—Me estaba preguntando...
—Espero que en algún momento te armes de valor para cumplir todas esas promesas… Mi mujercita —murmuró mordiendo levemente el lóbulo de su oreja, después de que ella lo haya besado. Oír su gemido lo encendió aún más, pues, para él no había nada más excitante que Stephanie. Podía ser la mujer más apasionada o la joven más inocente, de un momento a otro, y de ambas maneras lo volvía loco. Stephanie tenía ese algo especial que Ethan amaba. No sabía que, ni sabía por qué, pero era algo que, al recordarla durante todos esos meses, le hacía querer correr, sea la hora que sea, a sus brazos. Sin poderse resistir, había vuelto al vecindario. Ni por el libro, ni por sus investigaciones, ni por nada más que ella. Sólo había vuelto esperando verla y que lo reciba con los brazos abiertos y una enorme sonrisa.
Acelerando el ritmo de sus dedos, a la par que le acariciaba un costado de la barriga suavemente, sonrió a sus palabras—. Diría que me siento honrado de haberte gustado. Pero, ¿terca con qué cosas?
--Tú sólo espera, mi amor... --Susurró, dejando la oración en el aire. Tendría que armarse de muchísimo valor y hacer espacio, porque una vez que el bebé naciera, ya no tendría tanto tiempo para complacerlo. Y le haría espacio, todo el espacio que pudiera porque ahora él estaba allí y haría hasta lo imposible por darle todo el cariño que no le dio en los meses que estuvo fuera. Le enseñaría a Ethan qué era hacer el amor de una vez por todas. Soltó una suave risita, que siguió con un gemido que no pudo retener. Dentro de poco se correría, estaba segura de aquello --Déjame ver, Ethan... --Comenzó, respirando con dificultad--. Acaba de entrar en un manicomio en el que de seguro me quedaría mi vida entera y me dediqué a vivir lim.. Dios --Susurró, cerrando sus ojos. No había podido terminar la frase porque los dedos del muchacho moviéndose en su interior la estaban volviendo loca de a poco. Tomó aire, reanudando su explicación--. Me dediqué a vivir limitadamente. Si hubiera sido un poco más suelta, te hubiera dejado que me follaras la misma noche que nos conocimos --Terminó, aferrando sus manos al borde de la bañera y soltando un gemido ronco, que indicaba que estaba a punto de correrse--. M-me... Me v-voy a... Ethan, no pares.














