El
Hablar con él era como hablar de las estrellas tan fugases ante el nosotros, pero de todas formas debía pensar si existía un nosotros o solo fue un dulce invento de mi imaginación. Cada día me cuestiono al pensar que en verdad existe un nosotros, me carcome la idea de tener miedo al amar o el terrible miedo de revivir un viejo dolor.



















