Increíble el tiempo que nos toma a cada uno entender que el sentimiento y la acción no tienen por qué ir en la misma dirección.
Aceptar que ambas realidades coexisten:
—el amor incondicional, la devoción y la necesidad innegociable de avanzar, aunque sea en una dirección opuesta—
Viviste ambos mundos: el del amor, la devoción y la magia; pero también el de la resignación, la razón, la lógica y seguir adelante.
es un acto de resignación que requiere una madurez y un autocontrol monumentales.
Duele precisamente porque estás siendo implacablemente honesto contigo mismo.
Avanzas sin apartar la vista del camino de la realidad, mientras aquella otra posibilidad quedó atrás, convertida en una ilusión.
Jamás desaparecerá de tu memoria, pero sigues avanzando.
Sin mirar atrás...












