La serie de sucesos que dejaron en mi vida desastres como un tornado.
Esa serie de sucesos tenían un mismo nombre y la misma fuerza destructora.
La destrucción me ha llevado a implorar por un bienestar que no llega.
Cuando no llega, se siente el vacío que Dios deja en una historia sin respuestas.
Y en medio del silencio de Dios no hay nada más que nostalgias y desaliento.
Ya no respiro libremente, todo lleva su aroma y me está matando por dentro.


















