Cartas al Girasol revoltoso (parte 10)
Luz Gaggi · QUE MAL · Song · 2025
Aterrante Girasol revoltoso,
La ira solo me consume a mí, no a vos. Y hay tanta tristeza en el enojo que siento, hay cariño y eso me hace quedar sin aliento. Podrán llamarme exagerada, y yo les voy a dar la razón, porque no puedo olvidar la naturalidad de nuestro primer beso. Nuestros labios bailaban sincronizados sin haber conocido nunca el instrumental, sin haber conocido la música. Esa que siempre estaba en nuestro encuentro y que me regalaste, aunque no creías realmente lo que decían las letras. Esa que pensé que nos iba a unir y que no nos iba a separar, con la que me buscaste después de la primera vez que te fuiste y con la que aún espero que vuelvas.
Tomaste entre tus manos todo lo que era y cerraste los puños, me escurrí entre tus dedos y me dejaste caer. Me sentaba del lado del acompañante, pero nunca lo fui; solo era un trofeo que querías mostrar, un logro más que tachar en tu lista de tareas pendientes.
Soy presa de la memoria y me acuerdo de todo. Lo repaso una y otra vez buscando qué pude cambiar, qué debí haber hecho diferente, como si realmente todo hubiera sido mi culpa cuando no, no fue mi culpa; vos elegiste todo esto, vos elegiste, lastimarme, usarme, humillarme, vos elegiste dejarme, vos disparaste cuando ya tenía el pecho lleno de agujeros, pasaste por el medio como si fuera un arco y seguiste sin mirar atrás.
Me siento tan desbordada y atrapada a la vez, como que estoy adentro de una caja transparente pero flotando en el medio del océano. Tengo un lugar, sé en dónde estoy, pero a la vez no tengo idea. Entiendo que es un proceso volver a mi nuevo yo. Quiero volver a mí, pero no a la de antes, quiero conocer y hacer mía a mi nueva versión, pero para eso tengo que terminar de matar a la de ahora, matar a mi ego, darle otro lugar, y es tan difícil. Yo, hija de la melancolía, presa de la memoria, me cuesta tanto soltar. Entre nosotros no quedan ni palabras, y creo que eso es lo que más me mata. Todo se sentía tan orgánico y esponjoso, las charlas, las conversaciones con miradas, nunca me sentí nerviosa con vos, pensé que esa era una buena señal. Ya no sé qué es lo bueno y qué es lo malo. Desconfío de todos y eso hace que no quiera volver a sincerarme con nadie. ¿Qué pasa si hacen lo mismo que vos y me dibujan corazones en la piel con cuchillos? Escuché que existe una noche en la que todo se acomoda, todo sana, una noche en la que miro mis cicatrices con cariño, pero sé que hasta que esa noche llegue, aún me faltan muchas de insomnio, lágrimas y balbuceo.
No te culpo por no saber lo que querés; de hecho, es normal no saber qué querés cuando tenés veinte años, pero un poco de autocrítica no te vendría mal; estaría bueno que te hicieras cargo de tus actos, de que desordenaste mi vida cuando no era necesario. Podías irte de una manera más prolija. Lo único en lo que no me mentiste fue en decirme que eras un tornado.
Tal vez mantengo vivo tu recuerdo porque yo solo me siento viva cuando estoy enamorada.
¿Alguna vez se te cruzó por la cabeza la idea de, en el caso de que sí tengas corazón, sentirte mal por lastimarme? Por buscarme, encontrarme y al final dejarme en un lugar peor al que estaba? ¿Alguna vez sentiste ese dolor en el pecho que no te deja respirar y esas ganas de querer salir de tu propia piel?
Te pregunto porque yo si.
Paso días, noches y tardes enteras pensando en qué podría haber hecho diferente para no dejar que me lastimes así. Pienso en cómo debí haber actuado para hoy no sentir al enjambre de abejas zumbándome en la boca del estómago cada vez que recuerdo que soy presa de tu voz. ¿Alguna vez pensaste en mí de la manera en la que yo lo hago de vos? ¿Acaso este silencio en el que me envolviste no es más que un mecanismo de defensa tuyo para hacerme quedar como una loca o se trata de un código secreto entre vos y tu cinismo? Me pregunto, ¿por qué? ¿Por qué no me dijiste la verdad? ¿Por qué me mentiste tanto? ¿Por qué? ¿Por qué no me elegiste? ¿Por qué no me elegiste? ¿Por qué? Si yo era todo lo que decías que era, si yo era la luz, si yo era el fuego que te encendía, ¿por qué? Si yo era el movimiento que querías.
El bloqueo emocional no está tan bloqueado, a fin de cuentas, porque el golpe al ego lo siento, la tristeza está y el enojo no me deja vivir.
Sin embargo, esta noche, después de decirte todo esto, debo confesar que hay una parte de mí que desea que en realidad nunca hayas pensado todo esto. Me lastimaría mucho más saber que lo pensaste y aun así no volviste a disculparte.
No quiero soltarte porque si lo hago ya no habría nada que nos una, y soy una tonta enamorada del amor que realmente sintió que ahí había algo, pero lo arruinaste. Me arruinaste.
Miento. Después de toda el agua que pasó bajo el puente, nos queda una sola cosa en común: el silencio. Y creo que no se va a ir nunca, va a estar ahí, revoloteando a nuestro alrededor para siempre. Lo vamos a sentir cada vez que pase por tu mesa y siga de largo, cada vez que pases vos con el café en la mano que compras todas las semanas en esa cafetería en donde me solías comprar el café a mí. Lo voy a sentir cada vez que te encuentro mirándome por el espejo. ¿Qué te dice mi mirada cuando nos encontramos?
Arruinaste todo, me volviste desconfiada, alimentaste mi bloqueo emocional, dejaste que sea vulnerable frente tuyo. Quiero volver a ser yo, quiero volver a tener el brillo en los ojos y no tener miedo de mostrar quién soy. Me mataste y necesito renacer, pero aún estoy en el limbo, no paro de dar vueltas porque no sé hacia dónde tengo que ir. Quiero recuperar mi vulnerabilidad, volver a mí, a mi casa, a sentirme tan dulce y tan blanda como una medialuna de atalaya.
Tu recuerdo me confirma que quizás nunca me amen de la manera en la que me gusta ser amada, que siempre voy a ser un “para después”, que nunca voy a ser un “sí, es acá”, pero eso no tiene por qué cambiar mis formas de querer. Soy intensa y sensible y merezco que me amen en voz alta, que usen resaltadores fluor, colores, flechas, post-its, lapiceras con brillitos. Merezco un amor que no me haga escribir todo esto un miércoles a la tarde.