i am every book i’ve read. every character i’ve loved. every song i’ve replayed, every thought i’ve had. i am made up of every laugh, tear, emotion ripped from me. i am everything i hold dear. i am me.
¡Hola! Nuevamente, quiero disculparme con ustedes por desaparecerme tanto tiempo, han pasado muchas cosas desde mi última publicación, pero no se preocupen, estaré más activa desde ahora. Gracias por todo el apoyo, aprecio cada interacción y me hace feliz saber que les gusta :’)
Cuando Herneval y _______ llegaron a su habitación, él la ayudó a sentarse en su cama y le trajo ropa seca.
“Te dejaré para que te cambies y para que descanses. Si quieres, después pode…” jadeó de asombro. _______ le había sujetado de la mano para que no se fuera, y al mirarla, se dio cuenta de que estaba llorando.
“No te vayas, por favor” dijo con un hilo de voz
El joven se sentó junto a ella inmediatamente y le secó un par de lágrimas.
“¿Qué sucedió? ¿Fue por lo de la plaza?”
“En realidad, fue por el recuerdo que tuve cuando me cayó el agua encima”
“¿Qué recordaste?”
“Vi un pueblo en llamas, escuchaba a muchas personas gritar y pidiendo ayuda y… ví… a mis padres” el llanto se hizo más intenso y Herneval no pudo evitar abrazarla. Él no sabía qué decir, así que se limitó a masajear su espalda para reconfortarla. “Ellos murieron mientras trataban de salvarme… es mi culpa”
“No, no pienses eso, por favor. No tienes la culpa de nada. Yo creo que tus padres te amaban demasiado y querían que tuvieras una vida por delante para ser feliz, y eso no te hace culpable de nada”. La abrazó aún más fuerte, odiaba que se sintiera triste por cosas fuera de su control, pero entendía ese sentimiento de frustración y tristeza mejor que nadie.
“Pero… no lo entiendo, ¿por qué matarían a mi familia?, ¿por qué matarían a todo un pueblo”
“Tampoco lo comprendo, y será difícil averiguarlo si no sabemos de dónde vienes. Lo lamento mucho”
Se quedaron así un rato hasta que __________ finalmente se tranquilizó un poco.
“Debes cambiarte o te resfriarás” se separó despacio para poder levantarse de la cama.
“Claro, eso haré, gracias”
Herneval le sonrió ligeramente y salió del cuarto para darle privacidad.
Al cerrar la puerta, escuchó unos pasos alejándose por la oscuridad del pasillo. Decidió volar rápidamente para acercarse a quien estuviera ahí.
“¿Procustes?”
“¡Oh! ¡Majestad! Es un gran honor verlo nuevamente”
“¿Qué haces aquí?”
“Eh, pues, estaba buscando, eh… a… ¡Fabuladora! Sí, ahí está, ven acá pequeña” hizo unos ruidos para llamar su atención y le chasqueó los dedos, pero Fabuladora solo le siseó y se escondió detrás de una columna.
“Vaya, veo que no quiere, qué lástima” dijo Herneval con sorna.
La realidad es que el pesadillero real ya no era del agrado del príncipe, después de todo, en el fondo sentía que era su culpa que sus padres estuvieran gravemente enfermos, pero no se atrevía a enfrentarlo propiamente.
Procustes carraspeó para hacer de lado el momento incómodo.
“Me dijeron que tenemos una honorable invitada hospedada en el palacio “
“¿Te dijeron? ¿Quién te lo…?” La desconfianza era notoria
“Majestad, eso es lo de menos. Me encantaría poder extender mi más cordial bienvenida de forma personal. Tal vez pueda… ¿volver mañana? ¿Qué le parece?”
El príncipe lo miró con algo de confusión, pero no notó nada extraño en su comportamiento, así que accedió.
“Por supuesto, mañana está bien”
“Espléndido, hasta entonces, príncipe” hizo una reverencia y se fue.
