Sus palabras me dejaron un poco desconcertado, principalmente por el tono de su voz y también por las palabras que salieron de sus labios pues no lograba relacionarlas con la situación. ¿Mis talentos y cualidades? ¿Cómo podía eso servir para que él me disculpará? De verdad no lo entendía, pero igualmente respondí a su pregunta. ―Pues… puedo tocar varios instrumentos, y puedo cantar, aunque no estoy muy seguro de hacerlo del todo bien. ¡Ah, también puedo cocinar! Pero creo que eso no es un talento, es más bien un gusto. También soy, uh… ¿alto? ―musité bajando mi mirada y frunciendo ligeramente el entrecejo. ― La verdad es que soy bastante ordinario, hyung.
Escucho lo que decía frunciendo el ceño un poco. —Realmente no sirves de mucho.—Pensó un poco las coas, camino un poco de un lado a otro, y finalmente se le ocurrió una idea que ya había pensado un poco. Era algo que no tenía mucho sentido, pero ya había pasado otras veces, y le era divertido. —Desde ahora en adelante eres la nueva mascota de los F4.—Lo señalo sonriendo. Y le dio una palmada en el hombro. —Te llevaremos a algunas partes y nos harás favores, y también te haremos favores. No creas que seremos tan malos contigo. Tendrás tu paga. Nadie se meterá contigo. Pero deberás hacer todo lo que digamos.—Tener una mascota le resultaba agradable, una persona que le hiciera favores, como pasarle el control de la televisión o decirle que corbata usar era divertido.















