los dos teníamos muy claros nuestros límites, pero fui ingenua; creí que una barrera era suficiente para detener lo que ya venía ardiendo.
creí que una frontera era suficiente para salvarnos de nosotros mismos.
pero un límite también tiembla cuando alguien llega con hambre, con rabia, con el deseo afilado de cruzarlo todo.
tú venías a una velocidad elevada, yo venía con la furia desbordada,
y al final nuestros límites no nos salvaron de nada;
solo dibujaron en el suelo el punto exacto donde íbamos a estrellarnos.
-lunalejana









