Lost and insecure, you found me || Sawyer
@sawyerpeltz
Una punzada de dolor atacó de nuevo su espalda. Dormir en un sofá de hospital durante dos semanas seguidas le estaba pasando factura, no obstante no estaba dispuesta a dejar de hacerlo. Sin Carter a su lado, y con los malos rollos entre sus amigos, lo único bueno que podía ver en su vida era Nicola, a quién no pensaba dejar sola ni un solo día. La morena tenía miedo. Sabía lo que su amiga sufría debido a su enfermedad, y le aterraba que ésta pudiese acabar con ella. Nunca lo admitiría en voz alta, obviamente: pero el terror de la muerte, el ‘intentar ser realista y asumirlo antes de que pase’, tan solo el hecho de imaginar un adiós definitivo a su Capitana conseguía que las lágrimas se abalanzasen sobre su rostro, algo muy poco común en ella. Esos pensamientos la mataban, la torturaban cada día y cada noche en forma de pesadillas. Tenía esperanzas, sí, pero el tiempo libre en el hospital entre libros la habían hecho leer demasiados casos con final de mierda como para no pensar en ese mismo final para su mejor amiga.
Esa semana, sin embargo había pasado muy rápido. Nicola tenía un médico en prácticas vigilándola veinticuatro horas al día, y Glasgow se atrevió a salir un poco del hospital, algo que le costaba hacer antes de la aparición de Sawyer. Caminar, leer e ir a tomar café con Morgan conseguían de una forma u otra despistarla por minutos, pero el sufrimiento seguía allí. Además, también estaba Carter. Después de 5 años juntos, con sus idas y venidas, la ruptura de ambos era lo único que ni esperaba ni deseaba, pero ocurrió. Meses de discusiones y estrés habían llegado a un clímax de rencor que no pudo acabar de otra forma si no en una separación. Pero ese sufrimiento era más leve, estaba más escondido, Glasgow no se atrevería a quejarse por una ruptura teniendo a su mejor amiga en ese estado, así que guardárselo y restarle importancia era la única solución que le veía. Excepto en noches como aquellas, cuando, estirándose en el sofá debido al malestar que éste le causaba, notó una lágrima rodar poco a poco por su mejilla, tan solo al recordar su última noche con Carter. Rápidamente, la ojiazul borró el líquido de su cara, para acto seguido mirar la hora. 1:37, y ella seguía sin poder dormir. El insomnio se le iba pronunciando más y más, cosa que le hizo plantearse tomar pastillas para dormir, a pesar de saber lo malas que éstas pueden llegar a ser. Apagó su teléfono después de revisar el reloj en él, y volvió a tumbarse, intentando conciliar por fin el sueño, cuando unos pasos la sacaron de sus pensamientos. Abrió los ojos y se dio cuenta, a la ténue luz de la lámpara que mantenía encendida, que la anatomía que tenía delante pertenecía a Sawyer. -Hey, ¿ocurre algo?- inquirió rompiendo el silencio con voz algo adormilada.











