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ya terminé de arreglar mi blog nuevo, creo. todavía debo un par de replies, pero las estaré haciendo por allá, así que me podrán encontrar en @lesbianjcsus :-)
DALLAS:
no puede evitar que una sonrisa se le zanje en el rostro cuando ve su pedido ser preparado sin siquiera haber dado la orden, dejándose caer en la barra con igual seguridad que ella. asimismo, larga un suspiro cansado. “¿qué te dice mi cara?” ojeroso y rendido, diría él, pero se atropella: “de hecho no, no respondas,” carcajeándose apenas. lo de vivir a costa de dos trabajos no le vendría funcionando, pero prefiere no enfocarse en ello más de lo necesario. al contrario, inquiere: “¿qué tal la tuya? nunca puedo saber si te va mal o no porque lo guapa no se te va.” falsamente enseriándose. “de verdad. qué envidia.”
entreabre los labios para contestar, pero rápidamente se ve interrumpida por el castaño, provocándole una sonrisa divertida, misma que se amplía ante el cumplido. ‘ estoy bastante segura de que me estás diciendo eso para que te invite la comida ’ responde, soltando una dulce risa y niega con la cabeza tras acomodar un mechón de cabello castaño tras su oreja. ‘ no tienes nada que envidiarme, yo estaba por decir que luces mejor que la semana pasada — ¿o es que ya me acostumbré? ’ se lleva índice y pulgar al mentón, como meditando sus palabras, pero vuelve a reír. ‘ esta semana tuve que doblar un par de turnos. gracias a dios por el maquillaje ’ alza las cejas y menea la cabeza levemente. ‘ y todo porque Travis — mi hermano no ha conseguido un trabajo decente. ¿es que todo lo tenemos que hacer las chicas? ’ mantiene el tono bromista, arrugando la nariz en un gesto dulce y divertido antes de levantarse para ir por la comida del mayor.
nnelies:
martillea al ritmo acelerado dentro de caja torácica, amenazando con quebrantar la comodidad que encierra infraestructura erigida de costillar. la presión se materializa en forma de invisibles falanges acariciando faringe, enterrándose en suave carne y resultando impedimento para la pasa de oxígeno. pronto estado de asfixia y pulso descontrolado decide exteriorizarse, acuñando el papel de principio de cuadro de ansiedad ; y es su descalma la que incide en increcentarla, consciente de que ha perdido control en su correcto funcionar. “joder, joder, joder. ¡no puede ser!” la presencia de terceros pasa inadvertida, demasiado abrumado por las consecuencias de encierro en caja mecánica : no conseguiría el trabajo, no tendría dinero, no podría luchar por la custodia de sus hermanos. “tengo que salir de aquí, ahora. n – no puedo respirar.” aunque palabras son compartidas con público silencioso, es un monólogo destinado a restaurar mundano funcionamiento. aquel en que primaba una cadena de trabajo y no la anarquía de dos órganos desbocados. / para @getawaycvrs basado en esto.
lo único que consigue es rodar los ojos cuando el elevador se detiene. joder, que tiene un montón de cosas que hacer y su paciencia es muy poca. saca su teléfono móvil para intentar enviar un mensaje, pero no hay manera, pues no tiene señal, provocando que se moleste aún más. se cruza de brazos, maldiciendo mentalmente hasta que escucha la voz masculina, provocando que los esmeraldas se abran con sorpresa. un instante lo mira confusa y un tanto altiva, sin estar muy segura de qué hacer. no lo conoce, y ciertamente es la persona con menos tacto en el mundo. ‘ ¿estás...? ’ pero ni siquiera termina la pregunta, pues está más que claro que no está bien. ‘ está bien -- no tardarán en abrir ’ explica, frunciendo el ceño levemente, antes de darle una palmada leve en el hombro, casi con torpeza, apartando la mano enseguida. ‘ oye, oye ’ lo llama con firmeza, aún desde su lugar a un lado de él. ‘ respira, intenta respirar ’ se tensa, ya que cualquier otro día hubiese huido de una escena así, sin embargo, ahí estaba atrapada entre cuatro paredes sin poder escapar. ‘ ¿cómo te llamas? ’ por favor, que no enloquezca, pide mentalmente tras cerrar los ojos un instante.
