Capítulo 3
La perfección es una pulida colección de errores.
Cápitulos: C.1 / C.2 Descripción: Tras una grave caída, Pacifica Northwest pierde la memoria y no recuerda nada sobre su vida pasada. Aprovechando la oportunidad, sus padres intentan hacer las cosas bien para que olvide lo que es vivir en Gravity Falls y el verano que todo lo estropeo. ¿Qué pasará cuando Pacifica vuelva a reencontrarse con un viejo amigo del verano y este intenté ayudarla a recordar su pasado?
No todo en la vida era fácil y yo lo estaba aprendiendo por las malas, el archivo general del periódico de Gravity Falls llevaba sin ordenarse desde que se fundó. Guardaban un registro de cada número sacado, pero no se tomaron las molestias de etiquetarlo por año y ahora debía abrir caja por caja para encontrar lo que buscaba.
Me tomo bastante tiempo, pero finalmente encontré la caja que estaba buscando. A diferencia de las demás cajas, esta se encontraba un poco más ligera y no estaba tan bien conservada como me hubiera esperado.
Al año en el que perdí la memoria, le faltaban varios días de forma aleatoria, no había un patrón que pudiera explicar el motivo por el que pudiera ser descatalogado a mi parecer. Tras dejar el lugar un poco más ordenado y con más dudas al respecto, volví a la recepción para hablar de nuevo con la señorita de recepción.
“¿Has encontrado lo que necesitabas?” Preguntó sonrientemente la chica mientras tecleaba en su ordenador.
“He encontrado unas cosas muy interesantes, como el anuncio de una boda entre un tipo y su pájaro carpintero" Digo sorprendida por aquella extraña revelación.
“Es lo que tiene Gravity Falls, nunca se puede saber qué pasará. Por desgracia muchas de esas leyes, se han suprimido hoy en día. Excepto esa.” Comento mientras ponía una mueca de duda.
“Concuerdo, ¿pero sabes que es lo más extraño que he encontrado? Faltan varios periódicos del año 2012, ¿usted no sabrá que paso con eso verdad?” Pregunto intentando parecer casual. La recepcionista dejó de teclear y me miro con curiosidad.
“¿Los periódicos del año 2012 dices?” Pregunta mirándome fijamente, parecía estar revisando atentamente a mí. Me paralicé del miedo, mi tapadera estaba a punto de venirse abajo si llegaba a descubrirme. “Si no están en el archivo puede que sea porque lo han requisado y para acceder a ellos necesitas un permiso del director de la editorial. Espero que te haya sido de ayuda” Finalmente dijo mientras me sonreía y volvía a escribir en su ordenador.
Suspire. Aún no me habían reconocido, pero tampoco había sacado mucho, solo menciones de forma espontánea sobre la familia en general y nada más. No había ningún rastro que me llevara al extraño chico de nombre Dipper o de nada en general. Debía haber otra forma de rellenar los huecos que faltaban en los números requisados. ¿Pero cómo?
Salí de la sede del periódico con las manos vacías, aún era muy temprano para volver y no sabía qué hacer. Aproveche que estaba allí para dar un paseo a pie, era la primera vez que veía el pueblo de cerca. Gravity Falls era un pueblo algo destartalado que había tenido un par de reformas a lo largo del tiempo, pudiendo diferenciar la zona antigua de la nueva. A pesar de todo, no tenía mucho que ofrecer que un par de tiendas, recreativos, cafeterías y poco más. Sin contar el renovado centro comercial que mi familia ayudo a financiar.
Aun así, pude ver un poco el pueblo donde me crie y de la que se supone que soy un habitante más, no obstante, me sentía más un turista que lo otro. Mientras paseaba me encontré tirado en el suelo una página de tabloide. Esta parecía ser la portada, pero en vez de llevar el nombre de la Gaceta principal del Gravity Falls, se llamaba Chismorreo.
Aunque pareciera mal editada y estructurada, tal vez esta podía ser la solución a mis problemas o solo un camino sin salida. ¿Qué tenía que perder?
Hice una búsqueda rápida en internet del periódico, el lugar donde se producía no estaba muy lejos de donde me encontraba y procedí andar hasta allí.
El Chismorreo se encontraba en la zona antigua del pueblo, la fachada del edificio parecía desgastado y si no fuera por el cartel estaba instalado en él, pasaría desapercibido.
Toque la puerta y espere un rato, hasta que escuche pasos dentro. Me abrió un hombre bajito arreglado, pero con piercings y cresta de colores fantasía.
“¿Quién eres?” Pregunto directamente el hombrecito curioso.
“Patricia, ¿y tú?” Respondo directamente, ya me salía natural mentir. ¿Eso es bueno?
“Perdón, es que me has pillado escribiendo y estoy estresado. Soy Toby Decidido, reportero” responde ofreciéndome su mano en saludo, se la estrello.
