Sabía que pasaría, el final era inevitable. Estaba consciente de que tu mano no debía tomar la mía, de que si intentabamos seguir un mismo camino, terminaríamos chocando con el muro del otro. Sabía que nunca estuvimos destinados a ser, mucho menos a estar; pero éramos tercos, y quisimos nadar contra la corriente por un amor que se congelaría en un abrir y cerrar de ojos; por un amor tan pasajero, que dejó el equipaje a la deriva; por un amor que jamás vería pasar las estaciones. Lo sabía, y aún sabiéndolo, te sufrí mucho más de lo que debía.
Ghost

















