Sé que el día que llegaste a mi vida no nací y el día que te vayas no moriré. Pero también por primera vez tengo claro algo, yo que siempre dudo de todo, hasta del día en el que vivo, TÚ.
Porque sé que no soy la media naranja de nadie y tampoco soy un ser incompleto, pero de alguna forma me complementas y me llenas el alma.
Porque no lo estaba buscando, pero al parecer encontré mi lugar en tus brazos, porque parece que mis ojos tienen dónde reflejarse y mis manos tienen dónde no pasar frío, tú chiquito, eres mi lugar.
Porque me gusta la forma en la que nos terminamos las frases, me gusta hablar de todo, absolutamente todo, me gusta la conexión que llega ahí dónde las palabras no pueden, me gustan tú ojos, me gusta perderme en ellos, me gusta que te sientes a mi lado y aún más me gusta acariciarte mientras conversamos, me gusta la manera que tienes de mirarme y a mí me encanta mirarte cuando me cuentas algo que te fascina y comienzas a sonreír como el que trata de disimularlo cuando te pones nervioso. Disfruto hablar contigo, pero disfruto aún más los silencios, porque no son incomodos, son tranquilos, porque me transmite paz 9y me haces muy feliz. Disfruto descubrir la ciudad contigo y no me importaría recorrerla a pie si es a tu lado, porque contigo esta ciudad se queda pequeña y los días cortos.
No quiero pedirte que seas "mío", que me quieras para siempre, o que nunca te vayas de mi lado. Solo quiero pasar el tiempo contigo, lo mucho o poco que eso dure, eso será suficiente.
Te quiero muchísimo y a veces no lo digo. Eres muy dulce conmigo y a veces no lo correspondo, no por que no sienta lo mismo o más por tí, es simplemente que me pones nerviosa y me dejas sin palabras.
Porque eres todo lo que siempre soñé, todo los que siempre anhelé y ahora eres todo lo que tengo. No se que bien hice en esta vida para lograr coincidir en este mundo contigo, pero agradezco cada día por esta casualidad, está hermosa, perfecta y mi mejor casualidad.