“¿Diriges el Chismorreo?” Pregunto señalando el cartel que aún colgaba del edificio.
“No señorita, hace años que el Chismorreo ya no publica nada desde que me dieron un puesto en la sección de deportes en el noticiero de Gravity Falls” responde orgulloso.
“Oh... Que lastima. Entonces no creo que puedas ayudarme” digo apenada.
“Haber puedo ser una persona algo imprevisible, pero ¿cómo podría ayudarte?” Decía, me detuve y lo mire dudosamente.
“Bueno, ¿no tendrás de casualidad registros de los periódicos del año 2012 que pueda ojear?”
El señor estuvo un momento pensando y sin decir nada, por un momento pensé que le había dado algo hasta que hablo emocionado. “Claro que sí, justo estaba haciendo limpieza de primavera, ya sabes; procrastinando porque no puedo confrontar con la ansiedad que es escribir una noticia que le guste a Shandra; y me lo he encontrado al lado de mis materiales de pelota de la muerte” dijo entusiasmado mientras desaparecía dentro y volvía con una caja descuidada llena de papeles. “Me haces un gran favor llevándotelo, era eso o dárselo a unos chicos para que lo quemaran” dijo entregando la caja.
“Muchas Gracias a ti, señor Decidido” digo sonriente mientras me ponía en marcha.
Este era mi día de suerte, no tenía que haber sido tan pesimista al principio. Iba a conseguir encontrar mi... Choque contra un chico pelirrojo en patineta que iba demasiado rápido por la acera como para esquivarlo, caí al suelo de culo y la caja cayó al suelo desparramándose todos los papeles por el suelo. Antes de que pudiera reaccionar los papeles volaron calle abajo y fueron pisoteados por los coches. Algunos cayeron en fuentes y otros se los llevaron pájaros para hacer los nidos. Y como si no hubiera sido suficiente, un policía vio como recogía algunos papeles y relaciono con los desperdigados por la carretera y me detuvo.
Ahora mismo me encuentro con un moratón en el culo, cansada y despeinada mientras me hago la foto de la ficha. Por suerte, el agente era un novato y me creyó cuando le dije que me llamaba Patricia. Aunque mejor dejo de decir o pensar en la... suerte, por si acaso, hasta ahora no he tenido mucha y no sabría decir. Estaba sola, encerrada en una celda de la comisaria del pueblo, sin nadie a quien llamar. Mis examigas ya no son mis amigas y mis padres no pueden saber que me he escapado.
Estoy sola... o eso yo pensaba.
Mi celda se encontraba apartada de la parte de la oficina del sheriff/ recepción, nos separaba una pared con una puerta que casualmente se encontraba abierta y podía escuchar de que hablaban los oficiales en la sala contigua.
En mi desesperación, escuche las voces de personas conocidas
“¿Cómo lo llevas, novato bro?” Dijo en broma Lee mientras abría las puertas de la comisaria.
“Chicos no salgo hasta las ocho, no podéis visitarme al trabajo si no es por una emergencia de verdad; y soy el Agente Valentino para vosotros” alardeo el agente que me había detenido mientras hablaba con los chicos, estos se rieron de lo “profesional” que se veía su amigo
“¡Lee!,! Nate!” Grité emocionada en mi celda mientras aporreaba los barrotes con una taza de metal que encontré por el suelo. Qué cliché.
Escuche pasos corriendo y por la puerta se asomaron los chicos, estos me miraron sorprendidos.
“¡Patricia! ¿Pero qué haces aquí encerrada?” Pregunta primero Nate al verme.
“Chicos, me alegro mucho de veros. Necesito vuestra ayuda” exclamo mientras dejaba la taza donde me la había encontrado y me pegaba a los barrotes como si dependiera mi vida.
“Espero que no sea para pedirnos el dinero que nos diste porque ya nos lo hemos gastado en burritos y nachos” dice Lee interrumpiéndome.
“No es eso, necesito que habléis con el agente Valentino, me ha encerrado por error, pero no quiere escucharme” suplico con la cara de pena más lastimosa que podía poner, lo cual no era difícil después del día que había tenido.
“¿Cómo es eso?” Pregunta confuso y a la vez los chicos, que se miran y chocan los pechos al ver que habían repetido lo mismo.
Claramente, yo les conté mi versión real y de lo que había pasado, había salido de hacer el recado que debía hacer para mi “jefa” cuando un chico se estampó conmigo e hizo que los papeles que necesitaba aparte se desperdigasen por la acera y me detuvo antes de poder recogerlos todos.
Ellos me miraron por un rato, pensando seguramente o no en sí creerme y luego se miraron antes de asentirse entre ellos.