HELGA:
“¿Tú crees en verdad que el negro atrae más el calor?” le preguntó a su amigo estirando un vestido que tenía a la mano “¿Crees que este vestido se me vea bien? No lo sé, me gusta pero creo que sera mejor que use jeans ¿Qué dices? ” ( @getawaycvrs )
el aburrimiento en el mexicano destacaría si no fuera porque la mayor parte del tiempo parece tener la misma expresión. apoyando el mentón en su diestra, observa a la menor desde su asiento. ‘ me quiero ir ya ’ anuncia con cansancio exagerado y suspira. ‘ te ves fea con todo de todas formas ’ añade, ahora una sonrisita cruzando sus labios discretamente.
SAMARA:
son suma de extremidades la que están postradas sobre cama, hundidas bajo la pesadez de un cuerpo mientras el azabache que predomina en luceros se muestra inalterado por el correr del reloj ; adscrito al techo cómo si guardara los secretos del universo. el único movimiento que rompe la quietud es el parpadeo ocasional y el flexionar de brazo, destinado a colocar cilindro sobre rosados e impregnar retículo de humareda gris. pero calma y silencio quedan dilatadas ( al igual que pupilas carbón con el efecto que despliegan psicotrópicos dentro de la complexidad de organismo ) con el giro de pomo, incorporándose levemente para vislumbrar silueta de antítesis. “buenos días, generación del futuro.” acrietud imperante en el deslizar de vocablos, más afín a la credencial de que aquellos retratados como dueños del futuro serían los mismos que lo matarían, más que la idea de levantarlo con manos burguesas que apenas se han ensuciado. “¿ya te adoctrinaron para seguir los pasos del ilustrísimo y emprendedor trump?” / para @getawaycvrs basado en esto.
tan pronto entra en la habitación, arruga la nariz levemente cuando la misma se impregna del aroma a humo que se ha concentrado entre las cuatro paredes. su ceño se frunce observando a la morena, pasando del cigarro entre sus dedos hasta su rostro otra vez. ‘ por dios, ¿qué estás haciendo? ’ pero es obvio, por lo que no espera respuesta y mientras los oceánicos buscan alguna superficie sobre la cual pueda apagar el cilindro, se mueve por la habitación. ‘ nos van a matar, apaga eso ’ el tono regañón está presente, aunque es difícil tomarlo en serio viniendo de un rostro tan dulce y angelical como el de Alexis. se rinde al no encontrar algo que haga el trabajo de cenicero, y termina por cruzarse de brazos desde el otro extremo del cuarto. ‘ mis padres conocen a Trump, ’ señala con seriedad, porque es cierto que antes de que entrara en la política solían compartir círculo social, lo cual a la rubia siempre le pareció un fastidio, pero ser de la clase alta implicaba eso, codearse con gente desagradable. ‘ ni aunque mi vida dependiera de ello, seguiría sus pasos ’ aclara innecesariamente, índice elevándose para luego negar con la cabeza. se queda observándola en silencio por varios segundos, una expresión de angustia que resulta divertida en su rostro. ‘ dios, necesito una nueva compañera de habitación ’ se queja en voz alta, llevándose una mano a la frente y suspirando, ignorando el hecho de que la otra puede escucharla perfectamente.
