Te cuento.
Te cuento. Te cuento que cuando te digo que te quiero, es porque te quiero Pero no me nublas la vista no me enloqueces como las jovencitas en la playa Ni aunque el tiempo nos esté alcanzando, te lo digo Te quiero. Pero me mantengo firme, no me doblegas No me pongo estúpido y febril por tus caricias Aun así te quiero como a ninguna. Te cuento algo, vida mía Podrás creer que mi debilidad Me ha hecho enamorarme perdidamente de tus ojos Podrás creer que soy un pobre diablo Que se enamora como niño del dulce Que se enamora de la teta de la madre. Pero no me enamoro desde mis debilidades Con el corazón, suavecito, despacito. Me enamoro desde mis fortalezas Al menos contigo, vida mía Me enamoro como paja del fuego Y así me consumo. Cuando sea cenizas No me barras, no me guardes en urna de oro Me van mejor los ceniceros del bar donde te conocí. Te cuento, que mis amores nacen en los demonios que se guardan en mi pecho El toro que se esconde en mis puños, el águila de mis ojos. Te cuento, vida mía Que voy enamorado, como enamorado va el león. Voy perdido en tus pechos, como el humo detrás de ellos. Te cuento, que perdí la vergüenza hace un par de mujeres Perdí la necesidad de mentir hace un par de libros Perdí el llanto hace un par de llamadas telefónicas Perdí los celos hace un par de cervezas Perdí las máscaras, las ganas de pedir permiso Los reproches, los rencores, el dinero y la cordura Y de tanto perder Creo… creo que salí ganando. Ojalá y pierdas tanto como yo Para no querernos tanto Para no avergonzarnos tanto Para no reparar en perversiones y mentiras Mentadas de madre. Ojalá y te atrevas a perder un poquito A perder las horas de sueño A perder un día de trabajo para vernos a la luz del público. Ojalá y pierdas la resignación Y si decides no quererme Que busques a un hombre de verdad No como yo. Que pierdas las ganas de una casa enorme De un coche de lujo De una familia feliz De un cuerpo perfecto De la sonrisa divina. Ojalá pierdas las utopías y puedas estar conmigo El hombre que está hecho de sobras y pedazos. Te cuento que no me duele saber que no me quieres Que no espero que me respondas las miradas y las caricias Que no me importa más que tus padres y tu pareja me odien Aunque no me conozcan. Te cuento que no necesito cartitas, flores No necesito nada del 14 de febrero Recibos y acuses. Te cuento que no te cuento en las listas de mis amores perdidos Que ni siquiera te voy a escribir Que no me duele más Que no espero que dure mucho. No quiero ser el único Y no espero que me idolatres sobre el resto de los hombres. Te cuento que te quiero No con mis debilidades Te quiero desde las cicatrices Desde mis cayos que aguantan el fuego de tus miradas El fuego de tus caderas El fuego de tus labios De tu aroma. Así que no repares en reclamar No dudes en gritarme y volverte loca. Recuerda que he perdido el llanto y los reproches. Si no me cuentas entre tus hombres Si no me cuentas entre tus dolores, está bien Lo puedo manejar perfectamente Lo que no aguanto es que andes vestida de cobardía Que me quieras de manera tibia Prefiero tu odio. Lo que no aguanto es que seas una cuerda que amarra Una loca de clóset Que no digas un sí, ni un no. Que pienses que me debilita las piernas tu presencia Que me nublas la razón Y no me quieras lastimar Que pienses que me puedes lastimar. Te cuento que te quiero Así, de puros huevos. Te quiero porque se me antoja Y en cuanto encuentre una manera totalmente diferente de amar En cuanto encuentre la manera de amar desde mis vicios y virtudes Te voy a contar… Que te amo.











