imubin:
‘ areum, mi ex novia ’ inicia, cuota de culpa se fecunda en la parte trasera de su paladar; si la hubiese escuchado, distinto sería el destino propio y de su hermano. ‘ tuvo la idea de que cada uno tuviera durante una semana a milki, y, uh, en el bolsito nos poníamos ¿obsequios? ’ dá más información de la solicitada, pequeño es el compartimiento aludido, no logrando entrar en él ropa o pertenencias que fuesen demasiado grandes; solo recuerdos capaces de adentrar por agujero de orificio carente de fin. ‘ ¿estás seguro? quizás pueda encontrar algún chocolate dentro, si se te apetece más ’ había dejado último obsequio tal cual estaba, allí, perdido entre recuerdos y notas devueltas. quizás que más cargaba en aquel pequeño morral el blanquecino roedor. ‘ ¿te interesa lo que las demás personas piensen, ran? ’ alza una de sus cejas, burla fecundándose en aquella comisura diestra que es incredula, habría sacado otras conclusiones respecto al de clara cabellera. su mirada no evita bajar por su anatomía, buscando heridas, bendas o rasguños; ¿se había preocupado por él? mentiría si pensó realmente en él, más ahora, cuando está frente a su mirar, es alivio el que lo recorre al verlo entero. una sonora carcajada rompe el sello de sus labios. ‘ no es mi culpa que seas más bajo que yo, esa me la dio areum, da calor, espero que te sirva en la noche ’ vuelve a sonreír, al menos, le agrada haber ayudado en algo al tercero. además de clases impartidas a medias, interrumpidas entre clases, sin saber si serían capaces de retomarlas en algún futuro. ‘ ¿te llevas mejor con tu varita? ’ interroga, curioso, deseoso de mantener hilo conversacional, antes de volver a enfrentarse a afonía que solo logra hacer resonar pensamientos circundantes. preocupaciones.
“¿tu ex? ¿compartían una rata? ¿y encima mensajera?” de cosas extrañas que había oído hacer entre parejas, esta definitivamente entraba en el top con facilidad. prefiere no preguntar cuándo fue la última vez que intercambiaron obsequios ni hace cuánto chocolates están ahí, ahorrarse el tocar una herida que tal vez siga abierta. y, al final del día, tampoco le interesa tanto como para ahondar en el tema. “ya, dije que no. en cualquier caso, te pediría a milki de bocadillo” se mofa, abusando de aquella idea que, ahora que roedor tenía dueño, realmente no pondría en práctica. es él quien pone ahora los ojos en blanco cuando lo que asume es burla escapa de labios ajenos. “no, imbécil — me interesa que tú no te hagas ideas” caprichoso en mantener distancia y que alimentar una amistad que no debía de existir. ni el jaram ni nadie más había pasado por su mente durante urgencia despertada por aparición del dragón e interrupción de la paupérrima fiesta, se percata, aún así, de que él mismo le está dando demasiada importancia a lo que dice en ese preciso momento y no le agrada. alborota cabellos en cuanto siente mirada del más alto sobre él, observándolo de soslayo cuando le oye reírse de la nada. “no me estoy quejando” le aclara. estaba acostumbrado a usar prendas grandes, por lo que no representaba realmente un problema como tal. “¿de areum?” otra vez ese nombre. “resulta que hasta te doy una mano en quitarte de encima regalos de tu ex. tal vez si me quedes debiendo un favor o dos” continúa con burla como quien no quiere la cosa, como si consecuencia de ataque no se encontrara tan sólo un poco más allá y ambiente entre los estudiantes que sobrevivieron no fuera más que sombrío. poco le afectaba, lo peor para saeran ya había pasado hace meses. “ah, eso. nos seguimos odiando mutuamente. es imposible” se encoge de hombros. cuanto menos ahora, ignorando el gran margen de error, recordaba más hechizos de tanto repetirlos. “pero, hay otra cosa...” hace una pausa, decidiendo traer otra posibilidad a colación en lo que ha pensado. “¿ — cómo va la magia no verbal?” le pregunta a quien cree podrá darle una respuesta. podía detestar usar magia, pero llegaría un momento en que necesitara de ella en ese mundo que no toleraba descuidos.










