Instrucciones para escribir.
Para empezar, no lo fuerce; si usted no tiene nada que decir, ni nada que purgar, no pierda su tiempo con una actividad que resulta imprescindible para otros. Una vez que se ha dado cuenta de que escribir es inevitable, el paso siguiente es buscar valor para hacerlo; muchas personas lo encuentran en fotografías y espejos rotos, algunas lanzándose a un feroz río de alcohol con la esperanza de desvanecerse, otras evocando, entre risa y risa, memorias recientes o futuras que les hacen cosquillas en el vientre. Es bien sabido que las maneras de encontrar valor son tantas como existen palabras en el mundo, así que siéntase libre de elegir la que más le convenga. Completados estos pasos, es muy importante que se olvide de todo aquello que no le sea útil para expresarse, o lo haga cohibirse; usted puede estar totalmente seguro de que sus palabras están a salvo encerradas en una hoja de papel, lejos de su abuelita, su madre y del sacerdote de la iglesia a la que quizá asista. Por favor, no se contenga ninguna palabra, déjelas salir y no se detenga hasta que se le agoten. Por último, explote. Si siente llorar, llore; si quiere gritar, grite; si gusta carcajearse, hágalo. Los resultados varían, pero la satisfacción es la misma. Repita el proceso las veces que sean necesarias.














