—Me estaba preguntando...
—TĂş sĂłlo espera, mi amor… —SusurrĂł, dejando la oraciĂłn en el aire. TendrĂa que armarse de muchĂsimo valor y hacer espacio, porque una vez que el bebĂ© naciera, ya no tendrĂa tanto tiempo para complacerlo. Y le harĂa espacio, todo el espacio que pudiera porque ahora Ă©l estaba allĂ y harĂa hasta lo imposible por darle todo el cariño que no le dio en los meses que estuvo fuera. Le enseñarĂa a Ethan quĂ© era hacer el amor de una vez por todas.Â
SoltĂł una suave risita, que siguiĂł con un gemido que no pudo retener. Dentro de poco se correrĂa, estaba segura de aquello —DĂ©jame ver, Ethan… —ComenzĂł, respirando con dificultad—. Acaba de entrar en un manicomio en el que de seguro me quedarĂa mi vida entera y me dediquĂ© a vivir lim.. Dios —SusurrĂł, cerrando sus ojos. No habĂa podido terminar la frase porque los dedos del muchacho moviĂ©ndose en su interior la estaban volviendo loca de a poco. TomĂł aire, reanudando su explicaciĂłn—. Me dediquĂ© a vivir limitadamente. Si hubiera sido un poco más suelta, te hubiera dejado que me follaras la misma noche que nos conocimos —TerminĂł, aferrando sus manos al borde de la bañera y soltando un gemido ronco, que indicaba que estaba a punto de correrse—. M-me… Me v-voy a… Ethan, no pares.Â
—No pienso hacerlo, dulzura —aclarĂł suavemente en su oĂdo, moviendo los dedos más rápido, incluso. Amaba la expresiĂłn de Stephanie cuando alcanzaba el Ă©xtasis, por lo que le gustaba hacerle llegar cuantas veces pudiera y tan rápido como pudiera. HabĂa extrañado hacer eso con ella—. SĂłlo dĂ©jate ir, Fanie. —Y eso fue todo para ella, por lo que se dio cuenta—. Me quedarĂ© contigo. Me quedarĂ© contigo para siempre, porque te amo. Te amo muchĂsimo. Los amo a ti y a ese renacuajo que crece dentro tuyo —susurrĂł en su oĂdo con la Ăşnica intenciĂłn de hacerle sentir bien. En cuanto sintiĂł que su cuerpo se relajĂł, llevĂł sus manos a su abdomen para acariciarselo con ternura—. Fue mejor que te hicieras rogar. CrĂ©eme. Sino, quizás ahora aĂşn estarĂamos metidos ahĂ adentro, cada dĂa más chiflados. Si es que ya no estoy loco, es gracias a ti. Me curaste. —BesĂł su cabeza con dulzura, abrazándola por los hombros. HabrĂa querido estar asĂ toda su vida, pero seguramente ella estaba cansada—. Ven, vamos a dormir. El agua está demasiado frĂa ya y te puedes resfriar. Mañana podrás bañarte sin que yo te entretenga.Â