Herneval no entendía cómo es que Procustes se enteró de ________ si solo sus padres y Mitélitas habían estado cerca todo ese tiempo, además de que el aradithio había estado extrañamente ausente durante varios días.
Sus pensamientos fueron interrumpidos por la voz de la chica llamándolo.
Abrió la puerta lentamente y se asomó un poco.
“Mira a quien tengo aquí” dijo Herneval cargando una figura conocida entre sus manos
“¡Fabuladora! Ven aquí, bonita”
El felino maulló antes de saltar de los brazos del príncipe a los de la chica, quien la acarició cariñosamente
“________, hay alguien que quisiera que conozcas mañana”
“¿A quién?”
“Nuestro pesadillero real. Pero quería… advertirte, por así decirlo”
“¿De… qué?” Dejó de acariciar a Fabuladora por un momento, se le hizo extraño y sorpresivo el comentario del chico.
“Sus palabras tienen un gran peso, aunque no todo lo que dice es verdad. Hay algo en él que me inquieta, aún no descifro qué es, pero te recomiendo que andes con cuidado cerca de él y no le des mucha confianza”
“E-entiendo, gracias por el consejo”
“No hay de qué, ahora descansa”
“Igual tú, buenas noches”
“Buenas noches”
Herneval cerró despacio la puerta y voló a su propio cuarto.
Se sentó unos minutos en su cama pensando en lo que había ocurrido durante el día, haber paseado con __________, bailado con ella, también haber estado para ella en un momento tan vulnerable, era un cúmulo de emociones distintas en su mente.
“Muchas emociones por un día, creo que debo dormir para despejarme”
Ya era de noche, todos en el castillo se encontraban durmiendo profundamente, todos excepto _________, quien se encontraba abrumada por los amargos recuerdos que habían llegado a ella ese día. No podía conciliar el sueño y su frustración ya era tanta que decidió levantarse para caminar por el palacio para cansar a su cuerpo y dormir al fin.
¡Hola! Disculpen la demora, estoy en mis últimas semanas del semestre y en mi trabajo ya es temporada alta, así que he estado algo ocupada, pero muchas gracias por todo su apoyo, espero que les guste este nuevo capítulo. Me encantaría saber qué les parece, les leo en las notas jejeje.
Herneval regresó prontamente a la habitación para enseñarle a _______ la ropa que había elegido para ella, la extendió en la cama de modo que pudiera visualizar mejor todas las opciones.
“Mira, te traje todo esto. No sabía realmente qué colores te gustarían o con qué estilo te sentirías más cómoda, así que traje de todo un poco, ojalá te guste”
_______ contempló un momento las prendas que estaban distribuidas, tomaba alguna que otra prenda y las miraba con detenimiento. En este punto, el príncipe se encontraba algo nervioso, pensaba que tal vez lo que había elegido no era del agrado de ella, que había exagerado o, todo lo contrario, que era muy simple.
“Igual entiendo si no te gusta nada, puedo traerte otras opciones, no te sientas obligada a elegir de esto si no quieres”
“Este me gusta mucho”
Era un atuendo que, desde el punto de vista de Herneval, iba perfecto con la personalidad de la chica, y también sabía que le quedaría de maravilla.
“Me alegra mucho que te guste, yo creo que te quedará muy bien” sonrió con sinceridad, era un cumplido muy honesto.
“Gracias, eso espero”
“Por supuesto que sí. Te dejaré para que te cambies cómodamente, si necesitas algo estaré aquí afuera en el pasillo”
“Claro, muchas gracias”
El tecotia cerró las puertas detrás de él y se apoyó en la pared que tenía más cerca con la idea de que esperaría un tiempo considerable, pero no habían pasado ni 5 minutos cuando lo llamaron por _______ desde adentro de la habitación. Entró y se quedó algo confundido, ya que ella seguía con la misma ropa que traía antes
“¿Está todo bien?”
“S-sí, solo que… necesito de tu ayuda”
“¿C-con qué?” La expresión de Herneval se descompuso a una entre el pánico y la vergüenza.
