Habían pasado casi dos semanas desde que no tocaba su cámara fotográfica y el menester era un martilleo incesante que debía silenciar. Minutos después, con un sobretodo atezado y unos borcegos color escarlata como escudo contra las brisas traicioneras. Con el firmamento cargado de nubes y los pasillos despejados, aprovecho el clima lovecraft para capturarlo y guardarlo para su próxima clase o simplemente tenerlo de recuerdo. Deambulo del interior al exterior, recibiendo los arboles desnudos y la blanquecina nieve. Entre capturas y recorridas, jamás noto que una mirada no muy contenta la estaba observando. Instantáneamente bajo su mirada a la foto reciente que había tomado y luego se dirigió a la persona;─No te sacaba a ti, eh, a pesar de que servirías como modelo.─canturreó mientras sus dedos jugaban con el objeto fotográfico.
La quietud del panorama era inmensa desde su posición, sólo las volutas de humo de tabaco perturbaban la inconmensurable grandeza de la bóveda celeste. La necesidad de estirar las piernas después de una tarde de estudio incesante había prevalecido por encima de la sensación apretada del frío en el pecho; ahora se daba cuenta de que por mucho que la nieve lo cubriera todo, el clima continuaba siendo perfecto y hermoso, como extraído de una balada desolada de horror y tristeza. El sonido de pasos ajenos se ahogaba sobre el suelo helado y, para cuando volvió la vista por encima del hombro para contemplar al ente observándolo, el hecho ya estaba consumado— Oh, los perfiles nórdicos son lo tuyo, ¿puedo verla al menos? —preguntó, poniéndose de pie, acomodándose el abrigo. Observó la luz anaranjada de la lumbre durante un corto momento y luego volvió a Brooklyn, intentando deshacerse de la mueca de pocos amigos— Si voy a terminar en un trabajo de final de año de una fotógrafa, por lo menos quiero saber si me veo decente.














