apodo pronunciado por pétalos masculinos es suficiente para dar a entender que identidad ha sido descubierta por el mayor. causa gracia, inclusive, porque desconocimiento comenzaba a ser considerado peligroso por la pequeña parte sensata de la hangil. “ animal sin domesticar, tardaste en darte cuenta. ¿y te haces llamar mi amigo? ” chasquido de su lengua resuena después de pronunciar pregunta para la que no espera respuesta alguna, tratándose de otro factor para tensar más la cuerda que los dos tiran desde cada extremo. costumbre abunda en dinámica compartida, y es por eso que no puede mostrarse realmente sorprendida ante cada comentario que intercambian. es, sin embargo, hablar impropio el que, por vez primera, la toma desprevenida. quiere verlo como un juego, un nuevo camino, pero que aún permanece dentro de relación creada a base de bromas y planes para generar fastidio. difícil es ignorar el ataque, teniendo que enfocarse en él por más tiempo del que planea —— lo siente demasiado personal y, sobre todo, honesto. enojo comienza a crecer dentro de ella por mucho que busque evitar el sentimiento, sabiendo que no ayudaría para nada en el estado en el que se encuentra; cuando son verdades las que buscan escapar por carmines, cegada tanto por su impulsividad y por brebaje ingerido con anterioridad, es difícil ( imposible ) contener los sentimientos que buscan escapar. “ ¿selectivo o cobarde? hay una gran diferencia en medio, subinnie ” comisuras se alzan en una sonrisa amarga y brazos se cruzan sobre su pecho. reproche abandona labios con facilidad, como si hubiese estado esperando por el momento indicado para escapar en libertad finalmente. escondidas en los más oscuros rincones de su mente, sabe que existen más recriminaciones que ha estado empujando hasta el fondo de su psique desde el primer momento que comenzaron a aparecer. nunca les vio sentido y tampoco quería indagar sobre ellas. se da cuenta, entonces, de lo peligroso que resulta que sus frustraciones salgan frente al mayor, faltan las barreras que mantiene alzadas a su alrededor y que la ayudan a guardarse todo para ella misma. un mal paso, podría terminar en la hangil admitiendo más cosas de las que ya buscan salir a la luz por su cuenta. “ ¡pues seré subinfóbica! ” propia respuesta causa que el ceño se arrugue un poco, molestia evidente al no poder haber pensado en una mejor devolución. semblante se suaviza, de todas formas, en cuestión de un par de segundos. “ no. no lo soy… ¡pero debería! ” sentimientos que no es capaz de comprender, conforman una mezcla de sensaciones que no sabe describir. nunca lo ha sentido antes y, si debe ser honesta, le aterra. desconoce cuándo fue que el jaram se volvió una parte indispensable en su vida, tan importante y causante de más de un millón de cuestiones que no sabe responder. en ese mismo momento, no se siente en control de sí misma. acostumbrada a ser quien domina sus emociones, no puede evitar la molestia e incomodidad que genera el no poder hacer nada al respecto de lo que sucede con ella entonces. respiración le tiembla como tantas veces ha sucedido cuando se encuentra en plena soledad, acompañada por sí misma, y tiene que luchar para no hacer caso a tal momento de debilidad. en su lugar, concentra atención en cercanía que el más alto genera entre ambos. son los dígitos en su mentón los principales causantes de que el aire se atore en camino de salida —— bromas nunca faltan, pero no recuerda que hayan llegado tan lejos. “ gustos de mierda los tienen todos ” se las arregla para hablar, ignorar la presión sobre su caja torácica. “ debe ser la única explicación lógica para que también me la pase pensando en un jaram estúpido que no sabe hacer otra cosa más que hacerme rabiar ” siente extraño admitirlo. una verdad que por tanto tiempo procuró negar, ignorar, fiel creyente de que se trataba de una estupidez y que desaparecería tan rápido como hizo acto de presencia en el primer momento que comenzó a ver a su amigo con otros ojos. pero no, sabe que no sería tan fácil como eso. inseguridades ( que tanto niega que existen ) abordan de inmediato, la obligan a dejar caer la mirada hasta un punto inexistente en cualquier otro lugar que no sea rostro masculino. espera, por el bien de ambos, el de su relación, que nada de aquello sea recordado la mañana siguiente. “ no puedo perderte, subin ” primer miedo que pronuncia frente a él — frente a alguien en general, en realidad. iris vuelven a enfocarse en su rostro, memoria siendo principal razón por la que puede recordar facciones a la perfección a pesar de la distorsión del momento. “ ¿cambiará algo? ”
