No extrañaba para nada sentirme así.
Hoy finalmente volví a encontrarme con el desamor. Después de tanto luchar por negar lo que siento por una persona, la vida nuevamente me recuerda que no estoy en un mundo hecho para gente como yo. Las relaciones no son como mi cabeza las imagina.
Aprendí algo en los últimos años? Vaya que sí. El fuerte debate que llevé interiormente como un secreto finalmente floreció como la bisexualidad que tanto me negué a aceptar.
Realmente la negaba? Sí. No porque me apenara. No porque no me sintiera cómodo con ella. Desde que tengo memoria me atrajeron por igual hombres y mujeres. Nunca con la misma fuerza, y nunca de igual manera, pero vaya que me exitaban ambos géneros.
Ahora que lo pienso, tal vez lo que mantuve en secreto no fue mi sexualidad en sí, sino mis deseos de compartir mi existencia física con la de alguien más. Es decir, obviamente fue un secreto para mis amigos más cercanos, pero en realidad nunca fue algo que considerara importante para el resto. Me refiero, mi sexualidad es mía, no necesito que los demás sepan u opinen sobre con quién me acuesto.
Habiendo solucionado ese problema, el que me mantiene en la más oscura depresión el día de hoy es otro. Una vez más, y luego de haber pasado ya por 5 relaciones que no me dejaron otra cosa que un mal sabor de boca, vuelvo a estar enamorado. No estoy contento con el sentimiento. No me encuentro en deseos de consumar la relación. No me siento cómodo al necesitar ver a una persona, saber cómo está, qué está haciendo, y sobre todo, si estará pensando en mí de igual forma.
Estos sentimientos no me han traído nada bueno en el pasado, y lamentablemente, no cuento con la esperanza necesaria para confiar en que lo harán esta vez. No me queda otra opción que llevar mi sufrimiento en silencio, hasta que finalmente se apague. Sé que estas decisiones por lo general llevan a conductas explosivas, más en personas como yo que padecen de conductas extremadamente autodestructivas, pero ya estoy cansado y no sé qué mas hacer.
He pensado mucho en el suicidio, lo he considerado mi vía de escape, el contar con esa opción, saber que está siempre disponible me reconforta. Claro que disfruto de la vida, pero cada vez que me encuentro en este estado, la tristeza se apodera de mí, pierdo cualquier energía para hacer mis actividades. Comienzo a dejar de lado las cosas que amo, me vuelvo un ser que sólo respira y literalmente sólo sobrevive el día a día sin ningún objetivo en el horizonte.
Estar enamorado es una mierda. Nunca elegimos de quién nos enamoramos. A veces sabemos desde un inicio que la persona no nos conviene. Sabemos que nos lastimará sin importar todo nuestro esmero. Pero el corazón es ciego, y verá lo que no está ahí en cualquier acto. Tratará de convencernos de que hay oportunidad. Y nosotros lo seguiremos, porque a pesar de todo también queremos creer que aún podemos ser parte de algo más grande.
Sé que esto terminará mal, sé que al final sólo seré yo y 4 o 5 meses de no poder mover un dedo sin sentir el desesperado impulso de llorar. Pero llorar es muy dificil. Las lágrimas pueden hacernos sentir mejor, pero a veces no quieren salir.
Ya no recuerdo cuándo fue la última vez que lloré. El silencio ha reemplazado las lágrimas en mi. Mantengo la realidad escondida detrás de una cortina de negación. Por las mañanas me miro al espejo y trato de convencerme de que aún puedo ser una persona más. De que soy tan capaz como el resto de relacionarme. Pero muy en el fondo, sé que no es verdad. Yo nunca entenderé a las personas. Ni las personas me entenderán a mí. Estoy condenado a alejar a quien se acerque a mí. Es por eso que debo aprender a amarme aún más. Sólo yo estaré por siempre a mi lado. Sólo yo me amaré hasta la tumba. El amor será mi kriptonita. Pero la superaré. Me niego a volver a amar. O al menos a intentarlo. La soledad no es mala después de todo, aprecio mucho mi compañía.