ERIN:
“Pues puedes irme bajando el tono porque no es mi culpa que para ti la banda no sea una prioridad, necesito los puntos extras que me dan las porristas para ingresar a la universidad” a veces se preguntaba como es que siendo tan diferentes alguna vez fueron amigas, pero lo que Erin olvidaba es que en algún tiempo no habían sido tan diferentes una de la otra.
sus cejas se elevan ante las palabras de la rojiza, y sus molares atrapan el interior de su mejilla para evitar atacarla con sus palabras. sin embargo, Harley no es de las que se quedan calladas. ‘ es mi prioridad ’ la corrige de mala gana. tiñe los ojos de blanco y suelta un bufido. ‘ Erin, por dios, ¿qué tan difícil puede ser tu jodida rutina? ’ quiere minimizar el esfuerzo ajeno. ‘ es más, a nadie le importa la rutina. las van a ver a ustedes moverse por ahí con faldas cortas ¿nadie te lo dijo? ’
poppy: tú no sabes lo que dices, en general, y menos ebrio
poppy: no digas eso, un poco de tierra en la pizza nunca ha matado a nadie
poppy: ¿dónde estás?
ollie: n
ollie: no estiy ebrio
ollie: jamáS comi teirra cuando era peueño, qu e te hacs pensar que mi cierpo podr a soportlsa ahora
ollie: en mi camit a y tuu
ADDISON:
Su mirada se eleva al escuchar las palabras de su novio, una mirada extrañada formándose en sus verdosos. “No quiero presionarte a que hables de eso” susurra, negando con la cabeza. Addison sabía que había sido muy privilegiada por la vida que le había tocado. Su familia nunca había sufrido por falta de dinero a pesar de ser de clase media, siempre había tenido padres que se desvivían por ella y sus hermanos, un techo sobre su cabeza y comida en su mesa. Podía no conocer muy bien la historia del rubio, pero si sabía que él había experimentado ( e incluso en la actualidad ) muchas carencias. “Pero si quieres contarme aquí estoy, voy a escucharte hasta el final” le asegura, acompañando sus palabras con el contacto de su mano con la mejilla del ojiazul.
rasca su nuca con nerviosismo, sin saber muy bien cómo abordar aquella historia. no quiere causar lástima, pero quiere abrirse con ella. relame sus labios y suspira levemente. ‘ no recuerdo mucho sobre mis padres ’ suelta, mirándola por fin y encogiendo los hombros. ‘ es decir, siempre estaban peleando, eso sí lo recuerdo. y la casa siempre olía a cigarro ’ comenta los vagos recuerdos que tiene sobre ellos, y el motivo por el cual no fuma. cuando River tiene un cigarrillo entre los dedos, es porque hay algo mal. algo le aflige. ‘ cuando tenía ocho me enviaron a un orfanato, lo que significa que llevo más años sin mis padres que con ellos. quizás por eso apuradamente recuerdo sus rostros ’ una de sus comisuras se eleva en una sonrisa rota que pretende ser comprensiva, porque siempre se va a preguntar ¿por qué? ¿por qué fue abandonado? ‘ ese lugar... era el infierno ’ una risa seca y muy bajita escapa de entre sus labios mientras niega con la cabeza. tira con suavidad de su novia para envolverla en un abrazo, invitándola a que se recargue en su pecho antes de seguir con su historia. ‘ lo cual es irónico, porque nos cuidaban unas monjas. te juro, amor, tenían cuernos bajo el velo ’ bromea apenas, en un intento de agarrar valor para contar lo que hasta la fecha le causa pesadillas.
ADDISON:
Quiere abrir los ojos cuando escucha la voz de su novio, pero esta se oye tan lejana que casi no hace el esfuerzo. No es hasta que siente la mano sobre la suya que se da cuenta que no está tan alejado como su cansado cuerpo le hace creer y es por eso que hace un esfuerzo en abrir sus verdosos. “Hola” saluda con un susurro cansado, esbozando una pequeña sonrisa. El calor de la mano del rubio en contraste con lo helada de la suya es agradable, parece devolverle un poco las energías que había perdido. Quiere hablar, pero su garganta se encuentra seca a causa del tubo que habían metido en su garganta cuando la ingresaron por emergencias. ‘El trasplante que le hicieron hace años está fallando’ puede escuchar a su madre, quien se acerca para poner una mano sobre el hombro de River y darle un ligero apretón, como hacía para reconfortar a sus propios hijos. ‘Me alegra que estés aquí River, iré por un café’ dice la mayor antes de salir de la habitación, dejando sola a la pareja. “Tu novia es defectuosa” dice con voz cansada, pero riendo levemente al final de su oración. Los Redfield estaban acostumbrados a la sala de emergencias, a los cardiólogos y a las estadías en los hospitales, pero Addison sabía que River debía estar aterrado. “Estaré bien, lo prometo.”
