Wolf in sheep´s clothing |AU|
maddolche:
[ X ] Lysandre
❝ Todo esta bien. Solo confía en mí ❞
Acompañado con una “natural” sonrisa, Jessica lograba tener en la palma de su mano a quien se le antoje, solo quería una cosa en particular.
Sus almas
Recordó como había comenzado en eso de arrebatar almas desde hace un milenio, pero seguía manteniendo una imagen joven, lo cual de por si, ya llevaba ventaja.
Pero ¿Acaso tomaba el alma de cualquiera? Claro que no, a diferencia de los demás, quienes miraban al interior y tonterías, ella tenía un olfato preciso, capaz de identificar a una buena presa a kilómetros, ganándose la confianza del desdichado en segundos, esperar un tiempo para cometer lo que normalmente sería llamado “atrocidad”
Aunque debía reconocerlo, no todo era felicidad en su existencia. Pues había un grupo quienes se especializaban en eliminar a los de su tipo, y por desgracia, era amiga de uno de ellos, aunque claro, a sus ojos era una humana, una aburrida mortal, no había despertado sospechas.
-Yo no entiendo como esas cosas pueden dormir tan fácil sabiendo que cargan muertes de inocentes.
Por fuera, solo le daba cuerda. Una vez que se separaban, suspiraba y rodaba los ojos, aún logrando entender que tan ingenua podía ser.
❝ Yo no entiendo como esas cosas pueden dormir tan fácil sabiendo que cargan muertes de inocentes ❞ se burló, imitándola ❝ Ah querida, si supieras que duermo más tranquila que tú. Debería agradecerme, velo sus sueños hasta dentro de cinco años ❞
…..
Abrió sus ojos de una forma un tanto violenta, miró todo a su alrededor, sintiéndose embriagada por un aroma jamás antes percatado, pasó su lengua por los labios mientras movía los dedos de una forma inquietante.
Cerró los ojos y rodeó su cuerpo con lo brazos, de forma rápida, trató de localizar al perteneciente de tan exquisito aroma.
Un millón de personas aburridas, pero con tan solo segundos, la ubicó dentro del aeropuerto.
Cabellos anaranjados, postura perfecta…Y ese aroma.
No podía esperar, con pasos rápidos a los normales, tomó una ducha y vistió unos jeans, botas negras y una playera azul marino con decoraciones geométricas color blancas.
Por suerte, eran las cuatro de la mañana, no había mucha gente por las calles, razón por la cual corrió lo más rápido hasta llegar al aeropuerto, se colocó unos lentes negros y ubicó la cafetería.
Con la respiración agitada, se detuvo en la esquina y esperó a que la presa entrara para comenzar con su “inocente” actuación.
Sacó su celular, hizo que los lentes se hagan flojos y caminó con dirección fija hasta chocar, sus lentes salieron disparados, al igual que su celular, ella cayó de espalda y se quejó como una pequeña niña.
Acto seguido, se sentó recuperando sus lentes y celular, miró avergonzada la figura contraria mientras aclaraba su garganta para hablar.
❝ Soy una tonta, es mi culpa. Ahem ¿Gustaría aceptar mis disculpas si le ofrezco un buen café?❞
Guardó el libro de nuevo en su maleta al darse cuenta que el avión ya estaba por aterrizar. Miró levemente algunos documentos que sobresalían apenas, recordando de mala gana el motivo de su viaje.
Escuchó la típica melodía y la voz de la azafata agradeciéndoles por viajar en tal aerolínea y cosas así. Rodó los ojos, esperó unos minutos hasta que el avión estuviera por lo menos un poco vacío para no tropezar ni rozarse con nadie, ese día en particular, no tenía paciencia para nadie.
Logrando satisfactoriamente bajar, ignorando por completo los cumplidos de las señoritas que trabajaban, se dirigió a la parte trasera para recoger su equipaje.
-Dis-Disculpe ¿Es usted el señor Lysandre?
“...Asi es. Lo siento si olvide mi ID de pre-escolar en donde esta mi nombre con colores” respondió sarcástico.
Miró de pies a cabeza, un escuálido, pálido joven, al parecer se habían encargado demasiado bien con eso de “no preocuparse de nada”
“Por lo visto, eres mi asistente”
-¡Así es, señor! Mr.Dave me encargo a facilitarle todo y que su estadía sea placen....
“Si si, como sea. ¿Quieres ayudarme? Lleva mi equipaje al hotel reservado” hizo una pausa para extraer cinco billetes los cuales se los dio junto con su equipaje “Iré por un café, tardaré un poco. Hasta entonces, adiós”
Dicho eso, fijó su vista en el mapa interno del aeropuerto, si bien sabía, todo aeropuerto contaba con una zona de comidas, y dentro de esa zona, tenía que haber un café.
Con pasos firmes y las manos dentro de los bolsillos de su saco, tomó el ascensor, esperó a que las frías puertas terminaran de cerrarse para poder oprimir el botón de la segunda planta y llegar a dicho lugar.
Suspiró con los ojos cerrados, por lo menos el lugar estaba casi vacío, sin embargo, no sentía tranquilidad ¿Y cómo tenerlo después de sus próximos trabajos? Con la mirada baja, caminó con dirección a la cafetería.
Chocó, su cuerpo terminó en el suelo boca arriba.
Gruñó entre dientes, alzó lentamente la vista, mirando el cuerpo contrario quien a comparación a la de él, parecía ser más rápido debido a que ya se encontraba sentado.
Antes de reclamarle por chocar contra él {Sí, le iba a reclamar} Escuchó la propuesta de la joven.
“Es lo menos que puedes hacer después de hacerme caer. Vamos”
Se puso de pie, sacudió sus prendas y le brindó la mano a la peli-celeste para que se levante.