“Es que la cinta de aquí atrás está atorada y no puedo quitarme esto, no pude hacerlo sola”. Se acercó a él y le dio la espalda para mostrarle dónde estaba el problema.
“Oh, entiendo, eh… te ayudo” Se acercó algo temeroso, pero quería ayudarla.
Con toda la delicadeza del mundo, desamarró el nudo que hizo que la cinta estuviera atorada. Sin embargo, la cinta se deslizó rápidamente por los ojales haciendo que la prenda se desajustara de un momento a otro y se resbalara abruptamente del torso de la chica. Antes de que ella pudiera cubrirse con sus brazos, el príncipe emplumado ya había actuado con rapidez poniendo otra prenda sobre ella, de modo que nada pudiera quedar a la vista.
“¡Lo lamento mucho! No fue intencional, lo prometo” dijo en un tono alarmado y con la cabeza girada casi completamente hacia el otro lado de donde se encontraba la muchacha. Su cara ardía y le palpitaba rápido el corazón.
“¡Tranquilo!” Apenas estaba reaccionando a lo que acababa de pasar y al fin se cubrió con las manos “Sé que no fue tu intención, no te discu-”
“¡Saldré un momento para que te cambies!” No dejó que ___________ terminara de hablar, simplemente puso una mano a un lado de su cara para no poder mirarla mientras salía y se fue volando.
Después de algunos momentos, _________ salió de la habitación con un atuendo diferente.
“¿Cómo lo ves?” dijo dando una vuelta para lucir su ropa
“Te ves muy… bonita”
“Gracias, eres muy amable”
Ambos se miraron y sonrieron por unos segundos, hasta que el príncipe recordó que tenían algo de prisa, carraspeó para poder proseguir con lo que tenía que decir.
“¿Nos vamos ya?”
“Por supuesto”
___________ no podía volar ni flotar, y el príncipe, para no dejarla sola, solía caminar junto a ella a donde fuera. Caminaron hacia el exterior del palacio saludando a los guardias que se cruzaban en el camino y se dirigieron al centro del Topus Terrentus.
Al llegar, se encontraron una feria con juegos, comida y diversas atracciones, Herneval estaba muy consciente de que se estaba llevando a cabo y por eso había decidido llevarla en ese día en particular, lo del desmayo había resultado la excusa perfecta para que no sospechara.
La realidad, es que nuestro joven príncipe había estado desarrollando sentimientos hacia su querida amiga, sentimientos que lo tomaron desprevenido. Se hizo consciente de ello de manera abrupta una tarde mientras pensaba en su lugar personal en las alturas. Sabía que dentro de su corazón había algo diferente que no lograba describir hasta que, para su suerte, lo descubrió. Sabía que cuando hablaba con ella era visto, no como el príncipe de los sustos, sino como él mismo, veía a través de él, pero no tenía miedo de ello. Sentía una conexión inexplicable que le traía calma en su tormenta y le hacía muy feliz a diario.
Su intención ahora era crear un poco más de cercanía y ayudarla en el proceso, quería que encontrara la misma calma en su corazón que ella le daba él, deseaba que fuera feliz.
“Mira, ahí hay comida y de ese lado hay algunos juegos, ¿por dónde te gustaría empezar?”
“Eso se ve delicioso, me gustaría uno de esos”
“Bien vamos por uno de esos”
“Y luego me gustaría jugar ese juego, se ve divertido”
“Claro, iremos ahí también” dijo soltando una pequeña risa. La emoción de ________ lo contagiaba a él, ya había ido a esa misma feria desde que tenía memoria, pero poder pasarla con ella lo hacía diferente.
Fueron de puesto en puesto comprando cuanta cosa les llamara la atención y jugaron mínimo una ronda de cada juego, el momento era mejor de lo que Herneval había pensado.
Un grupo de músicos comenzó a tocar en vivo y el príncipe decidió que sería su oportunidad para dar un paso más.
“¿Bailarías conmigo?” Le extendió una mano a manera de invitación. ____________ lo miró con duda.
