
❣ Chile in a Photography ❣
🪼

⁂
No title available
Stranger Things
i don't do bad sauce passes
we're not kids anymore.

roma★
2025 on Tumblr: Trends That Defined the Year
No title available
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH
Lint Roller? I Barely Know Her
Not today Justin
Jules of Nature
will byers stan first human second
Three Goblin Art

titsay
Peter Solarz
hello vonnie
Aqua Utopia|海の底で記憶を紡ぐ

seen from United States

seen from Malaysia
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States

seen from Germany

seen from Germany

seen from United Kingdom
seen from United States

seen from India

seen from Poland
seen from United States
seen from United States
seen from Japan

seen from United States

seen from Singapore
seen from United States

seen from Malaysia

seen from Japan
@imahappyfreak
Craaazy cover.
Llegó a Costa Rica un 4 de julio, casi cinco décadas después, con el polvo del camino encima, rasguñado por la muerte en guerras, genocidios y escapes.
Una patrulla militar ingresó a una escuela, los militares llamaron por nombre a 100 de los 315 estudiantes presentes y los asesinaron.
Todos los estudiantes eran de la tribu Hutu, en Burundi, 1972.
Al mismo tiempo, en el ejército los soldados Hutu eran convocados por sus superiores, que pertenecían a la tribu Tutsi, para también ser exterminados. La masacre continuó de manera sistemática en todas las universidades, iglesias, escuelas, institutos y campos agrícolas de todo el país.
Pascal tenía cuatro años de edad, su padre era Hutu y su madre Tutsi. Sin tiempo para huir, su padre fue asesinado y su madre le salvó la vida arrojándolo con fuerza a la apatridia, para siempre.
Como él, 10 millones de personas en todo el mundo no pertenecen a ningún país, no tienen documentos de origen de ninguna parte; es decir no existen legalmente.
Llegó a Costa Rica un 4 de julio, casi cinco décadas después, con el polvo del camino encima, rasguñado por la muerte en guerras, genocidios y escapes. Llegó cansado, herido y solo.
Reportaje completo en Contexto.
“ Little boys don't dance Little boys wear pants Little boys are bold And then told they don't hold little boys' hands Dad said, "I don't believe in magic But I do believe in you...”
<3
Moscow in 1968
There are some examples of LGBTQI+ characters and situations captured in European medieval art, each less explicit than the next, but some at least. Has there been identified any trend or movement in art during the Middle Ages in Europe or anywhere else that specifically portraits these type of characters, life style or even the secrecy and stigmatization of these people back then? Thank you :)
LGBTQ+ themes would fall under the category of stigma, “sin,” censorship, erasure, of just plain shhh! in the Middle Ages.
We have to remember that medieval ideas about gender were vastly different than those today. There were plenty of stories – real and imagined – about what we might call homosocial relationships (non-sexual), as in military or monastic/cloistered bonding.
Sodomy was a hot topic, discussed in relation to all types of couples and referring to literally any unspeakable sexual act (from anal or oral sex to defecation or rape). Sodomitical imagery appears frequently in manuscripts (as below, where a crowded bedchamber features a widow-turned-nun confessing that her ghostly husband – whose presence is suggested by the void in the center of the image – asked her to perform ‘unspeakable acts’).
Certain cities in Europe were more open about homosexuality, like Florence, where male-male sexual relationships were common but punishable. Current scholars have begun examining certain saints that we might consider transgender or cross-dressing, like Joan of Arc (known for her heroic bravery and self-fashioning as a knight) or Saint Jerome (tricked into wearing a dress by fellow monks). Because of this, some saints, like Sebastian, have become icons for the LGBTQ+ community.
We are currently working on a blog post on this very topic, so this quick precis will have to do for now…
—Bryan
the baltic sea
