Él.
Voy a hablarte de él; nunca lo había hecho antes, pero creo que ahora es el momento.
Lo conocí de la manera más inesperada que puede haber, lo conocí un día que la tristeza me llenaba de lágrimas los ojos, un día que creí que ya no había esperanzas y era mejor poner barreras en mí corazón. No hay mucho que decir sobre él, pues su rostro que es más jóven que sus años lo dice todo; él es diferente a todos los chicos con los que salí antes.
No es coqueto, ni tan seguro de si mismo, es de paciencia corta, no es perfecto siempre, pero a decir verdad yo tampoco lo soy. Es celoso pero nunca es evidente, no le gusta pelear pero a veces grita. Siempre se muestra como es realmente, todo lleno de rarezas y sin miedo a mostrarlas, es excelente para contar historias y siempre esta dispuesto a probar nuevas cosas conmigo. Me gusta todo lo que tiene que decir, me gusta como evade temas para no pelear, me gusta como todo lo arregla a su manera, y me gusta cuando esta celoso aunque crea que no me doy cuenta, me gusta él y me gusta decirlo; porque él me enseño que la mayoría del tiempo es mejor estar sólo que con un montón de gente que sólo te hace daño.
En ocasiones quisiera encontrarle algún defecto, pero creo que él es uno de los llamados "favoritos de Dios".
Han pasado muchas cosas desde que lo conozco; en algunas ha estado presente y en otras más se ha ausentado, quizá sea a causa de la rutina en su vida, o quizá sea una razón más dolorosa.
Ha cambiado mucho desde que lo conozco, muchas palabras bonitas se han extinguido junto con los buenos días repletos de corazoncitos.
No conozco mucho sobre él, sólo lo que sus acciones me han dicho; sé que es un alma libre, y sé que es fiel a sus convicciones y a quién es, sé que tiene un pasado triste y que tal vez lo atormenta, aunque parezca que no; algo que lo caracteriza es su actitud despreocupada, esa que hace que su sonrisa parezca la de un niño, esa que lo muestra liviano ante las inevitables tormentas que trae la vida.
Sé que le gusta tener atención, pero no en exceso, sé que se embriaga fácil, y sé que las bromas son parte de su ser al igual que ese vocabulario tan sofisticado que de vez en cuando se deja ver entre sus labios.
Algunas veces se muestra tan vulnerable, y otras tan fuerte, algunas veces sé muestra frío, y otras pareciera que tiene terrones de azúcar en el corazón.
Me gustaría hablar de sus gustos, pero valla que son complejos; de vez en cuando fuma un poco de hierba en una pipa de madera mientras escucha música, le gustan las cosas muy dulces y muy saladas, no le gusta medicarse, le gusta el color rojo, y leer de vez en cuando.
Muchas veces me gustaría entenderlo, pero no entenderlo por fuera, me gustaría entender su centro, entender su naturaleza y su ser, entender porque es tan despreocupado y porque a veces parece que es la persona más insensible del mundo, me gustaría entender porque le gusta ser libre y porque le gustaría irse lejos, me gustaría entender el porque ese carácter lo abraza y se aferra a él como una madre a su bebé.
Sé que a veces le brotan cuchillas de la lengua, cuchillas que van directo al corazón; pero sé que a pesar de todo eso, nunca me haría daño; no lo haría a pesar de que alguna vez dijo que le gustaría maltratarme, sé que nunca me haría daño a pesar de que alguna vez me alzo la voz, también sé que jamás me mentiría, sé que toda esa miel que alguna vez fue derramada de su boca es verdad y también sé que tiene un corazón enorme.
¡Que va! Pronto se me acabarán las palabras y no terminaré de describirlo; lo cierto es que cada vez que lo miro, sé que estoy en el lugar correcto, no sé si sea para siempre, pero de ser así, yo estaría encantada de darle mi vida, y si por el contrario, algún día tiene que irse, lo hará llevándose todo lo mejor de mí.
Yo soy una mujer escéptica en demasía, creo en lo que se puede comprobar y en lo que se puede ver, creo en la ciencia y no creo en Dios; pero desde que él llego, me he detenido a pensar si fue obra de alguna fuerza mayor, pienso que la ciencia no hubiese podido advertirme que él llegaría, pienso en que no fue casualidad haberlo besado el 27 de Enero, pienso en que no es casualidad que me guste tanto su nombre, que me guste tanto el roce de sus manos en mi cuerpo, sus besos en mi vulva y sus abrazos en mi cintura, la palabra "linda" saliendo de su boca y su cabello tan lacio. A veces pienso que el destino ya lo había trazado en mi vida desde hace mucho, es como si justo cuando estaba por cerrar las puertas de mis sentimientos llegara él a poner un tope para no hacerlo.
Como dije ya, nunca terminaría de describirlo, y las palabras no me alcanzarían para expresar todo lo que me hace sentir ni todo lo que haría por él; una cosa es verdad, me gustaría quedarme enredada entre sus fuertes brazos toda la vida, pero no podría ser tan egoísta y quitarle su libertad, es más, si pudiera darle todas mis fuerzas se las daría, se las daría sin importar nada para que siga siendo libre y siga soñando con irse lejos algún día. No podría verlo estancado sin cumplir su sueño.
Lo conozco hace apenas tres meses, y aún así podría decir que lo quiero demasiado, le daría todo lo que soy con tal de verlo feliz, lo quiero libre, quiero que camine de mi mano y que sepa que lo sigue siendo.
No podría decir con exactitud qué es lo que pasará el día de mañana con él y conmigo porque todo es incierto, pero si puedo decir que nunca me sentí igual, si puedo decir que mientras esté a mi lado lo cuidaré como si fuera un bebé recién nacido.
No diré su nombre, porque no quiero gastarlo, pero si algún día me preguntan por mi "casualidad" más bonita, entonces si lo diré y volveré a hablar de él.
BIGG



