‘ soy distraído, ¿en serio vas a jugar a recriminar cosas? tú la tenías fácil ’ entona con ceño frunciéndose y lengua aflorando entre tonalidades carmesí, en un intento vacuo de justificar la carente atención que lograba posar en estímulos externos cuando el estado de su intravenosa se veía envenado, entre alcohol y poción que desconoce procedencia. ‘ hay pocos altos, pero enanas hay hasta para escoger con pinzas ’ ataca, se justifica con estatura que acostumbra a que se destaque entre multitudes y pasos largos que suelen volverlo un poco ( casi nada ) más rápido que terceros. siempre en las puntas, zona trasera cercana a las de los semigigantes, en cambio, soojin era más bien del promedio en cuanto a estatura: de duendes. el mísil en dirección contraria fue entonado sin previo aviso, siendo sorpresivo incluso para él, carente control maneja sobre el movimiento de su sinhueso y raciocinio se ha visto suplantado por impulsos. ausencias. quien suele desfilar la prudencia y empatía, es ahora un libro abierto, exponiendo cada uno de los secretos que ha guardado en entrañas; entre ellos, aquella molestia que se despertó ante rumores y él mismo desconocía procedencia. ceja diestra se eleva, siendo apodo final un intensificador de burlas: ‘ ¿no eres tú también una cobarde, heo? ’ devuelve bombardeo, en guerra que había iniciado entre jocosidad, más ahora se tiñe de bermellón tonalidad. comisura diestra se eleva en una especie de mueca, de fastidio, seguramente, no con la situación; sino de la exposición que estaba provocando. secretos / puertas impenetrables se han visto abiertas producto de alcohol y pócima que desconoce, siendo incapaz de detectar sabores cuando sus sentidos se ven dormidos y luminiscencia cambiante ya le satura. ‘ ¡no puedes ser subinfobica y hablarme como si nada soojin! así no funcionan las fobias. ’ exclama entre molestia y frustración, sin importarle que terceros fuesen capaces de escucharlo, demasiado sumergido en disputa que lo quiere llevar a exterior, buscar aire fresco; alejarse de quien se volvería un peligro de seguir en presencia. porque es en ese momento en que se ha expuesto, frente a quien debió verlo sereno como siempre, es ahora un desastre más que suele mantener entre penumbras en las esferas más profundas de psique. tela de arañas es liberada de sus secretos, y ahora ellos corroen su tráquea y chocan con sus cuerdas vocales, sin ninguna censura, sin topes ni amarres. era una pesadilla. ‘ ¡¿qué te hice para que seas subinfóbica?! ’ se defiende, exige explicaciones ante maraña de imprevistos que son estúpidos. que no tienen ninguna lógica en ningún contexto, más es incapaz de pensar racionalmente. entre aquella multitud, ella es la menos indicada para dirigir odio en su dirección, no. no. no es la menos indicada, sino una de las personas de quienes sería incapaz de enfrentar realidad, más cuando es corazón el que ha latido lo suficiente para llegar hasta garganta y orejas se han teñido de tonalidades rojizas, desconociendo si el calor en su rostro no es más que un síntoma de haber seguido el mismo camino. seguro es molestia. le altera ese olor, esa mezcla de té verde y jengibre que choca con sus fosas nasales y lo torturan. le frustra el carente control que lo rodea, el no poder direccionar palabras adecuadas y sonrisas; no continuar con una broma que no despierte aquel vacío en su estómago. nauseas, quizás. ‘ bueno, seguro más de alguno comparte mi mismo gusto, una tragedia ’ su voz se torna ronca y sus dígitos sueltan borde del rostro, ahora sus manos se posan en los bolsillos de su pantalón, lejos de anatomía que solía observar desde distancia, diferentes son las perspectivas que caen en su mente; desde arriba y abajo. de frente. más cada escena siempre se vio eclipsada por ocurrencias y carcajadas, por naturalidad despedida en compañía y aquella comodidad que lo embarga cuando se encuentra cerca de pelirrosada. la sorpresa lo azota tan pronto como sus vocablos se cuelan en su hendidura auditiva, orbes se abren de par en par y siente gelidez en su pescuezo, obligándose a pestañear no una ni dos; son repetidas las veces. ‘ ningún jaram hace rabiar a un hangil sin que se lo busque antes ’ se defiende, jocosidad es necesitada cuando desea esconder la verdadera razón de las comisuras que se elevan sin intentarlo ( ni premeditarlo ). nunca pensó que por sus oídos se colarían tales palabras, ni siquiera aquellas que él mismo profesa, dando por hecho que se irían junto a él. cruzando gran puerta en partida, solo bastaba soportar algunos meses en su compañía, para que la despedida fuese proclamada. manos cosquillean en un anhelo de estrecharla entre sus brazos, no obstante, y tal como lo había dicho anteriormente ella, era un cobarde. siguientes palabras calan en ánima masculina, y atención pasa de cabellera hasta el intento de volver a retomar su mirada, encobando su espalda y alzando sus manos hasta las mejillas impropias. quiere abrazarla más que nunca. ‘ ey, ey, no — nunca me vas a perder, soojin, no me iré a ninguna parte sin ti colgando en mi espalda ’ sinceridad recorre su garganta, aunque planes conscientes poseían una despedida en su intercambio, sin embargo, son entrañas las que hablan y una incapacidad de imaginar un futuro en su ausencia el motor de sus sílabas. ‘ no podría hacerlo nunca ’ sus pulgares acarician bajo sus orbes, antes de estrellar sus labios contra frente femenina, por un segundo; efímero es el ósculo que produce y busca volver a enfocar su mirada en las profundidades en las que tantas veces se perdió entre melodías jocosas. ‘ ¿quieres que las cosas cambien? ’ respondas con interrogante, volviendo a recortar la cobardía que yace en su nuca. entre sus labios se pasea su lengua, quitando sus manos del rostro contrario, bajando ambas hasta sus hombros. ‘ no sé si quiero que las cosas cambien, me dan miedo los cambios, solo quiero no olvidar nada de esto, ni una sola palabra ’ es sincero, por primera vez es valiente y enfrenta realidad, allí. viendo reflejo contra profundidades oscuras, aquellas que apenas puede encontrar, más su remembranza construye para él.