Desde hace tiempo un desconocido no deja de visitarme a través del espejo;
Distorsionando la imagen qué, mi ahora deteriorada mente recuerda como el "yo".
Seres incorporeos entran en mi cabeza, creando difusos recuerdos y gente artificial,
Siendo el vacío la única oportunidad de sentirme humano.
De regreso a mi bello lugar seguro,
La agridulce sensación de no sentir nada pero a la vez sentirlo todo.
En lo profundo, anhelando experimentar los placeres de una vida
Significando solo, las últimas gotas de esperanza que recorren este viejo cuerpo joven;
Dependiendo de un sueño fantastico y distante,
Enfrentando día a día mi confusa dualidad.
¿En qué creer cuando se vive de verdades forzadas?
Esas que matan el alma, para vivir la realidad
Obligándo a la razon a tomar como cierta la mentira más obvia:
La ilusión del bienestar.
Haré a mi escensia un lado y olvidaré quién fui;
Encarnaré un papel que no me satisface,
Todo por adornar con una insignificante vida el efimero recuerdo de la muerte,
Siendo esta mi única certeza...