Hay dos tipos de arte: el que nos muestra la naturaleza y el que nos muestra la naturaleza humana.

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Hay dos tipos de arte: el que nos muestra la naturaleza y el que nos muestra la naturaleza humana.
Intenté exprimir con tanta fuerza el momento que lo maté
Camilo G. López
Muerto.
Se despertó a la hora de siempre,
se preparó una taza de café como siempre,
hizo su trabajo como siempre,
tomó un paseo como siempre,
soñó como siempre,
sonrió como siempre,
todo mientras pensaba en el ayer, como siempre.
“Hubo un chico, que no sabía casi nada de ninguna cosa, pero intentaba entender la filosofía, practicaba música, hacía bocetos, sacaba fotos extrañas, trataba de aprender otro idioma, observaba la naturaleza, quería escalar montañas y un día tomar su mochila e irse muy lejos y un pendejo le dijo “Tú quieres hacer de todo o qué te crees” y el chico le dijo “Claro que quiero hacer de todo, quiero escribir poesía, quiero componer canciones que hagan historias de amor y armen de nuevo corazones, quiero pintar sintiendo mi pulso y la paciencia del cielo, quiero retomar el asombro por la luna y sentir al menos un poco de lo que tanto observaban Newton, Galileo o los mayas, también quiero viajar, con mis pies, o en coche porque la única manera de viajar hace mil años era en caravanas de comerciantes a un paso de treinta kilómetros por hora y ahora puedo ir más lejos, de hecho ahora podemos ir más lejos, pero nos hemos puesto límites muy pendejos, y quiero hablar otras lenguas para ejercitar mi cerebro para entender el origen de otras cosas que desconozco, y quiero saber de física, química, medicina, literatura, historia del arte, ingeniería, genética, artes marciales, sobre las semillas porque desde hace miles de años los humanos se alimentan del trigo, la cebada, el arroz, frijol, avena y maíz ¿qué me creo? Me creo humano, naturaleza curiosa, instintiva razón y corazón entusiasta, mi cerebro no evolucionó miles de años para quedarme sentado como tú viendo cómo pasa el mundo a través de una pantalla.”
— El libro tinto para charlar con el que no vino, Quetzal Noah
Me gusta
Aunque solo de formas la conozco cuando coincidimos en nuestro momento de tomar aire fresco, aunque solo he visto la forma de sus cabellos desordenados y su figura robusta, aunque como argumento de atracción no tenga más que su naturaleza de mujer: me gusta; como todas las mujeres del mundo, por esta misma razón, si se les viera en las circunstancias y desde la distancia adecuada.
Extrañar como se extraña la seductora rareza y curiosidad con que se desea aquel idioma desconocido que se aprende y al cual es imposible volver a ver de la misma manera que antes.
Camilo G.L.
Extrañada semilla.
Generadora de conflictos, combustible del espíritu animoso, madre de la dialéctica que con su quimérica apariencia de peligro nos ha engañado a todos ¡cómo te extrañaremos cuando no estés! Si desde que se anunció tu partida se firmó nuestro triste destino. Tus manos se mueven para decir adiós y con este armonioso movimiento se borra nuestra esencia ¡Qué será de nosotros! ¿Nosotros? Sabemos de muchos “nosotros”, pero parece que pronto, cuando llegue la oscura época de tu ausencia, no habrá más que uno solo, y será este tan despreciado y vacío que mejor sería tener un millón de “ningunos”.
Tan aborrecida en un principio, juzgada de forma tan cruel e injusta que incluso quienes dedicaron su vida a expulsarte darían cada gota de su sangre para traerte de vuelta ¡Y cuántos fueron quienes trabajaron en esta funesta obra! Marcas de rodillas de científicos y políticos principalmente quedarán como cicatriz de esta tragedia. Pero poco importa esta diferencia en las marcas, pues pronto serán irreconocibles, solo se sabrá que son “humanas”, aunque no con certeza puedan ser llamadas así cuando te hayas ido, cuando todos tengamos las mismas marcas, los mismos pensamientos, las mismas emociones controladas por aquellos “genios” de la época extrañada, cuando estemos todos un una armonía tan repudiable y asquerosa que no nos daremos cuenta. No habrán debates ni disputas de los cuales esperar algún fruto, pues la semilla principal ¡Esa tuya, oh diferencia! ha sido enterrada en un lugar desconocido y, con este nueva ceguera, será imposible encontrarla.
No consiste la felicidad en la alegría, ni en la lascivia, ni en la risa o en la burla, compañera de ligereza, sino que muchas veces reside en la triste firmeza y constancia.
Tratados morales, Séneca y Cicerón.
“El mundo se está convirtiendo en una caverna igual que la de Platón: todos mirando miles de imágenes y creyendo que son la realidad.”
—
Ahora.
Esquivo como el aire que resulta de fuertes soplos,
con vehemencia deseado aún sin ser visto por estos ojos,
tan cercano en el infinito mundo de las ideas,
y tan lejano en este pequeño mundo de materias.
Con tu falso abrazo de seguridad me abrigas,
haciendo que a mí mismo me vea en las cimas,
de acción y éxito siempre rodeado,
siempre y cuando mantenga el ojo bien cerrado.
Y cuando el frío viento de la cumbre me despierta,
desde donde minúscula y lejana se ve cualquier meta,
confuso e incierto se torna el momento,
trazando pasos en este terreno incierto.
Me decido por fin a mirarte con mis propios ojos,
y así despojado me veo de todos mis logros,
de rodillas e indefenso recibo a la aurora,
que ha de darme las fuerzas para ir por ti, ahora.
Muchos se ufanan de juzgar a alguien por lo que puede llegar a ser, pero contados son quienes juzgan a otro por lo que pudo haber sido.
Camilo García L.
La mordida del niño
Los perros, durante su desarrollo, aprenden a calcular la fuerza de su mordida al notar la reacción de otros caninos cuando son mordidos por este; de esta forma, si el perro sobre el cual se lanza la mordida reacciona de forma violenta o muestra algún símbolo de dolor, sabe que debe reducir la fuerza de su mordida cuando su objetivo no es perjudicar al otro y aprende así a relacionarse con sus pares. Este tipo de aprendizaje también es propio de los humanos y se da cuando, de niños, aprendemos a tratar a los demás tanto física como verbalmente, pues al notar las reacciones de los demás nos damos cuenta de si lo que hacemos está bien o está mal juzgando por la reacción del otro. Sin embargo, debido a que la interacción entre los niños se da cada vez más de forma virtual, es difícil para ellos conocer con certeza la reacción que experimenta el otro cuando se le trata de cierta forma a través de un chat, lo cual modifica los niveles de respeto común que se darían con una interacción presencial.
Todos afirman no soportar las mentiras, cuando son estas las que esconden lo realmente insoportable: las verdades.
Camilo G. L.
Quienes afirman que la filosofía no sirve para nada se me antojan tan inocentes como los niños en la escuela cuando dicen lo mismo de las matemáticas.
Camilo García López.
No me asusta morir en la opinión, mientras renazco por mi acción a la vida de la gloria.
Sófocles, en Electra.
Uno empieza a pensar la vida cuando se da por muerto.
Savater
They feared, boasted, rejoiced, resented, reasoned, supposing that they knew what they were doing and that they were doing it for themselves, and yet they were all involuntary instruments of history, and performed work hidden from them but comprehensible to us. Such is the inevitable fate of all men of action, and the higher they stand in the human hierarchy, the less free they are.
Tolstoy