La importancia de las matemáticas no solo yace en la utilidad que le damos en nuestra vida cotidiana, si no que nos sirven como herramienta para describir la belleza y complejidad de nuestra realidad, por ejemplo, las curvas de una mujer. La física no se queda detrás, puesto que explica de manera satisfactoria y sin cabida a errores la atracción entre los cuerpos. Pero la química, que puedo decir de la química, sin ésta un beso solo es el contacto de dos superficies con ciertos coeficientes de elasticidad, capacidad calorífica y rugosidad, pero con química, un beso se vuelve en la prueba irrefutable de lo divino. Q.E.D.
Gallardovsky, Letras Perdidas, capitulo 1, De paraísos artificiales y otros amores.


