“No estoy segura de que baile muy bien”
“Eso es lo de menos, lo importante es que te diviertas. Yo te guío y nos detenemos si ya no quieres bailar, confía en mí” acercó un poco más su mano hacia ella.
“Bien, confío en ti” tomó la mano del joven y bailaron juntos al compás de la música.
El ritmo los llevaba de un lado a otro, dando uno que otro giro por momentos y con muchas risitas de por medio.
En medio de una vuelta, _______ se tropezó con un ladrillo saltado y se golpeó contra una persona que llevaba una cubeta de agua en las manos, haciendo que el agua la dejara completamente empapada de pies a cabeza. Eso fue suficiente para que su mente tuviera otro episodio de recuerdos atropellados.
Los recuerdos eras borrosos en su mayoría, recordaba gritos de pánico y de auxilio.
En ese momento el recuerdo se hizo más claro. Veía un pueblo entero en llamas, gente huyendo de un grupo de lo que parecían ser soldados. Y también vio a sus padres. Estaba siendo jalada por ellos mientras corrían entre unos árboles.
“¡No dejes de correr, ______!”
Podía ver un barranco no muy lejos de ellos, la sensación de miedo crecía en su interior.
De pronto, cayó al piso, su tobillo se había lastimado y no podía levantarse por sí misma. Unas voces se acercaban a ellos muy rápido. Su padre la cargó en brazo y siguieron corriendo hasta llegar al borde del barranco.
“Papá, tengo mucho miedo” dijo entre lágrimas
Las voces estaban muy cerca y ya no había a dónde correr.
“No tengas miedo, hija, estarás bien. Te amamos mucho y siempre estaremos contigo” le dio un beso en la frente “Quiero que seas valiente y confíes en mí, tienes que nadar con todas tus fuerzas” el hombre se había girado mirando hacia el precipicio, cuyo final era un río caudaloso.
“¡Papá! ¡No, por favor! ¡No!” intentó soltarse, pero su padre la sujetó con más fuerza.
“Hija, escúchame. Tienes que hacerlo por nosotros. Si saltamos juntos nos verán y moriremos todos, pero si saltas tú, nosotros los distraeremos y tendrás una oportunidad de vivir... Vive, hija”
Y la soltó.
El recuerdo parecía pasar en cámara lenta. La sonrisa entre lágrimas de su padre, la mirada nostálgica de su madre, sus voces llamando la atención de quienes los perseguían, la sensación de pánico por la caída, la humedad súbita por el agua y estar cubierta completamente por el río.
En ese momento recobró la conciencia
“Oye, ¿estás bien?” la mirada preocupada de Herneval fue lo primero que vio a abrir los ojos.
Estaba siendo abrazada por el príncipe y sus alas la cubrían para que no tuviera frío, quien la había recibido antes de que cayera al piso por el desmayo.
“S-sí” su cara de shock no lo convenció en lo absoluto. Todos los que se encontraban cerca se les quedaban mirando de forma indiscreta y se escuchaban los murmullos de curiosidad. “Lo lamento mucho, te estoy haciendo pasar vergüenza y te mojaste la ropa por atraparme” trató de separarse de él, pero seguía algo aturdida y el príncipe la tuvo que sostener otra vez.
“No hay de qué disculparse. Vamos, te llevaré volando al castillo, sujétate fuerte de mí” la abrazó para que estuviera segura mientras volaba y, bajo la mirada atenta de todos en la plaza, se alejaron de la escena.
Al llegar al castillo, Herneval la bajó por petición de ella, aunque la sostuvo para que pudiera caminar hasta su habitación.
El ruido de los pasos y las voces del príncipe y su amiga llamaron la atención de alguien que pasaba por ahí, cierto pesadillero real. Éste se asomó entre las sombras para ver de quién se trataba, ya que la otra voz que acompañaba al príncipe no era de alguien que recordara.
“Ven, con cuidado, yo te ayudo a subir las escaleras”
“Tranquilo, me siento mejor ahora”
“Claro, lo siento”
Desde la distancia, pudo apenas divisar la apariencia de la chica, pero eso bastó para helarle la sangre y a la vez hacerlo hervir en cólera.
