Mi rincón personal dedicado enteramente a los mangas de pokémon. Todo comenzó con «Pocket Monsters Kin Gin Golden Boys» y desde ahí se me fundió el cerebro, el mangaverse se ha convertido en mi fandom favorito de Pokémon. Así que me abrí un blog para tontear (también suelto mi amor por el Team Rocket)
Actualmente estoy trabajando con mi AU de todo este universo, todavía no tiene nombre. Mi meta es comprarme los mangas en físico.
En el Tag: "pokemon manga" están algunos paneles/scans/limpieza (90s para los mangas retro y 2000s para los más actuales). En el Tag: "pokemon manga ask", respondí a algunas preguntas que me dejaron (mi gramática en inglés es horrible, perdón). En el Tag: "my edit" encuentras ediciones mías. No soy buena dibujando ni busco ser artista, pero estoy intentando hacer algún fanart porque me muero de hambre. Me da bastante cringe algunos de mis dibujos pero conforme mejore, los reemplazaré, cuidado con el Tag “my sketch” 👌
Silver sabía que no era normal que alguien llamara a la puerta con tanta insistencia, sobre todo alguien como él, a esas horas de la noche, en ese momento, en ese estado.
Pero se convirtió en una posibilidad en cuanto la abrió y Gladion trastabilló, dándose contra el marco de su puerta. Una maldición quedita salió de sus labios, como si apenas lograra unir vocales. Silver lo tomó del brazo y lo arrastró dentro de su habitación antes de que alguien pudiera verlo.
Ahora lo tiene ahí, a las dos de la mañana y sin explicación aparente.
En primer lugar: ¿Quién le había dicho que estaba en un hotel? ¿Quién le había dado su número de habitación?
—Ethan no tiene nada que ver… —Gladion intenta hablar. Había caído al suelo por el fuerte tirón—. Te... te busqué por m-mi cuenta.
—¿No usas tu tiempo libre en otra cosa?
—Fufhh…
—Vete de aquí si estás ebrio.
Sin embargo, pudo notar que algo no estaba bien al verle mejor.
Silver tenía una ligera curiosidad (que no admitía abiertamente) por el color de piel de ese muchacho. Blanca, muy blanca, y algo brillosa. Podía notar casi de inmediato cualquier imperfección sobre ella. Ahora ve manchas de suciedad en todo su rostro y su cuello está extrañamente de color negro.
Un olor penetrante se cuela por las aletillas de su nariz, haciéndole abrir los ojos más de lo normal.
—Estás sangrando —Silver dice más para sí mismo que para él, Gladion baja la cabeza por la debilidad.
—No es...
—¡Estás sangrando!
Gladion se encoge como si aquella palabra le asustara. Está temblando más de lo que le gustaría y el shock se nota aún en sus ojos verdes. Silver se arrodilla a su lado y lo coge por los hombros. La sangre seca en su cuello baja hasta su pecho y se pierde en sus prendas. Sin pedirle permiso, lleva una mano hacia su vientre y levanta la camiseta negra que está húmeda. Ahí lo ve: Un corte profundo recorre su torso, heridas y cardenales llenan cada parte de su piel blanca. La imagen le provoca escalofríos.
—Pero… ¿Qué has hecho?
— Scyther. Me atacó. —su respuesta es entrecortada y su voz casi inaudible, incluso respirar se le dificulta—. Entré al… bosque solo y...
—¿¡Eres imbécil!?
Gladion cierra los ojos mientras escucha a su rival insultarlo a la vez que lo acuesta en la cama y le quita la prenda con rapidez, agudiza el dolor. Escucha que lo deja solo tras otro insulto a la vez que lo ve ir y regresar del baño. El agua fría empieza a recorrer su torso y aprieta los dientes para ahogar un quejido tras otro, es insoportable y quisiera llorar de dolor.
Pero no lo había hecho. Ya no podía.
La tierra entrando por su nariz, las rocas lacerando su piel, el líquido tibio bañando su pecho y el dolor en todo el cuerpo habían llenado sus ojos de lágrimas. La cabeza le daba vueltas junto con un incesante pitido taladrando sus oídos. Con la vista nublada, casi a punto de perder el conocimiento, vio a scyther dejarlo solo después de atacarlo. No lo culpó, era lógico saber que el pokémon se asustaría por su presencia. Se siente cansado, desde hace mucho algo que lo estaba enloqueciendo.
Horas antes, la ansiedad tocaba cada una de sus fibras cuando Gladion salió a dar un paseo en la oscuridad de la noche, necesitaba despejarse de pensamientos que lo aterrorizaban, no pudo reaccionar cuando apareció el pokémon delante de él y le asestó un golpe con su guadaña. Un tumulto de preguntas se anidó en su cabeza antes de cerrar los ojos, alimentando el miedo que ya dominaba cada parte de su cuerpo. ¿Qué demonios estaba haciendo?
Entonces pensó en él.
Silver era de respuestas rápidas, y él necesitaba una con urgencia. Como pudo se levantó, presionó la herida y echó a andar en medio de la oscuridad para buscarlo.
El muchacho de hebras rojizas está ahora curando sus heridas, lavaba las que podía tocar y desinfectaba hasta la más pequeña. No podría hacer nada por la más grande, eso lo sabía, tenía que verlo un doctor. Pero Silver, con el ceño fruncido y los labios juntos, trataba de estabilizarlo antes de mandarlo a un hospital. Apretando los dientes en un gesto de concentración, terminó por colocar gasas para comenzar a vendarlo como podía. Gladion no dijo nada en ningún momento, apenas soltaba suspiros temblorosos.
—No soy médico ni hago milagros, tienes que irte a un hospital.
Gladion no respondió.
—Oye, esa de ahí se ve muy mal, va a infectarse si no cambio las gasas y gracias a ti ya no tengo ninguna.