tan pronto escucha aquél saludo, su vista se posa en ella, sosteniendo su mano con ambas, brindándole calor en forma de caricias suaves y constantes. las palabras de su suegra no logran tranquilizarlo hasta que coloca su mano en su hombro, dándole esa sensación cálida de recibimiento. esa sensación familiar, agradable, misma que los Redfield le habían casi enseñado de cero, pues nunca lo había sentido con alguien que no fuesen sus hermanos. se limita a asentir y dedicarle una sonrisa suave a la mujer. ‘ no, ’ se apresura a decir en cuanto pronuncia las siguientes palabras, negando un par de veces con los ojos aguados. ‘ mi novia es perfecta ’ le recuerda, volviendo a apretar su mano, inclinándose un poco y jalando con cuidado la misma para depositar un beso sobre ella. ‘ sé que lo estarás ’ asiente con suavidad, aún sosteniendo la mano ajena contra su barbilla y le sonríe dulcemente, mirándola a los ojos. ‘ odio los hospitales ’ añade con la voz temblorosa, porque le recuerda a aquella noche en que terminó ahí, causándole angustia a su hermana mayor. era desesperante ser él ahora el que estaba del otro lado, viendo a la persona que quería en esa cama. ‘ ¿cómo te sientes? ’ aunque la pregunta es absurda, tiene que hacerla.
ADDISON:
De sus cosas favoritas en el mundo es escucharlo reír, el rubio tiene una risa tan contagiosa que la fémina cree que debería hacerlo todo el tiempo. “¿Puedo rasurarte yo?” cuestiona, sus orbes abriéndose con ilusión y algo de picardía. Imagina que seguro eso terminaría en desastre, pero muchas veces ha visto a su madre rasurando la barba de su padre. “Podemos pedir dos pizzas, entonces” sugiere, arqueando ambas cejas, volviendo a acurrucarse sobre el pecho de su novio, antes de reír. “Bien, bien, puedes recibirla tú, celoso” murmura con gracia, agradándole aquella pequeña demostración de celos de parte del mayor. Muchas veces Addison se sentía insegura, intimidada por la enorme sombra de la ex novia de River. No sabía mucho sobre la italiana, pocas veces habían hablado al respecto de la relación que habían tenido y la castaña no buscaba entrometerse: su madre le había dicho un sin fin de veces que la curiosidad mataba al gato. Pero eran momentos como estos que le aseguraban que no tenía nada que temer, que si River no quisiera estar con ella simplemente se iría. Se incorpora levemente para volver a verlo, una pequeña sonrisa en su rostro y lentamente junta sus labios con los del rubio. Un beso lento pero cargado de emoción. Ahí, ese momento, parecía que tenían todo el tiempo del mundo para tomárselo con calma.
