo intenté que me gustase la gastronomía, pero nunca sentí esa pasión que muchos dicen tener al estar cocinando y probando sus creaciones culinarias. Intentaba informarme acerca de cuestiones históricas, datos , técnicas culinaria y platillos pero esa información nada mas no se quedaba en mi cabeza. En el trabajo me fue bien, mis jefes de daban cuenta de que le echaba ganas e incluso llegue a ganarme su afecto. En la escuela era muy buen estudiante con respecto a las cosas teóricas y administrativas pero a la hora de pasar a hacer las prácticasde cocina realmente sufrí. Fue por todo lo anterior que cree este blog, como motivación a olvidar aquella caída y como recordatorio de que si me animo y le pongo empeño a la carrera me iría muy bien, hasta cierto punto funcionó. Si me fue bien, Obtuve bueno empleos con excelentes sueldos y propinas. Además de ambientes laborales agradables, pero eso no terminaba de convencerme. Todas las noches llegaba del trabajo, me acostaba en mi cama y lo único que pensaba era en estudiar medicina, veía muy lejana la idea de ser chef o gerente conforme pasaban los días, meses y años. Realmente se convirtió en una obsesión para mí. Todas las noches pensar lo mismo, en dejar gastronomía, terminar y después estudiar medicina o estudiarla cuando sea un señor mayor. Todas las noches formulaba un plan distinto y el trabajo se me hacía cada vez más complicado, estaba apático, todo me molestaba e incluso mis compañeros de trabajo y jefes comenzaron a notarlo. Una de esas noches (enero de 2015) en las que formulaba mis planes, decidí intentar el hacer el examen de admisión para medicina en la universidad del estado, estaba realmente dispuesto a dejar mi carrera a un año de terminar. Totalmente convencido desempolve mis viejos libros y cuadernos de la preparatoria que aún guardaba para comenzar a estudiar matemáticas, física, química, biología y otras cosas necesarias para el examen de admisión. Sabía que el examen sería en Mayo y debía comenzar a estudiar. Inicié el proceso de admisión en febrero mandando correos con mi información para poder hacer el examen. Estudiaba todos los días, en mis recesos de la universidad, al salir de clases al dirigirme al trabajo, durante mi hora de comida en el trabajo y de regreso a casa. Sin dejar del todo mis responsabilidades de la escuela porque debido a que las posibilidades de ser admitido eran bajas, tampoco quería quedarme sin carrera. Así que tuve que ingeniármelas para poder estudiar. Todo aquello que se me hacía tan distante y había olvidado... El examen de admisión fue en mayo de 2015, programe mi semana de vacaciones con base a esa fecha, porque el proceso de selección duraba 1 semana entre exámenes y entrevistas. así que me fui una semana de Cancun con el pretexto de que me iba de vacaciones pero sin decirle a nadie, ni a mis hermanos ni papá. Tenía el miedo de volver a fracasar y no quería que se desilusionarán o sintiesen tristes por mi. La idea era que si iba solo, jamás tendrían que enterarse muchos menos preocuparse por mí. Finalmente, un mes después de publicaron los resultados de admisión y fui admitido. Ese día estaba trabajando y recuerdo que fui al baño a ver los resultados desde mi teléfono celular. No lo podía creer. Al día siguiente, reuní a mi familia: padre y hermanos para decirles la nueva noticia: Voy a estudiar medicina.