Los días como hoy, siento coraje, un coraje maldito que me deja repleta de ganas; ganas de decir, ganas de ir, ganas de hacer, malditas expectativas altas que aún me dan putas ganas,
ya no quiero ser cobarde, quiero el camino pecaminoso, atragantarme de la vida y dejar de comer pedacitos, quiero valor para vivir como me acomoda, ser imprudente, ya por fin dejar de darte las explicaciones que en esta realidad no entiendo mucho o no entiendo nada,
aunque lo odie necesito curiosidad, esa que me destruye, la filósofa que vive en mis entrañas, esa pobre melancólica que me espanta y me muestra la sombra para que tenga miedo, miedo de quedar loca,
Aprender a convivir con esta manera de pensar que me aniquila, el pensamiento sin origen, sin fin, que acaba convirtiéndose en cielo o en infierno, que me persigue y me penetra para que termine estudiando todos los ¿por qué? El por qué de mis libros acomodados en la sala que hoy no entiendo para qué compré, el desmadre que esconden mis cajones, las fotos repartidas en toda la casa que terminan haciéndome cuestionar todos los recuerdos que tengo y que en un futuro tendré, siento la nostalgia entre copas y luego una resaca del hubiera, maldita sea con el pasado que me atormenta; preguntándome al espejo cuando me veo ¿quién es? Casi como si algún infiltrado de pronto hubiera tomado el mando de mi cabeza y cambiara el color al mantel de la mesa para verme enfermar, desquiciarme, y no pueda evitar pensar que a lo mejor si estoy quedando loca, que el infiltrado solo puedo ser yo, pero ¿cuál versión de mi? estoy cansada ¿a ti que mas te da si yo en estas cuatro paredes pierdo la razón? Es mi razón
yo ya no quiero estar triste, ni pensar en el final, quiero escribir de noche sentires, quiero que el papel se entere de mi concepción del mundo, quiero la angustia, la penumbra, el masoquisimo si tengo que ser sincera, aceptar mi conflicto en los días como hoy cuando me siento desnuda y distante, en camino hacia la muerte, de bajada, casi en mi tumba, llegando a mi olvido; que irónico, todo lo que yo en realidad anhelo es el presente, ¿cómo llegué hasta aquí? Que coraje.
tengo silencio, tengo tiempo al parecer, insomnio y me pongo de manera nata a investigar, a escarbar en mis esquinas enterradas, necesito vivir con más entrega, más borracha o más calmada, sin tanto terror de ser quien en realidad soy, cometiendo mis propios crímenes, sin jugar a tu papel, sin seguir tu guión, necesito vivir con más corazón, ser una aficionada de los días, hacerme verdaderos cuestionamientos que me hagan sollozar, desatar mi juicio, ser más osada y actuar, con ganas de bailar, ganas probar mis límites, ganas de que la noche no se termine, sin temor, ganas, puras ganas mundanas y desinteresadas de algo, por el mero hecho de vivir carajo,
quiero agallas para ya no andar quieta, no quiero ser la arrepentida, o la que te diga pura paja para cobijarte, yo hoy no me voy a resistir, seré lo que tanto me pide el interior que sea, ya no ser una condenada, desquitarme, sentirme la verdad, aceptar mi mar de pensamientos, mi martirio sentimental, el filo de mi curiosidad, asumir mi inmensidad,
necesito tanto sentir estos momentos, quizá profundos, violentos, necesito encabronarme, salirme de mis líneas, mostrar lo que también forma parte de mi; aunque no le encante a mi madre, a mi abuela, para que reprueben mi conducta y como una niña sentirme ganadora porque nado contra la corriente, reencontrar mi rebeldía, mi confusión, el instinto de tirarme del balcón y no necesito que lo entiendas, necesito entenderlo yo, quiero miedo, miedo para desafiarlo, quiero fuego interior, incendios provocados para asesinar la monotonía, quiero el elemento que le agregue diferencia, sazón, que me obligue a sentirme real, presente, alerta, como un arma cargada que no me dispare, una vida que me haga rogar para que no se acabe, aunque de sobra sé que se va a acabar, así que necesito todo el maldito coraje para vivir la vida de la que quiero ser parte