“No te preocupes, P. Nosotros te hacemos de abogados” dijo Nate antes de salir ambos de la sala y cerrarán la puerta detrás de ellos. Creo que ha sido una mala idea confiar que dos chavales autodestructivos me ayudaran, pero no tenía a nadie ...
Minutos de desesperación, no podía saber que estaba pasando detrás de esa puerta y me imagina justamente lo peor que podría acabar la situación como que me lleven a la cárcel de verdad o que lo encierren conmigo y así, si estaría perdida. A la media hora se abrió la puerta y se entraron Nate y Lee junto con el agente Valentino.
“Hemos hablado y hemos llegado a la conclusión de que eres culpable” dijo Nate seriamente.
“Pero como parece que es tu primera vez, el agente Valentino te deja libre, pero tienes que pagarnos 5 dólares a mí y a Nate” dice alegremente Lee riéndose de la cara de espanto que había puesto.
“Chicos eso no es lo que he dicho, tienes que pagar una multa de 10 dólares y ya te puedes marchar” digo enfadado el agente por sus amigos.
Fue la pena más corta de toda mi vida, pero me prometí no hacer nada que me hiciera pasar más tiempo dentro de la cárcel. A partir de ahora sería una ciudadana modelo y no haría ilegalidades. Una vez pagada la multa, me devolvieron todos mis objetos personales incluidos la caja que llevaba conmigo y los papeles que había podido recuperar.
Una vez que salimos de la comisaria, le comenté a los chicos si podían llevarme de vuelta y ellos aceptaron sin problema.
En vez de arriesgar mi vida de nuevo, entre por la puerta de la mansión que era para el servicio y sortee los pasillos principales hasta llegar a mi habitación. Había llegado justo para el turno de cambio y no había nadie en el pasillo. Entre rápidamente y me cambié mi ropa de salida por el pijama. Los sirvientes me trajeron la cena y la recogí rápidamente mientras sonreía a los nuevos seguratas de las puertas.
Asegurándome que nadie entrará a mi habitación, revise las pruebas dentro de mi vestidor, una habitación que abarcaba casi dos habitaciones normales de hotel y contenía toda mi ropa, ordenadas por estaciones.
Poco a poco pude rellenar algunos espacios de los días que me faltaban, sin embargo, no me fiaba mucho de lo que estaba leyendo. Había cosas sin sentido y otras que estaban científicamente contrastados que diría que es imposible. Al final no encontré nada que hablara sobre mi familia o de mí, que no supiera o de ese chico.
Estaba a punto de rendirme hasta que leí una historia inusual que me llamo la atención.
“Espectáculo de Títeres Ardiente” Este joven reportero se dispuso este viernes a asistir al evento más esperado hasta ahora, Una historia de Guantes: Teatros de Calcetines. Esta ópera rock que contaba la emocionante historia de amor de una chica que lo tenía todo y el chico guapo de la coleta termino en un ardiente final en el que todos los protagonistas títeres terminaron ardiendo debido a problemas técnicos con unos efectos especiales con fuegos. Según mis fuentes, la productora y directora de marionetas, Mabel Pines testifica y cito textualmente: He esquivado una bala al arruinarse la obra, no estaba hecha para los títeres y menos para titiriteros locos. A partir de ahora me dedicaré a hacer jerséis fabulosos y a resolver misterios con mi hermano Mellizo, Dipper Pines. Y Toby, sácame a Waddler y mi por nuestro lado bueno.”
¿Es posible que el chico de la fiesta sea el mismo Dipper de la noticia? Ahora que tenía su nombre y apellidos solo tenía que buscar más a fondo. Tal vez pueda encontrar alguna red social del chico o una dirección que me conduzca hasta él.
La búsqueda no era sencilla, no había muchas personas que se llamaran así por la zona y algunos eran gente muy mayor. No fue hasta que busque “Dipper Pines, Gravity Falls” que la web me sugirió una sugerencia diferente. Había una especie de casa del misterio apartada del pueblo, el dueño de esta era un tal Señor Misterio cuyo nombre era Stan Pines. Era un señor anciano con pintas de estafador y su “Casa del Misterio” era claramente una trampa para turistas.
¿Quién se iba a creer la existencia de un castor con pico de pato raro? Las fotos del lugar no me daban buena pinta, pero solo tenía 6 días para encontrarlo y preguntarle por qué dijo eso de mí.
Lo más seguro es que mis padres me levanten el castigo mañana, no es el tipo de persona que hacen castigos severos y la verdad es que les di un susto. Cuando me levanten el castigo, les diré que voy a casa de Ariel a ver películas y aprovecharé que la limusina se marche para ir a la Casa del Misterio.
Al final del día terminaré con agujetas, pero sabiendo la verdad o convertida en una de las atracciones del señor raro.
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Palabras: 2321
Os traigo nuevo capitulo con motivo del día del Libro, espero que os guste.