“Esos…malditos inútiles, no pueden hacer nada bien” apretó los puños y soltó un gruñido de rabia. Decidió seguirlos sigilosamente para averiguar la razón de que estuviera ahí.
¡Hola! Espero que les esté gustando, gracias por sus notitas, significa mucho para mí.
El capítulo de hoy se lo dedico a @palidoodles, ojalá te guste, gracias por el apoyo <3
Herneval le estaba contando a la chica, que ahora era su amiga, acerca de las cosas que había vivido de niño, tanto las partes bonitas como las malas, un ejemplo de ello era la salud de sus padres.
“Me he sentido bastante inquieto por ellos. Sé que dicen que no me preocupe, pero no puedo evitarlo, son toda mi vida”
“Lamento mucho lo que pasa con tus padres y con tu reino, Herneval, quisiera poder hacer algo por ustedes después de todo lo que han hecho por mí”
“Tranquila, no es tu culpa y tampoco hay algo que podamos hacer realmente. Todo depende de que Procustes vuelva a recobrar su inspiración, aunque lo dudo mucho”
“¿Pro-Procustes?” Algo en ese nombre hizo que su cabeza doliera, había algo que resonaba.
“Sí, nuestro pesadillero real. Creo que nunca te había contado de él”
“No, creo que…” El dolor aumentaba muy rápido e hizo que se sintiera aturdida, llevó su mano a su frente en un intento de contener el dolor, pero no funcionaba.
“¿Estás bien?, creo que estás pálida”
“Me dio un dolor de cabeza de repente, ¿puedes traerme agua por favor?”
“Claro, ya vuelvo” Se levantó del sillón para ir a la mesa donde se encontraba una jarra de agua y unos vasos, sirvió un poco y se lo entregó a su amiga en la mano, pero al tratar de sostenerlo se le resbaló de la mano. El dolor se volvió tan punzante que por un momento perdió la conciencia.
Se encontraba en un lugar en blanco y luminoso. Todo a donde mirara era así y había un completo silencio. De repente escuchó la voz de una mujer, parecía irse acercando y se escuchaba cada vez más clara mientras repetía sin parar una sola palabra:
“¡________!”
La voz se escuchaba por todos lados y más fuerte al acercarse, hubo un silencio momentáneo hasta que le susurraron al oído:
“________”
En ese momento despertó.
“Mira, ya está despertando, Mitélitas”
“¡Qué excelente noticia, majestad! ¿Requiere que traiga al médico?”
“No, Mitélitas, no es necesario, ya estoy bien” dijo ella incorporándose del sillón para quedar bien sentada.
“Pero si te desmayaste por unos minutos, no creo que eso sea algo bueno”
“De verdad estoy bien, Herneval, tranquilo” Herneval parecía no creerle, pero decidió hacerle caso.
“Está bien, te creo. Puedes retirarte, Mitélitas, gracias por tu ayuda”
“Es un placer, majestad. Con permiso” Hizo una pequeña reverencia y salió de la habitación.
“Fue una suerte que Mitélitas estuviera por este pasillo, no sé qué hubiera hecho estando solo” Herneval estaba intranquilo todavía, fue a buscar otro vaso de agua para ofrecérselo, pero al estar parado frente a la chica vio que ella no estaba igual de preocupada ni con malestar, para su sorpresa, estaba sonriendo.
“¿Todo… bien?” Dijo con una profunda confusión
“________”
“¿Cómo?”
“_______, mi nombre es ________”
“¡Vaya! ¡Es grandioso! Al fin recuerdas tu nombre”
“¡Síííí! Estoy muy feliz”
“Pero ¿cómo?”