street photography. berlin. mohrenstrasse 2016 © martin waltz
Ni en el pecho ni en la cabeza
Por Marco Adrián Vega Botto | San José, Costa Rica.
La noticia de la catástrofe en Orlando no me cabe en el pecho ni en la cabeza. Leí los titulares con la espalda fría y los ojos húmedos y aún no he abierto ninguna noticia sobre el tema. No puedo.
Los seres humanos tememos a lo que no entendemos y a lo que nos reta emocional y mentalmente; a veces huimos y a veces destruimos, es un reflejo salvaje. Exactamente ahí estoy, bloqueando y huyendo.
He dedicado años a proyectos de diversidad sexual, desde esfuerzos puntuales de inclusión laboral en Costa Rica hasta foros internacionales de discusión con víctimas de los regímenes más crueles del hemisferio oriental.
Mi participación ha sido académica, profesional, de calle, de corazón, de lágrimas y de historias.
He marchado durante cuatro años por las calles de San José con una sonrisa enorme al lado de mami, papi, mis tres hermanos, mis abuelos, amigos, colegas y decenas de miles de personas más. He marchado con mil historias clavadas en el pecho de quienes no pueden marchar.
He visto cómo se disuelven tabúes y cómo un poquito de información cambia actitudes violentas y negativas a inclusivas y naturales. He sido protagonista y testigo del amor y del odio, de la negación y la aceptación, del acoso homofóbico y el dolor propio y ajeno.
He enfrentado, al igual que todos ustedes, las noticias más desgarradoras que nuestra generación ha causado: masacres, guerras, hambrunas y desplazamientos masivos. Hemos sentido cada vez más y más cerca el miedo y el dolor.
He soportado, con todos ustedes, todo el horror en Siria, Kenya, Libia, Palestina, Francia, Bélgica, Pakistán, Irak, Afganistán, India, Yemen, Nigeria, Reino Unido, Estados Unidos, México, Honduras, Rusia, el Mediterráneo, Ucrania.
He leído, reproducido, escuchado, discutido y reaccionado a todas con el horror ya acostumbrado.
Pero, de pronto, ya no puedo más. No he podido evitar todos los titulares sobre Orlando en redes sociales, las preguntas por mensajes instantáneos o los comentarios en la vida real, algunos menos empáticos que otros, pero en todas las ocasiones he logrado pedir en una o dos frases que dejemos el tema.
Mientras escribo esto me tiemblan las manos. No sé si es porque tengo que recurrir a emociones que quiero evitar o porque imagino que me va a generar conversaciones que no quiero tener.
No sé más detalles de los que he obtenido sin querer de los títulos, cada vez más ambiguos, que aparecen en redes sociales, así que no sé nada de sus historias, del drama de asesino y su esposa, de la carta de la madre de Sandy Hook o de qué dijo Obama o el Papa Francisco.
No sé nada de eso y no tengo por qué saberlo. Sé que nos arrebataron a otros 49, y que una cincuentena más está viendo cómo retoma su vida… si es que logra salvarla. Sé que hoy la cifra de vidas arrebatadas en nubes de maldad es más grande que el desconcierto y la impotencia. Sé que el odio los mató.
Y aunque no sepa sus nombres ni historias los voy a llevar conmigo, a ellos y a los cientos de miles que nos han robado. Todos somos sus asesinos y todos somos los asesinados, nuestros nombres son el mismo.
Este 26 de junio, angustiado y con esta debilidad atorada en la garganta, voy a ir con mami, papi, mis tres hermanos, mis abuelos, amigos y colegas, como siempre, y con decenas de miles más a recorrer San José en la Marcha de la Diversidad 2016.
Pero voy a andar cerquita de todos porque quiero sentir de nuevo que no hemos perdido, que el odio no gana y que el miedo no nos detiene. Me gustaría poder levantar el puño y gritar que no nos hieren y que ahora vamos más fuertes que nunca… me gustaría de verdad pero no puedo, esta vez no puedo, me duelen todos los golpes y todas las balas.
El dolor nos hace más fuertes, parece, y también la unión, la verdad, el abrazo, la compañía y el entusiasmo. Así que con más razón se marcha este año, con más determinación y con más orgullo.
No les oculto que me duele pero les prometo todo el corazón para siempre, como siempre.
Artículo original en: medium.com/@marqoadrian