hyervm:
Había ingresado al salón con su presencia minina: Cuidadosa, grácil, y sumamente silenciosa. Entre sus brazos traía su libro de hechizos y su cuaderno de apuntes, y una pluma que iba colgada del bolsillo frontal de su suéter. Estaba preparada para ponerse al día y fortalecer sus conocimientos, y quizá, si corría con suerte, aprender a dominar algún hechizo ofensivo. No quería volver a sentirse a la deriva. Fue just entonces cuando encontró a su amiga en medio del lugar, y al oír su saludo, respondió instantáneamente con una sonrisa. Los recuerdos de la batalla aún permanecían intactos y vívidos en su memoria, pero, dentro de todo, podía afirmar que se encontraba bien. Había salido ilesa, y de eso debía sentirse agradecida. “¿Cómo estás tú, Seulgi?” preguntó de regreso, tomando asiento en uno de los bancos cercanos. “Esperaba poder verte hoy, quería saber cómo lo estás llevando. ¿Irás a la fiesta?”
La respuesta se le devolvió, pero no fue respondida. Seulgi fue hasta un banco y lo arrastró consigo para posicionarlo frente al restante. “No creo que pueda ir... Hay cosas que tengo que estudiar” primero un pie, luego el otro, y en un santiamén se había impulsado hacia arriba. Esta vez sí pudo alcanzar el frasco que necesitaba. “¿Tú irás? Ten cuidado de no tomar mucho. La última vez andabas repartiendo besitos de mariposa” de regreso deja el banco en su lugar y se acomoda sobre frente al cual reposaban otras pociones y su cuaderno de apuntes. Más que atenta en la recién llegada, Seulgi se ciñó a entender muy bien las instrucciones a punto de necesitar.












