¿No puedes verlo? Te quiero, carajo, te quiero, No me importa el revólver cargado de pólvora que apunta hacia mi pecho, y no tengo una línea precisa para poder decir esto, ni porque te llevas mis malditas noches y mis frustrados sueños, mis letras en papel añejo, viejo, deshecho como todo lo que siento, todo lo que doy y arriesgo, mi dulzura para ti, que debería de una vez desistir, pero vive, revive, renace y florece, como una ley a la inversa, sentencia incorrecta, naturaleza sin ciencia; Tus flores favoritas creciendome espinas, desgarrandome las esquinas de mis entrañas, y cubriéndome de vil telaraña, Que de alguna forma rasguñan mi garganta, asfixiándome de palabras, mil palabras como roca, resumidas a tu nombre y reducidas a tu sombra, En cada lado, en cada cima, En cada entrada y salida, en todo te quiero que vomitas, en las miradas que transítas y mis brazos que, De vez en cuando visitas, Jugando a las escondidillas, las escondidas de realidades, donde nos vestimos de hipocresía y banalidades, De rivalidad que mordemos para no gritar, a ceño fruncido y orgullo ceñido, pues, los ojos imploran olvido, ¡y yo también quiero olvidarte querido! Pero no hay mucho que tirar al vacío, nunca fuimos amor ni cariño, fuimos y somos dos extraños cobardes, que simulan desencia, e invidencia de la evidencia, Aparentando calor para no sentirnos tan fríos, formulando una creencia que no es pregunta ni respuesta, apretando los dientes para sentirnos fuertes, sonriéndole al telón que cubre nuestro rostro, E intérpretes del teatro de estar cuerdos, Intactos a los torniquetes que nos aprietan el cuello, la yugular sangrando veneno, destello de besos y de ayeres, de la esencia que difiere, artificio que nos envuelve. A veces detienes el reloj, y preguntas cómo vivo, como estoy, Y yo te sonrío en plena obra de teatro, acorralada frente público de incrédulo pensar, reanimando mi corazón noqueado, el que contigo vuelve a palpitar, a drenar, a sanar. Y a rojo vivo la herida, y al derroche de adrenalina, corto el rosal de espinas que me enreda, para acertar por un segundo que no estoy muerta, que estoy bien, que puedo tocar otras manos y mirar estrellas sin doler, que aunque de mi tienes querer, ya disfruto el color del cielo, a pesar de que no estés; Y tú ríes mientras le miento a tus ojos, apruebas mi triunfo superficial, y dices un hasta luego bajó disfráz, el telón se cierra, Los espectadores aplauden, Y todo es correcto, todo aparentemente perfecto, coherencia, prudencia, todo a compás de una sensata respuesta, pero mi cabeza da vueltas, y me pregunto giro tras giro si en verdad no te das cuenta, Cuenta de que ¡te quiero carajo! y lamento no poder decirlo de nuevo, sin sarcasmo en la voz y frenos que hacen disfuncionar mi corazón, .. Aunque siendo que estoy dentro del teatro, No tengo explicación de estar involucrados, cariño, No sé de lugares correctos, Y mi caótico corazón No cabe en una canción, Un poema O actuación, Y apenas alcanzo aire Para decirte dos palabras, Bajo un guión absurdo Que he seguido escribiendo, Sin ninguna línea precisa, para decir algo cierto. Alguna vez espero verte sin prisa Un día que nos importe poco Cualquier estúpida conclusión, Me verás bajo las sombras del teatro Donde se que tendremos espacio, para perder el control, y romper cualquier guión. "Te quiero, carajo, Aún te quiero, Aprieta el gatillo, Y bésame de nuevo." ~Pao.














