Informe del Banco Mundial: Repensando la Responsabilidad Social
En el blog Esfera Pública del Banco Mundial, Simon O'Meally presenta un análisis interesante, basado en un informe que realizó para el Banco Mundial, sobre la necesidad de reformar la concepción de la responsabilidad social y, específicamente, su funcionamiento. El compromiso ciudadano o algún otro tipo de control (social) sobre la rendición de cuentas ha sido popular entre los organismos de desarrollo, y a menudo se presenta en términos de "voz", “gobernanza de la demanda" o "la demanda de buen gobierno". A su vez, ha habido una proliferación de diferentes "herramientas" para la responsabilidad social - es decir, los pasos, los insumos y metodologías - como las tarjetas de puntuación de los ciudadanos para el seguimiento del gasto participativo.
Sin embargo, argumenta O Meally, el paradigma actual no toma suficientemente en cuenta la importancia de los factores contextuales que pueden hacer o deshacer la aplicación de estas herramientas. Él argumenta que el contexto, o "los procesos políticos y sociales", ofrecen limitaciones críticas y oportunidades para que la responsabilidad social pueda echar raíces y lograr sus objetivos. El autor sugiere pensar de forma diferente sobre la responsabilidad social y la participación ciudadana y cambiar de paradigma para dar un papel más elemental a los factores contextuales.
El extenso informe proporciona un marco que nos permite pensar mejor y analizar/adaptar el contexto. Con el fin de entender las oportunidades para promover la responsabilidad social, O'Meally distingue seis ámbitos contextuales críticos. Los dos primeros merecen especial atención ya que afectan directamente a algunos temas centrales de OGP.
La sociedad civil es el primer ámbito. El punto clave más importante aquí es que la influencia de la sociedad civil, no sólo en lo que respecta a sus capacidades técnicas, está determinada por sus "capacidades políticas", especialmente por la capacidad de construir alianzas y cambiar la mentalidad de la sociedad y de actores no estatales en favor de ciertas reformas.
El segundo ámbito es la sociedad política (SP), que comprende a los políticos, los partidos políticos, funcionarios públicos, etc. Fundamentalmente, las perspectivas para la participación efectiva de los ciudadanos están moldeadas por el grado en que los actores de la SP y las instituciones estatales son capaces y tienen la "voluntad política" para facilitar y responder a las demandas ciudadanas.
Estos dos primeros ámbitos son interesantes para el análisis de OGP. Uno de los pilares fundamentales de OGP se basa en la construcción de cambio sostenible y duradero - el cual será principalmente provocado por la construcción de alianzas con la sociedad. El diseño de OGP se basa en la idea de crear una alianza que reconozca la necesidad de formar lazos que permitan y faciliten la cooperación entre el gobierno y la sociedad civil, promoviendo la conexión de reformadores estatales y no estatales. Para el autor, la construcción de estas alianzas se considera como una condición previa para el éxito.
La capacidad - o la "capacidad política" - de los actores de la sociedad civil para hacer cumplir y para equilibrar estas alianzas directamente incide en su éxito e impacto. Este aspecto también se vincula directamente a los fundamentos de OGP ya que la "voluntad política" es un elemento central para la Alianza. El hecho de que la afiliación es totalmente voluntaria da cuenta de esto. La voluntad política de la SP como tal, es una condición previa para el cambio, por lo que obviamente, también es una condición previa para la participación ciudadana efectiva. OGP reconoce esto, ya que busca construir alianzas exitosas y confianza entre los diferentes actores. Lograr confianza entre los actores estatales y las instituciones, por un lado, y con los ciudadanos por el otro, es una condición necesaria para la participación exitosa y para lograr un cambio duradero.
Los otros ámbitos que O'Meally ha distinguido como variables contextuales cruciales para la participación ciudadana son los siguientes: "relaciones inter-elite", que reflejan el impacto de la repartición del poder de negociación. El autor también elabora sobre el "margen de maniobra" para responder a la demanda de ciertos grupos.
El cuarto ámbito son las relaciones estado-sociedad en el que se enfatiza que se tienen que cumplir ciertos supuestos sobre las responsabilidades del estado y los derechos de los ciudadanos para obtener una verdadera rendición de cuentas. Además, se debe considerar la eficacia y la inclusión de mecanismos de rendición de cuentas formales e informales. El quinto ámbito tiene que ver con las relaciones de poder en la sociedad - en el que el grado de desigualdad y exclusión social en un asunto determinado son fundamentales. El sexto ámbito es el global. Muchos fracasos en temas de rendición de cuentas son afectados por factores globales, tales como procesos económicos internacionales que pueden facilitar la corrupción y las relaciones donante-estado. Además, la presencia/ausencia de cooperación internacional puede afectar el éxito de políticas de rendición de cuentas.
Aunque O'Meally hace hincapié en que no hay "soluciones mágicas", en sus recomendaciones destaca que debemos "construir sobre lo que ya existe y apoyar la participación ciudadana en las zonas donde hay presiones orgánicas para el cambio”. Esta dinámica puede crear los que se han denominado como “híbridos prácticos "- donde las normas burocráticas y formales modernas se combinan y adaptan a la idiosincrasia y las prácticas locales. Ya que en OGP cada país establece compromisos diferenciadas y prioridades correspondientes a su propio contexto la Alianza es un buen ejemplo de un "híbrido práctico".
El informe completo puede encontrarse aquí.