—¿Por qué…?
—¿Qué clase de pregunta es esa? ¿Te quieres morir y no me has dicho?
—¿Por qué siento que he llegado a mi límite? —lo interrumpió.
Silver cerró la boca, algo consternado. La situación había dado un vuelco que no esperaba, y uno muy brusco.
—¿En qué momento comencé a sentir que estoy cansado? ¿Por qué ahora me harta la idea de hacerme más fuerte? ¿Por qué mi cabeza se nubla y siento como si algo va a despedazarme vivo? Creo que me estoy volviendo loco.
—¿Quieres dejar de hablar como un perdedor? —Silver lo ataja de forma hosca—. Si tienes en la cabeza que ya no quieres continuar, entonces no debiste comenzar nada.
Silver no se caracterizaba por ser una persona enteramente paciente. No obstante, aunque no lo pareciera, podía entender con bastante facilidad algunas situaciones, y más si se trataba de ese entrenador en particular, pues desde que lo conoció, no hacía más que recordarle algo de su propia persona.
—Siento que no me detengo —Gladion clava los ojos en el techo, su respiración arrítmica demuestra que sigue en shock—. Quiero detenerme, dejar de pensar, de hacer, de intentar, pero empeora, no se acaba.
—Claro que no se acaba. ¿O es que crees que la vida es así de fácil?
—Si fuera fácil, ni tu ni yo nos hubiéramos conocido, ¿verdad?
Silver volvió a quedarse mudo. Nunca había reparado en aquello.
—No estaríamos aquí si todo hubiese seguido bien para ambos, ¿no es así? —Gladion insistió.
—… esto apesta.
—No tenía a dónde ir —Gladion agregó de forma repentina.
—Al hospital.
—Maldita sea… ¿quieres dejar de darme respuestas simples?
—Es la respuesta más lógica. Te lastimas y no entras en una habitación esperando que alguien te salve.
—No quería salvarme.
Silver detuvo su mano en medio de la curación. Totalmente pasmado clavó sus mirada gris-plateada sobre él, entendía a qué se refería.
Aquello lo llenó de nervios, sin embargo, no dijo nada y aplicó unas gotas de aceite de camelia en sus heridas y raspones pequeños. La mano le temblaba un poco mientras masajeaba, se maldijo por eso, aún más cuando su mirada se tornó vidriosa debido a que la situación ahora le estaba estresando de sobremanera. Inhaló todo el aire que pudo, reteniéndolo en sus pulmones unos segundos antes de exhalar.
—Duérmete. Si te mueves, empeoras, y si empeoras te arrastraré al hospital.
—No correría ese riesgo.
Silver aparta las prendas sucias con una patada para abrirse paso. Con cuidado estira el edredón sobre el cuerpo ajeno, esperaba que ninguna infección echara a perder su trabajo. En un momento tuerce la boca al pensar que era mejor permanecer en vela, vigilarlo por si aparecía fiebre por la herida más grande, pero es sensato no decírselo.
—Gladion, dejaste mi cama como la escena de un crimen.
—Pega contigo, ¿no?
—Me vas a pagar la mitad de todo lo que me cobren.
—No había pensado en otra cosa.
—Así me gusta, que me obedezcas.
—Ya quisieras...
Silver prefiere no ver sus manos porque aún hay rastros carmesíes y entre las uñas se tiñó el negro, apestando a sangre. Es algo asqueroso pensar que no iba a quitarse con facilidad, y no quería desperdiciar el aceite que tanta ayuda le era en sus viajes.
—Duerme.
—Estas molesto —Lo de Gladion fue más una afirmación que una pregunta, encendiendo un poco el lado arisco que Silver trataba de controlar mientras lo curaba para evitar herirlo sin querer. Tampoco era un mar de hostilidad, eso eran cosas del pasado y había aprendido a tener la cabeza fría. Sin embargo, ¿acaso Gladion esperaba que no reaccionara por haberle invadido de forma repentina bajo esas condiciones?
Sin hacer nada más, Silver apaga todas las luces y toma asiento en el sofá cercano, cruza los brazos y las piernas. Calla con firmeza, no quiere perturbarlo. La luz tenue del reloj digital sobre su mesita es lo único que brilla en esa habitación. No está seguro de cuánto tiempo ha pasado, pero siente frío y se cubre con una manta, acostándose en el sofá.
Sin dejar de verlo, eso no, aún tenía que vigilarlo.
Y una idea por sus palabras remolinea en su cabeza, ¿de verdad tenían que haberla pasado mal para poder conocerse? ¿No había otra manera? ¿Si su padre no lo abandonaba y su madre no enloquecía, qué hubiese pasado?
—No te habría conocido si todo hubiese funcionado bien para mí —Concluye en un susurro, pero no está seguro de qué es lo que siente al respecto, le agobia la idea.
Aunque…
—Tampoco está mal.
—Silver, cállate, te estoy escuchando.
—¡¡¡Bastardo infeliz, ya duérmete!!!
La risa ahogada del chico de Alola le trajo alivio y le provoca algo así como bienestar. Fingiendo furia se acurrucó mientras hundía su rostro sonrojado en el cojín, aparentando que dormía.
Ni él ni Gladion habían tenido un camino fácil.
Pero...
De no haber sido así, serían otros ojos los que le habrían regañado esa noche en lugar de los suyos y no es un pensamiento que le agrade.
Silver tiembla ante la idea y porque aquello ya no le agobia, de repente.
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Este fue mi primer escrito Edgyshipping y le tengo mucho cariño. Ya han pasado tres o cuatro años desde entonces, no quise editarlo, quizás lo haga un día.
Ya me dirán si es cómodo leer aquí, fanfiction me da muchos problemas.