ladea la cabeza como un cachorro, aquella pregunta tomándolo por sorpresa pero causándole gracia genuinamente, incluso le enternece un poco. son gestos como ese los que lo hacen sentir lleno, le provocan una infinidad de sensaciones, pero sobre todo felicidad. ‘ puedes rasurarme tú, sí ’ acepta con una sonrisa amplia de solo imaginar la escena. ríe con suavidad mientras teclea el número, porque sí, el rubio podía ser algo celoso en ocasiones. Addison era poseedora de una belleza angelical, era imposible no mirarla segundos de más, y a eso había que sumarle que su belleza se extendía hasta el interior. sí, era bastante difícil no ponerse celoso. pero ahí estaba la cosa, ella siempre lo hacía sentir seguro y querido. le hacía sentir que él era el único. sus párpados ceden ante el encuentro de sus labios con los ajenos, y se enfoca tanto en aquél beso, que no se percata hasta segundos más tarde de que ya le han contestado de la pizzería, provocando que el rubio suelte una risita y se excuse antes de ordenar la comida. tras colgar, se incorpora y le da un beso en la frente. ‘ anda, vamos a ver qué probabilidad hay de que puedas abrir una barbería ’ y sonríe con gracia, rascando sobre el vello en su barbilla mientras se dirige al baño.
VESPER:
‘ wow, gracias. eso es lo más lindo que pudiste haberme dicho ’ sarcástica, emite una risa que carece de gracia, y de una forma agradece el comentario porque de nuevo es su enojo el que vuelve a tomar control y deshace el nudo en su garganta que se lleva con el las lágrimas que amenazaban con caer. si no tenía ganas de matarlo antes del comentario, ahora sí que quería hacerlo. pero tiene razón, estaba dejándose llevar por sus inseguridades y exagerando las cosas. si estaban juntos era por algo. él la quería a ella y ella a él, y era estúpido enojarse por algo que había pasado cuando estaban separados. eso es lo que repite una y otra vez en su cabeza para intentar tranquilizarse, pero lo que escucha después la deja perpleja. ‘ ¿te casaste? ’ cuestiona, sin expresión ‘ ¿te casaste en Las Vegas? ¿te casaste en Las Vegas con Regan? ’ repite, asimilando la información de a poco. ‘ ¿estás bromeando? ¿tomaste clases de actuación en el tiempo que no estuvimos juntos? ’ todo le que dice le parece tan absurdo que su enojo se esfuma por un momento y no puede evitar reírse. aunque claro, las ganas de matar a Regan seguían ahí. ‘ entonces, ¿estás diciendo que estoy saliendo con un hombre casado porque esa perra traidora no ha conseguido arreglarlo? ¿cuándo fue? ’
entreabre los labios para hablar, pero nada sale. y es que es verdad, tiene miedo. si alguien le dijera de frente que es la italiana quien manda en aquella relación, no se atrevería a negarlo ni de broma. tan pronto obtiene una reacción, eleva las manos como si estuviera a punto de ceder (no sabe a qué, honestamente, pero lo haría), sin embargo, incredulidad se apodera de sus facciones cuando la escucha reír. ‘ ¿qué -- ’ su expresión poco a poco se transforma en una mezcla de confusión y alivio. ‘ tú... dios, estás loca ’ un suspiro sereno cae de sus labios mientras cierra los ojos por un segundo. está por defender a Regan de la forma tan despectiva en la que su novia se refiere a ella, pero prefiere ahorrarse otro ataque de furia, por lo que termina por asentir un par de veces. ‘ tiene un par de... problemas ’ cree que no es necesario profundizar en eso, así que lo deja bastante vago. ‘ no soy un hombre casado -- es decir, sí lo soy, pero no cuenta. fue en Las Vegas, en el cumpleaños de mi mejor amiga, es estúpido. no estoy casado ’ asegura medio atropellando las palabras, volviendo a acercarse a ella cuando considera que es prudente. incluso se ve inseguro momentos antes de posar sus manos en los brazos ajenos, pero finalmente lo hace. ‘ lo vamos a anular, te lo prometo ’ la mira a los ojos. ‘ no tienes que preocuparte de nada. la única persona que me interesa eres tú ’
NAOMI:
“estás a punto de que te golpee,” pronuncia con su más serio semblante. la realidad es que tenía cierto desprecio por la gente de la clase alta más allá de ella tener algunas amigas que podrían considerarse millonarias, pero saber que su hermano se enrollaba con las mismas le daba hasta arcadas. “mejor vamos a comprar ese vino con mi dinero, ya que no te funcionó el coco para pedírselo a tus sugar mommies…” pero es ante sus propias ocurrencias que se le escapa la primer risita, nunca puede durar más de lo estimado fingiendo enojo con él. no estaban lejos del mercado así que decide empezar a caminar hacia dicho lado, cuando las declaraciones de river hacen que se lleve una mano a la frente: “a ver…” honestamente, puede esperarse cualquier cosa. después de todo, cómo iba a esperar que le salieran santos los niños que ella había criado.
