El clavo pasó toda su vida escuchando los aplausos del cuadro cuyo peso sostenía.
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@haerinavalos
El clavo pasó toda su vida escuchando los aplausos del cuadro cuyo peso sostenía.
Amor en el Horizonte
Sólo quería amarte y que me vieras de verdad. Pero tu mirada no alcanzaba hasta donde yo ya estaba.
Con el tiempo entendí que no era falta de amor, sino de horizonte.
Y entonces… sólo entonces, te perdoné y continué.
El Gris del Cielo
El gris no es tristeza. No es ausencia de color ni sombra del arcoíris.
El gris es frontera: entre la calma y la tormenta, entre la inocencia y la furia, entre el silencio y el rugido.
Es el instante en que el cielo contiene la lluvia pero todavía no la entrega. Un respiro suspendido. Una caricia de brisa que recuerda que sigues aquí.
El trueno no amenaza: habla como un león antiguo. Las primeras gotas no enfrían: despiertan.
Entonces todo cobra sentido: la tierra se abre en aroma, los árboles se alargan para abrazarte, las hierbas rozan tu piel como un secreto, el suelo bajo tus pies descalzos pulsa, te nombra.
Y entiendes: ser gris es ser puente, unir lo de arriba con lo de abajo, el cielo que se derrama, la tierra que recibe.
Yo amo los cielos grises, porque en ellos descubro mi lugar. No soy solo carne ni solo espíritu, soy el punto medio, soy el instante que respira, soy gris.
"En la soledad encontramos el reflejo de lo que realmente somos. Y en esa oscuridad, la luz se enciende."
Hoy,...
Hoy el día parece verano...pero estamos en invierno.
El día parece perfecto para escribir, hace un buen tiempo.
Tiempo...no hay.
Las actividades diarias no me permiten tiempo para pensar, para escribir, para reflexionar.
Talvez mañana.
Llega la noche y el agotamiento se apodera de todo y duermo.
El siguiente dia es lo mismo y no vuelvo a escribir.
Eso cruje en mi ser, y escala desde mis entrañas con garras filosas trepando hasta instalarse en mi pecho, volviendose imposible no atenderle.
Hoy, el día parece verano...pero es invierno.
Amo escribir en invierno, porque el clima parece perfecto y hace match con lo gris de mi alma, pero hoy algo cambió.
Es un dia especial y yo, solo quise dejarlo escrito a solicitud...no. A exigencia de eso dentro mío que suele apoderarse de mi ser hasta llevarme al escritorio, papel y lapiz en mano y me obliga a escribir.
Debo ser honesta, me encanta que lo haga, porque esa liberacion de dejar en papel y lápiz lo que se siente, es espectacular. Una Epifanía
TALISMAN DE CONSCIENCIA
“Camino entre mundos con los pies en la tierra y el alma en expansión. Nada de lo que soy se esconde. Todo lo que traigo florece. Yo no escapo del mundo: lo transformo desde dentro.”
Me la dijo mi amors y la amé : Las frases viven para ser sembradas en otras almas.
Tocó mi alma...
Hay lugares donde escribimos, y otros donde nos escribimos
Escritura personal | Nuestros sueños bajo llave 🔑.
Mis ganas de destacar en todo lo que hago. Mi necesidad de vivir en el anonimato.
Por el Dolor Existo
Por el dolor vivo
Por el dolor existo. Porque es solo cuando mi alma se resquebraja como un espejo estallando en mil fragmentos, que mis emociones despiertan de su letargo. Es en ese instante, en que la pena me sobrepasa y me sumerge, cuando mis sentidos se afinan y todo se vuelve claro, brutalmente claro.
Desde el fondo del abismo al que he caído, levanto la vista. Y es solo allí, entre sombras y silencio, que puedo ver con nitidez. El dolor, como un faro encendido en la noche, ilumina las grietas del alma que antes ignoraba. Mi mente, antes nublada, ahora se vuelve nítida. Comprendo cada paso, cada decisión, cada herida que me trajo hasta aquí.
Estoy en el pozo. Un pozo húmedo, cubierto de musgo y ecos antiguos. Pero no estoy perdida. Estoy viva. Y es en la crudeza del proceso donde realmente empiezo a sentir: el corazón latiendo no solo en el pecho, sino en cada célula, la piel absorbiendo la humedad como si los poros respiraran la vida oculta en la tierra mojada. El aire huele a helechos, a podredumbre, a lo que muere y renace.
Mis manos sangran al aferrarse a piedras filosas que se convierten en escalones. Mis lágrimas no son debilidad: son el rocío sagrado de quien ha tocado fondo y aún así elige escalar. Cada herida en mis rodillas, cada raspón en mi piel, son las firmas silenciosas del precio que se paga por la verdad, por la transformación.
Porque escalar no es fácil. No es poético. Es desgarrador. Pero en esa ascensión, respiro. Jadeante, exhausta, sí. Pero viva. Llena mis pulmones con el aire puro de la superficie como si bebiera la vida misma. Y al mirar atrás, al ver el pozo desde arriba, comprendo:
No fue en la cima donde renací. Fue en cada centímetro de ascenso. Fue en el dolor. Por eso lo afirmo: por el dolor vivo.
"Me cansé de todo… Hice una pausa. Respiré. Y entonces, comencé a vivir."
Tan común en mi, que duele antes de que suceda.
