Garabatos
Odiaba mi letra.
Garabatos feos,
torcidos,
sin forma.
Pero escribir…
escribir era lo único
que no sabía callar.
No podía decir lo que sentía,
pero podía llenar páginas enteras
desangrándome en palabras.
Nunca me gustó el papel.
Demasiado expuesto.
Demasiado real.
Lo que pienso
no es para cualquiera.
Lo que siento,
menos.
Leerme no es fácil.
Leerme…
es un privilegio.
— susurros del mar
















