Quiero anotar algo de lo que fui percibiendo en el viaje. Conocimos a Hernán y Marité en las termas. Dos grandes almas. Hernán nos transmitió su sabiduría, su puntualidad, nos compartió su historia y nos aconsejó. Nos dio el tiempo para disfrutar, nos convidó caramelos y algo caliente para tomar. Marité tenía un halo de luz que rodeaba su cabeza, todo el tiempo. Su silencio… y llanto en soledad, me hicieron entender que había perdido a su compañero de vida con el que también había recorrido montañas y caminos. Volvimos y no pude mantenerme despierta, me dormí. Hernán nos dijo que no sintamos culpa por dormirnos, porque las termas relajan mucho. Otra vez en silencio… caminamos sobre tierras mapuches.
Lucas fue a comprar témperas y le pedí un helado.Volvimos a Bari escuchando música y podcast.Nadar en el lago me relaja mucho. Vimos sutilezas de la naturaleza y bichitos que están ahí conviviendo con nosotros. Hernán, el guía, nos había hablado de las ratas…También había muchas lagartijas que se confundian con las piedras y muchas telarañas.La naturaleza nos enseña a escuchar la intuición, algo que dice "mirá a tu derecha, hay un atajo". Y también nos hace equivocarnos de camino para después volver y tomar el indicado. Me encontré de mal humor en muchos momentos y me vi llena de felicidad en tantos otros.La noche y el miedo a lo desconocido.Sin saber adónde íbamos caminamos con el peso de todo lo que llevamos de más. Nuestros ojos no se acostumbraban todavía a ver con el brillo de la luna.Algunos gatos se nos presentaron en el medio de la calle…Esas chicas cordobesas nos trajeron aire frescoEsos borrachos nos hicieron reirEl fuego invisible y el calor humano de una ronda y de la música.Quiero aprender a reaccionar mejor cuando el camino se pone cuesta arribaQuiero dejar atrás la soberbia cuando un hombre me dice lo que no se puede hacer en un lugar sagrado.
La profundidad del lago…
Todas las propiedades de miles de plantas medicinales.Justo ese día estaba la señora que nos mostró con delicadeza sus preparados naturales (raitrai: cascada de flores). El conocimiento de la naturaleza es infinito. Le entregamos nuestras lágrimas a esas tierras.Saludé a la cascada y jugamos como chicos a treparnos en piedras y troncos.Se me vinieron decenas de personas a la cabezaOlvidé tantas otrasEscuchamos conversaciones ajenas Con los días ganamos confianza para nadar y para caminar en la oscuridad de la noche.Me vino en el lago, en esa bahía tranquila y llena de barro. Todo tuvo más sentido. Me sentí libre.Para conocer Bariloche tenes que patearlo.El lago no tiene dueño pero si alguien te saca a escopetazos, corré. No hay lindo ni feo, hay distintos. Del barro venimos…Por qué es tan difícil, a veces, ponerse de acuerdo.Días de sol, montañas, árboles, casitas, animales, seres, humanos, aguas y piedras. Miles de plantas.