“No estoy segura, pero me parece que cuando escuché el nombre de Procustes algo me hizo recordar, aunque no fue mucho”
“Bueno, ya es un avance” Ambos sonreían por el logro que ________ había tenido
“Se me ocurre que, tal vez, necesitas salir del palacio a respirar aire fresco y a divertirte un poco, así tal vez te lleguen más recuerdos a la mente”
“Me parece una buena idea”
“Bien, entonces así será. Pediré que te traigan un atuendo más casual para la ocasión”
“No, por favor, no es necesario, Herneval”
“Tranquila, no es problema alguno. Además, es una situación especial que lo amerita”
“Muchas gracias”
“No es nada” soltó una pequeña risita “Bueno, es hora de que te alistes, traeré tus cosas y saldremos un rato antes de que oscurezca”
“Perfecto, nos vemos en un momento entonces”
Herneval salió de la habitación y fue directo a donde se encontraba su madre.
“Mamá, necesito de tu ayuda”
“¿Qué pasó, hijo?”
“Ayúdame a escoger ropa para ________, por favor”
“¿Quién?”
“Es verdad, no te he dicho. Así se llama ella, _________, al fin pudo recordar su nombre”
“¡Qué buena noticia, corazón! Me alegra que tu amiga esté recuperando sus recuerdos. Entonces te ayudo a elegir ropa para ella, creo que se me ocurren algunas ideas”
“Perfecto. Gracias, mamá”
Herneval y Veritena revisaron en cada cajón diferentes piezas de ropa que pudieran combinar y ser del agrado de _________, seleccionaron muchos estilos y colores, así como también distintos conjuntos y vestidos. Al terminar, Herneval apresuró su pasó para regresar a enseñarle la ropa a su amiga.
¡Hola! Inicié este fanfic porque adoré a Herneval en la película y porque creo que casi no hay (si es que de plano no hay) nada de fics con él. ¡Espero que les guste! Espero sus comentarios para saber qué opinan.
(Nota de la autora: El fanfic no sigue la historia original de la película pero sí casi todos los personajes y locaciones)
Era una tarde fresca cuando Herneval se encontraba en su lugar especial para pensar, estaba profundamente angustiado por la actual situación que enfrentaba el Topus Terrentus, además de que la pobre salud de sus padres cada vez iba empeorando más y más. Soltó un pesado suspiro de preocupación.
“¿Qué es lo que debo hacer? A pesar de ser el príncipe me siento inútil ante todo esto, siento que me sobrepasa” Las palabras se entrecortaban por el nudo en su garganta, la frustración era inmensa. Miró al cielo por un momento antes de bajar la cabeza. Al mirar hacia abajo notó que en el río pasaba algo extraño, o más bien, alguien. Agudizó su vista y se percató que aquella extraña figura se trataba de una persona, una mujer para ser exactos, que flotaba en el agua.
“¿Qué? ¡Ay, no!” Inmediatamente emprendió el vuelo para ayudar, tomó entre sus brazos el cuerpo inconsciente de la chica y la sacó del agua para llevarla a la orilla.
“¡Oye!, ¿puedes escucharme? Por favor, responde” Acercó su oído al pecho de la mujer en busca del latido de su corazón, un sonido apenas perceptible le dio un rayo de esperanza. “Te llevaré al palacio, ahí te ayudaremos” Jamás había volado tan rápido como aquella vez, irrumpió en la sala principal donde se encontraban sus padres “¡Mamá!, ¡Papá! ¡Ayúdenla, por favor!” Herneval la acostó delicadamente sobre el suelo cerca de los tonos reales y los reyes se levantaron inmediatamente al escuchar a su hijo tan desesperado. “Estaba flotando en el río, n-no supe qué hacer” La reina supo que la chica se encontraba grave, así que no dudó en ayudarla. “Aún respira. ¡Pronto! ¡Llama a un médico! Y trae una manta seca, está muy fría” “Sí, mamá” El príncipe se apresuró a hacerlo que su madre le pidió y en unos minutos el médico se encontraba auxiliando a la chica. Por un momento abrió los ojos y habló con un hilo de voz “¿Qu-qué pasó? ¿Dónde...?”
