naya.
En cuanto vi de quién se trataba, no pude evitar reír a más no poder. Y sabía que eso le podría molestar, mas nunca fue mi intención; sino que de verdad esta situación me resultaba de lo más graciosa. Porque quizás Hyerim no se daba cuenta de que me sería imposible hacer mi trabajo, con una mala energía como la suya rondando mi espacio. “Eso es porque espantas a los astros con tu mala actitud. Deberías relajarte, descruzar las manos, y tener fe.” Y, sin embargo y a pesar de todo, yo no estaba enfadada. Sabía que podía manejarme perfectamente con ella si lo que quería era un enfrentamiento. “Perfectamente puedes jugar a ser la escéptica de turno o dejarme que te asombre al saber nada más al mirarte que eres leo, y que eso te provoca una gran inseguridad porque todavía no has sido capaz de encontrar tu yo interior. Que tu marte en cáncer te obliga a hacer un drama de todo lo que te suceda, y que tu luna en escorpio te impide sentir empatía hacia los demás.” Sonreí, con cierto cinismo… y luego comprendí que era yo quien debía calmarse. “Puedo seguir. Te juro que toda tu carta astral es como un libro abierto.”
Hyerim era una mujercita testaruda. Ella no quería descruzar las manos, relajarse, y disfrutar del paseo. Sin embargo, ella también fue quien escogió el puesto, tomo asiento, y le dirigió la palabra, así que, ¿cuál otra opción podía tomar? Levantarse y darse media vuelta sería tirar la toalla, y no quería que Naya le viese como a alguien débil. “No entiendo de qué estás hablando ni de dónde estás sacando tantos signos. Apenas y sé que mi signo es el Conejo,” explicó luego de la verborrea de información, frotándose el lóbulo de la oreja y arrugando sus facciones. Todo lo que había dicho parecía tener su pizca de verdad, e incluso le hizo sentir una pizca de molestia. Admitir que le hacía falta practicar su empatía---creyendo que la sentía en primer lugar---no le sería algo sencillo. Admitir que la estaban exponiendo en voz alta, tampoco. “¿Se supone que esa carta establece todo lo que soy? Se me hace difícil de creer. A ver, ¿me lo puedes explicar?”