pulgar e índice juntos, cierra el zipper imaginario en sus labios, prometiendo no hacer más comentarios al respecto, pero una sonrisa burlona permanece en los mismos. ‘ sugar mommies ’ repite con gracia, negando un par de veces y largando una risita que acompaña la ajena. guarda las manos en los bolsillos de su chaqueta cuando comienza a caminar a su lado, sus dientes juguetean con el aro que adorna su labio inferior mientras busca las palabras adecuadas, incluso cuando no es tan necesario, tomando en cuenta que es Naomi con quien está hablando. podría prácticamente soltar la bomba o balbucear y ella lo entendería mejor que nadie. ‘ yo, uh -- ¿recuerdas que fui a Las Vegas con Regan en su cumpleaños? ’ pero no espera mucho antes de continuar. ‘ bueno, nos pusimos bastante borrachos y... nos casamos ’ esboza una sonrisa amplia e inocente cuando la voltea a ver, esperando por una reacción.
REGAN:
Una risa escapa entre sus labios al escucharla, y se encoge de hombros. “Te daré su número, seguro se llevarán muy bien” comenta, ladeando la cabeza. La sorpresa de la rubia causa que su sonrisa se agrande y asiente. Para ella no era algo imposible, su padre siempre estaba contento cuando Regan iba a visitar alguno de los hoteles; era una oportunidad para aprender del negocio familiar. Además, su padre era muy amigo de los Maxwell, lo cual facilitaba las cosas. “Claro que es en serio, no me atrevería a ilusionarte de esa forma” le asegura. “Podríamos irnos este fin de semana, tomamos el jet privado de mi padre y ya” arqueando ambas cejas, se inclina levemente sobre la mesa para susurrar. “Sabes que te mueres por pasar tiempo conmigo en una playa exótica, Alexis” un guiño finaliza sus palabras, justamente cuando el mesero llega con los pedidos. “Esto es mangú, está hecho de plátano y viene con cebolla, queso, salami y aguacate” presenta, aspirando el delicioso olor que provenía de la comida. “Espero que te guste, creo que es la mejor comida reconfortante en la que puedo pensar.”
ladea ligeramente la cabeza aún sonriendo, sintiéndose cada vez más atraída por la idea. la verdad es que, como siempre que se trata de Regan, si le hubiese propuesto hacerlo incluso en ese mismo instante, hubiese aceptado sin dudar. quiere responder a aquellas juguetonas palabras, pero la llegada del mesero logra que únicamente desvíe la mirada hacia un lado, las mejillas sonrosadas y relamiendo sus labios tras negar una vez con una sonrisita. ‘ eres horrible ’ se queja a modo de broma y en voz baja, para luego poner atención a la explicación que la azabache le otorga, los oceánicos cayendo con curiosidad al plato que ahora yacía frente a ella. se enfoca en probar el alimento, tras saborearlo asiente lentamente, esbozando una sonrisa pequeña. ‘ me gusta ’ afirma, y nuevamente tiene esa sensación de tranquilidad y calidez gracias a poder estar ahí en compañía de la mayor, compartiendo algo como era parte de su cultura. antes de llevarse otro bocado, su mano va a través de la mesa para alcanzar la contraria y tomarla con discreción. ‘ gracias ’ murmura con dulzura, aunque su mirada podría expresar mucho más que aquella palabra.