“Tranquila, estarás bien, solo resiste y quédate aquí, quédate conmigo” Con la poca conciencia que tenía pudo percibir calidez en su mano. Aquel joven que le hablaba le había tomado la mano. Fue lo último que pudo recordar antes de volver a quedar inconsciente.
Despertó en un cuarto que no conocía, pero que le parecía acogedor. Ya no sentía frío, al contrario, estaba envuelta en una sábana suave y calientita, y traía puesta una bata seca y limpia. Sentía un ligero vacío y su mente estaba nublada. Su mirada estaba perdida en las palmas de sus manos que yacían en su regazo, quería recordar, pero no le era posible.
“Qué alivio que estés despierta” Se sobresaltó por la voz del muchacho que estaba sentado en un sillón a unos cuantos metros de ella, creía que estaba sola.
“Disculpa, no era mi intención asustarte, solo que quería asegurarme de que estuvieras bien mientras dormías” Ella no respondió nada, solo se limitó a verlo con una mirada entre confundida y agradecida. “Me llamo Herneval, soy el príncipe de los sustos”
“Yo…yo” No podía recordarlo, no recordaba su nombre “No recuerdo, lo siento”
“No, no te disculpes, tranquila, tal vez sea por lo que pasaste, pero no te preocupes, sé que lo recordarás antes de lo que te imaginas. Si quieres mientras puedes decirme de dónde eres”
“Yo… no puedo recordarlo tampoco”
“Perdón, es verdad, qué tonto”
“No, no es así, agradezco tu amabilidad. Tal vez sería mejor que tú me contaras sobre sobre este lugar, no sé dónde estoy”
“Llegaste al Topus Terrentus por el río, te encontré y te traje al castillo de mi familia. Mi madre, la reina Veritena, y mi padre, el rey Ficturo, son los gobernantes de aquí”
“Deseo agradecerles en persona por ayudarme, son muy amables por todo lo que han hecho”
“Ya tendrás la oportunidad, por ahora quédate aquí y descansa. ¿Quieres comer algo? Seguro tienes hambre”
“Sí, por favor, no sé cuánto tiempo llevo sin comer”
“Claro, en un momento te lo traigo” Herneval se retiró a las cocinas a pedir un plato de comida, le tomó algo de tiempo volver ya que pidió que estuviera calientita y bien servida.
“Disculpa la demora, pedí que te sirvieran lo más recien… ¿¡Estás bien?!” Asentó apresuradamente la bandeja metálica en el piso.
La chica estaba llorando mientras se abrazaba a ella misma, lo que preocupó mucho al príncipe.
“¿Te duele algo? Háblame, por favor” Herneval quería acercarse más, pero temía asustarla con su cercanía
“Y-yo… no puedo recordar nada, no sé dónde estoy, me siento muy…sola”
“No, no es así” se sentó junto a ella en la cama “Entiendo que puede ser muy confuso y que te sientes triste por no recordar nada, pero eso no significa que estés sola” Apoyó su manos sobre la de ella, “Mi familia y yo queremos ayudarte, sin importar el tiempo que te tome” Ella lo miró con un poco de incredulidad, pero no tardó en saber que el príncipe estaba siendo muy honesto en sus palabras.
“Jamás podré agradecerles lo suficiente”
“Y no tienes que hacerlo” Le ofreció una sonrisa sincera, a lo que ella también sonrió un poco. Él extendió su mano y secó una lágrima que corría por su mejilla. “Ahora come y descansa, tal vez eso te ayude a recordar más rápido.
“Claro, eso haré”
Los días pasaban de la misma forma. La chica se quedaba descansando en la habitación que le habían dado, durante el día tanto Herneval como los reyes iban a visitarla para saber si estaba mejorando. El primero era quien más se presentaba, le traía comida y agua, le preguntaba múltiples veces cómo se sentía y si recordaba algo, le llevaba libros de su biblioteca personal para que se entretuviera y aprendiera un poco más de dónde se encontraba, etcétera. Todo era lo mismo, su memoria no tenía ninguna mejora aparentemente, hasta que le ocurrió algo extraño durante sus pláticas con Herneval…