Un día me voy a ir de este mundo. No sé por qué estos últimos días ese pensamiento invade mi mente, me quedo fijo mirando la manecilla del reloj y me doy cuenta que la vida va como si de una carrera se tratase, no se detiene y no perdona. Quisiera que al final de mis días, los silencios que me he guardado gritasen fuerte y descubrieran todos los momentos que no pude contar, todas las experiencias que me tuve que callar. Para que, de alguna forma, no pase desapercibido que el dolor fue parte de mi a cada instante.
-Cheque















