DelaCrem
Por Marisol Ramos
Allí se encontraba una joven chica, de 21 años, joven y sola. Iba analizando donde iba a parar aquella tarde soleada, linda para caminar por la ciudad de Barcelona, su primera vez en dicha ciudad y juro volver, pero acompañada. Logro perderse un par de veces, ya que las calles europeas o mejor de dicha ciudad, son oblicuas o extrañas, aquellas que están hechas casi sobre montañas. Era turista, su primera vez siéndolo, caminaba sin parar y algunas veces a un paso más rápido que otras, lo que no sabía, era que al caminar, llegaría a una de las heladerías consideradas mejores del mundo, DelaCrem.
Esta heladería ubicada en Carrer d‘Enric Granados, un pequeño local con sillas por fuera, tanto por dentro. En su interior se podía observar sus pequeñas dimensiones, con sillones de colores pasteles y cómodos. Los baños eran compartidos, si, así o más confianza se tenían las personas. Entrabas y lo único que separaba al hombre de la mujer eran dos puertas en una misma habitación, esto fue una de las cosas que sorprendió a la viajera. Al llegar ya había gente ubicada, más afuera que adentro, ya que el clima y el día se prestaba para helados artesanales de alta calidad. De parte del personal había mucha movilidad ya que la gente lo necesitaba, tras unos minutos de la llegada de aquella turista argentina, comenzó a formarse una cola que comenzaba adentro del lugar hasta afuera, la gente pedía para llevar y deleitar sus helados. Dos jóvenes mujeres eran las que atendían a la gente, y muy poco se pudo ver a un hombre, quien debes en cuando salía con un delantal blanco puesto, con baldes de helados, los que reponía cada vez que se acababan, aquél hombre, era el que realizaba los helados, y que helados!
Alii, la esperaban dos gustos nuevos, que nunca había probado. Parmigiano y Stracciatella, ambos llegaron a endulzar a la chica y querer volver nuevamente en algún momento a dicho lugar. El primero, hace referencia claramente al queso, de color pastel, pero no del todo blanco. Este no era más dulce que el otro, pero si a una persona como aquella joven, a quien le encantan los quesos, la dejarían completamente a gusto. El segundo, de color blanco, con chips de chocolate amargo, su crema era suave y lo que le daba más gusto fuerte eran sus especiales chips. Estos fueron los gustos que eligió, de otro como: Marrón glacé, Capuccino, Yogurt natural del bages y Bailys, sí como la bebida alcohólica.









