Hoy la rodeaba un color amarillo. No era feo, no era muy fuerte o violento, era un amarillo suave, como la pequeña brisa que sentía en su rostro. Era un amarillo teñido por la paz del blanco, bonito, apenas notable. Hoy había sido un buen día y su humor se encontraba mejor que muchas otras veces. Se detuvo en la entrada del edifcio, guardando su bastón en el bolsillo de su abrigo para permitirse alzar el rostro al cielo por unos segundos, pues aunque no las veía, disfrutaba sentir que las estrellas la observaban. Detuvo a la primera figura que pasó ante ella, pues el amarillo se perturbó por un ligero ruido, un color nuevo que no sabía identificar: un extraño ❛Disculpa, perdón si te molesto, pero, ¿podrías decirme si se pueden ver las estrellas del cielo? Y si se puede, ¿cuántas hay, son pocas?❜