Que ignores cuando te lo digo duele, porque sé que cuando te des cuenta, yo ya me habré ido y ya no hay vuelta atrás.
Y así pasó, justamente como mi mente me dijo que pasaría.
MAPA DE AUTOCUIDADO EMOCIONAL
🧠 1. Mente en equilibrio: Tu mente también necesita descanso
🧘♂️ Pausa consciente diaria: Dedica 5-10 minutos al día a desconectarte. Podés respirar profundo, hacer un escaneo corporal, cerrar los ojos o simplemente no hacer nada.
📓 Organizá tus pensamientos: Anotá en una libreta o app lo que te preocupa, lo que tenés pendiente, o simplemente lo que pensás. Eso baja el ruido mental.
📴 Tiempo sin pantallas: Intentá tener al menos 30 minutos diarios sin celular, especialmente antes de dormir. El descanso mental empieza por ahí.
❤️ 2. Emociones sanas: Sentir no es debilidad, es poder
📣 Validá lo que sentís: No minimices tus emociones. Sentir ansiedad, tristeza o enojo no te hace débil, te hace humano.
🫂 Conectate con personas reales: Tené al menos una persona con quien puedas ser 100% vos, sin filtros ni máscaras. La salud mental también se construye en vínculos honestos.
🧩 Pedí ayuda sin miedo: Ir a terapia, hablar con alguien o pedir apoyo no es señal de fracaso, es un acto de autocuidado.
💪 3. Cuerpo y mente van juntos: Lo físico también impacta tu cabeza
🥗 Alimentación con sentido: No se trata de comer perfecto, sino de no olvidarte de comer, hidratarte y darte energía real.
💤 Dormir es sagrado: Al menos 6-8 horas reales. Dormir bien no es un lujo, es salud mental básica.
🏃 Movete de alguna forma: Bailá, caminá, hacé ejercicio, estirá. El cuerpo guardado se llena de ansiedad.
✨ 4. Propósito y motivación: Dale dirección a tus días
🗺️ Visualizá tu norte: No tenés que tener todo claro, pero sí una idea de qué querés probar, aprender o vivir. Hacete esa pregunta seguido: ¿Esto me acerca o me aleja de quien quiero ser?
📆 Celebrá tus logros (aunque sean pequeños): Desde levantarte temprano hasta entregar ese trabajo pendiente. Reconocer tu avance te motiva más que exigirte perfecto.
🔄 Permitite cambiar de rumbo: Si algo ya no te hace bien, podés redirigir. Fallar, soltar o empezar de nuevo también es parte del cuidado personal.
☕ 5. Rituales que sostienen: Tus momentos para recargar
📺 Creá tu espacio seguro: Una playlist, una serie, una bebida caliente, un rincón cómodo… lo que te dé calma y seguridad emocional.
🎨 Explorá tu creatividad sin presión: Pintar, escribir, cocinar, crear memes, hacer playlists. No por productividad, sino por expresión.
🧼 Tené un ritual de cierre del día: Algo que te marque el “hasta acá por hoy”. Puede ser lavarte la cara, apagar el celular, poner música suave o escribir una frase.
💬 Recordá esto: No tenés que tener todo resuelto. El autocuidado mental no es una moda ni un lujo, es una necesidad. Y merecés darte lo que necesitás para vivir bien, no solo para sobrevivir.
Carta a la niña que fui, y al cielo que aún veo Para mi niña que mira al cielo y encuentra mundos invisibles en la tierra.
Te vi alguna vez, bajo un cielo que parecía el único, con las manos llenas de tierra y sueños rotos. Te vi correr descalza, te vi saltar entre los árboles, como si el mundo fuera tan simple como una lluvia que se deja caer.
A veces me pregunto si el alma guarda la memoria de esas tardes donde la tierra era tu amiga, y el cielo, tu refugio. ¿Te acuerdas? El sol sobre tus hombros, las nubes de algodones blancos bailando un vals con el viento, y tú, perdida en su danza.
Te vi también en la soledad, en el rincón donde nacen las pesadillas. Esas noches que se alargaban en espiral, donde el miedo tejía sombras de esqueletos y pantanos. Fuiste valiente entonces, con la fiebre y la oscuridad, caminaste sin ver, pero supiste que el alma no se quiebra aunque el cuerpo tiemble.
Te busqué en los reflejos de los espejos y nunca te encontré. A veces ni siquiera me vi, por no gustarme la imagen que me devolvía. Y, sin embargo, tú, mi niña, fuiste tan hermosa, tan llena de vida, tan llena de cielo y tierra. Ojalá hubiera sabido mirarte con más amor. Ojalá hubiera visto las flores que crecían en tus ojos y los ríos de sueños que fluían en tu corazón.
Hoy, al mirar el horizonte, te siento ahí, como un susurro del viento entre las ramas, como un reflejo en el agua clara del río. Y aunque todo parezca lejano, sé que no te fuiste. Sigues allí, en cada rincón de mis recuerdos, en cada mirada que se pierde en el cielo. Eres mi raíz y mi ala, el eco de mis pasos, la luz de mis días grises.
Te abrazo desde este lugar que alguna vez fue tuyo. Y te prometo que, aunque el mundo hoy sea caos, el sol sigue existiendo y el cielo, aunque distante, siempre tendrá una nube donde descansar.